martes, 29 de julio de 2014

La confusión moderna: descubriendo las estructuras de nuestra realidad.



Paradójicamente, lo más típico de nuestras sociedades avanzadas es la confusión en lugar del orden y progreso anunciado. La sociedad moderna se ha especializado en convertir en problemas de proporciones sísmicas lo que deberían ser soluciones: el desarrollo tecnológico genera paro o sobreocupación, en vez de tiempo libre; el aumento de la productividad produce crisis de sobreacumulación, en vez de abundancia; los medios de comunicación de masas alienación, en vez de ilustración.

Como expone el sociólogo César Rendueles, la influencia de macroprocesos demográficos o económicos produce un notorio desconcierto ético e individual. Padecemos un déficit cognitivo que nos impide hacernos cargo de grandes magnitudes. Gran parte de la población es incapaz de comprender reflexivamente lo que ocurre a su alrededor, inaugurando así la entrada en una nueva sociedad de la ignorancia; haciendo que la gente acabe refugiándose en actitudes escapistas, presos de una sociedad del espectáculo televisado o del último videojuego o gadget de moda.

La aparición de desproporciones estructurales en el Capitalismo que vivimos provocan crisis y cataclismos que aumentan la indeterminación y el aturdimiento de la naturaleza ética individual a la hora de enfrentarse al cómo actuar ante la gigantomaquia  en que se ha convertido lo que nos rodea. Esas estructuras que nos sobrepasan y que muchas veces no comprendemos, son las que casi inconscientemente pueden determinar nuestras vidas.

Deberemos intentar determinar qué es una estructura para poder reflexionar y saber como sobrepasarlas y así retomar el control de nuestra actuación superando nuestros límites:

El concepto de estructura no ha de ser entendido como reflejo o representación de la realidad social. El racionalismo, al modo platónico, piensa que más allá de lo individual y lo concreto, existen formas comunes y permanentes que hemos de descubrir. Estructuras que son dinámicas pero que existen como tales. Formamos parte de una realidad que nos supera, en la que estamos inmersos y que quiere comprenderse. A través de varias prácticas, fenómenos y actividades se produce significado dentro de una cultura, un cierre de sentido. La estructura tiene una existencia puramente ideal, pero no es ni mucho menos el origen de las formas sociales. Es un modelo lógico que da forma a la materia social empírica y la hace inteligible. Así por ejemplo, el sistema de parentivo no es un montón de lazos de consanguinidad entre individuos, sino una creación de la mente humana que nos agrupa en familias que acaban por  determinar nuestras vidas.

El historiador francés Fernand Braudel expone que la estructura es una organización, una coherencia y relaciones suficientemente fijas entre realidades y masas sociales. Para los historiadores es lo que domina los problemas de larga duración: un ensamblaje, una arquitectura y una realidad que el tiempo tarde en desgastar. Las estructuras constituyen sostenes y obstáculos. En tanto que obstáculos, se presentan como límites envolventes, de los que el hombre y sus experiencias no pueden emanciparse al convertirse en elementos estables de varias generaciones, obstruyendo la Historia, entorperciéndola y determinando su transcurrir.

Para Braudel existe una tipología de las coacciones estructurales:

  • Coacción geográfica: el hombre es prisionero de un equilibrio lentamente construido del que no puede apartarse como las ciudades, la persistencias de rutas o de marcos geográficos de civilizaciones
  • Permanencias culturales: como la herencia cultural antigua de la civilización latina.
  • Paradigmas científicos: la historia de la Ciencia se nutre de universos construidos (paradigmas) que finalmente resultan imperfectos después de siglos, pero que determinan los limites de lo pensable.
  • Sistemas económicos: viejas costumbres de obrar o pensar y marcos resistentes caracterizados por rasgos comunes que permanecen inmutables, mientras a su alrededor se producen rupturas o conmociones. Así el Capitalismo comercial es una etapa de larga duración que ha sobrevivido durante cinco siglos a todas las convulsiones.

¿Pero existe en realidad ese determinismo estructural? La Postmodernidad nos mostró la falacia de cualquier teoría determinista. Como hemos visto, la Estructura es la base teórica, la abstracción de la realidad mientras que el Sistema es algo incardinado en la Historia, algo orgánico y que esta ocurriendo, hechos articulados en un suceso como nuestro Sistema económico Capitalista.

¿Es la teoría quien dirige la Historia o es la Historia quien dirige la Teoría?. Seguramente no hay teoría, por orgánica y realista que sea, que pueda dar cuenta de todos los avatares de la Historia. Ni en las teorías de sistemas complejos pueden estudiarse todas las variables en juego en un sistema como el económico mundial. Las teorías por sólidas que sean no eximen del colapso (como hemos podido comprobar en las recientes crisis). Tenemos claro cuál es la estructura económica del libre mercado, pero nunca podemos estar seguros de encontrarnos ante un sistema verdaderamente de libre mercado. 

No hay determinismo teórico. Si hay obstáculos y límites virtuales. Afortunadamente la vida está para superarse y permitirnos superarnos. Ahí radica la esencia y grandeza del Ser Humano: de lo que somos pero también de lo que podemos llegar a ser. El determinismo es en el fondo una actitud a nuestro alcance: es algo que nosotros decidimos, pues es  individual, en nuestro carácter ético de luchar por superar las limitaciones.


martes, 22 de julio de 2014

La gran conversación clásica: la mirada Griega.



Caminar, dar un paso tras otro paso es en sí mismo ya una manera de avanzar. Iniciar un recorrido es una forma de movimiento. La estática está ligada al inmovilismo, la conservación y el estancamiento; la dinámica del caminante es, en cambio, la que realmente va definir nuestro periplo vital: lo que queremos ser, donde queremos llegar y lo que deseamos para nosotros y los demás. Un recorrido no exento de riesgos, complicaciones o malos momentos, pero donde con seguridad lo importante radica en saber hacia que lugar fijar la mirada para no perder la referencia o constante que guíe nuestros pasos y nos de el impulso que a veces necesitamos para continuar.  Y es en el espacio que nuestra Antigüedad Clásica nos legó, donde podemos encontrar esa patria de sentido que llene de serenidad, templanza y sabiduría esta acelerada, estresada y vacía vida postmoderna que por momentos nos sobrepasa, desconcierta y nos deja exhaustos.

Caminar pausadamente por el ágora de Atenas o su Acrópolis fijando la mirada en sus construcciones, en sus templos, esculturas y espacios de civiles  que se mantienen allí resistiendo el paso del tiempo, nos permite participar de esa Gran Conversación que iniciaron los filósofos y artistas griegos y que aún nos sirven de referencia para tratar de entendernos a nosotros mismos y mostrarnos como debemos actuar. Grecia creció con el diálogo frente a la dictadura de la imágenes actual; en la conversación como forma de entendimiento conjunto de lo real frente al monólogo ideológico direccional de nuestra contemporaneidad.

En la nueva mirada de la ciudad con la creación del ágora como lugar de reunión cívica e intercambio de bienes e ideas frente al aislamiento individual de nuestras pantallas  y la mercantilización de toda nuestra vida actual ; donde aparecieron nuevos valores a compartir entre todos como la ciudadanía política democrática, la educación ciudadana (paideia) ,la paz, la justicia o la prosperidad frente al la cultura del éxito individualista apropiativo y la creciente desigualdad actual.

Lo más meritorio es que Grecia nos proporciona una mirada teórica al Cosmos que no renuncia a la valentía de intentar dar sentido al Todo: defiende que todo lo que existe es un Cosmos, y no un Caos. Que ese Cosmos surge de un principio o de varios; que hay una razón que ordena el Todo y que esta razón puede ser comprendida. Donde el héroe ya no es el más fuerte de los hombres, sino aquel que no teme a la muerte y no la rehuye.

Cambiaron el enfoque hacia el interior: dirigiendo la mirada hacia la persona y el alma, la preocupación por el conocimiento y el cuidado virtuoso de sí mismo y los demás (el cuidado o epimeleia del alma). El hacer que el bien supremo radique en la mayor posible cultivación del alma, mediante el ejercicio de la sabiduría y el conocimiento y la búsqueda de la prudencia moral, es otro de esos legados de esa Gran Conversación en la que podemos participar frente al sinsentido y Caos actual, los discursos de éxito egoísta individual o la dinámica de consumo compulsivo y acumulación de objetos y gadgets externos como forma de llenar fallidamente y tratar dar sentido a nuestras atribuladas vidas.

En las diferentes miradas griegas, hacia el Cosmos, la ciudad o la persona y el alma, pasamos de un Mediterráneo explicado a través de los viajes míticos de los héroes y dioses comunes como  Ulises, Jasón y Heracles a la ordenación del espacio humano, la urbanización del mundo y la aparición del ágora como centro de la vida compartida, propia de las ciudades  y colonias griegas, y a una concepción del hombre como ciudadano, dotado de alma, que asume las virtudes y las vicisitudes de los antiguos héroes y que se preocupa por el conocimiento y cuidado virtuoso de si mismo y de los demás.

En el suave movimiento del caminar sosegadamente por Atenas es cuando aparece ante nuestros ojos con claridad, fijando nuestra mirada en las diferentes miradas griegas, este fascinante referente próximo del paso del Caos al Cosmos ordenado por el diálogo y la Gran Conversación que iniciaron nuestros antepasados griegos como una Patria de sentido al alcance de todos mediante el lenguaje. Que nos orienta firmemente y nos ofrece un sentido contenido en sus monumentos y obras artísticas y de pensamiento, ante el desconcierto y nuevo caos actual, en un reflejo extraordinario de los anhelos, contradicciones y combates del hombre de hoy. Como decía sabiamente Aristóteles: allí donde haya un combate, hay también una victoria.




martes, 8 de julio de 2014

Capitalismo dislocativo: hacia la forjación de un carácter


Una de las consecuencias fundamentales, y más inquietantes, del desarrollo turbocapitalista actual es que no permite el poder desarrollar a las personas proyectos de vida con seguridad y estabilidad: cualquier planificación vital o de carrera profesional se ve dislocada por la velocidad con la que ocurren los acontecimientos, dejando a los individuos o bien relegados muy atrás presos de la falta de flexibilidad o de comprensión cognitiva de los hechos; o bien exhaustos al no poder seguir el ritmo de exigencia que se les demanda, a modo de simples elementos de usar y tirar del sistema. Hemos entrado en lo que el profesor Gonçal Mayos ha definido como Capitalismo dislocativo.

El Capitalismo que existió durante la denominada época de la Gran Moderación, que empezó tras la Segunda Guerra Mundial y que se prolongó hasta la década de los 70 del Siglo XX, se caracterizó por ser un Capitalismo de rostro humano: donde tras la destrucción que provocó la guerra, para poder legitimar y conservar el sistema económico y la democracia  y con  el concurso de valores liberales y socialdemócratas positivos, el gran impulso en el desarrollo económico de la reconstrucción fue compartido entre los diferentes estamentos sociales en la creación de los Estados del Bienestar y la aparición de las clases medias en los países Occidentales.

La situación económica no fue sin duda fácil, pero sí que permitía que mediante el trabajo, esfuerzo, estudio y voluntad de prosperar, grandes capas sociales accediesen a niveles de bienestar en su desarrollo de proyectos de vida que resultaban más seguros y predecibles que en la actualidad. Toda esta dinámica de prosperidad igualitaria, a partir de los años 70 del siglo pasado saltó por los aires en el retorno a la desigualdad inherente al sistema Capitalista, como demuestra recientemente el economista francés Thomas Piketty, en una dolorosa dislocación  por parte de este Capitalismo dislocativo de los sueños de miles de proyectos de vida humanos, dejándonos presos de la incertidumbre y angustia de no poder conseguir lo que se nos prometió. Y lo que es lo más importante: atacando peligrosamente los fundamentos sobre los que esta basada nuestra democracia moderna como la igualdad, la fraternidad y la prosperidad.

Esta situación de crisis e incertidumbre en la que vivimos actualmente es comparable quizás a la que en la Antigüedad se vivió en la época Helenística en Grecia: con el Helenismo  se disuelve la polis, que creaba un sentido comunitario político y aparece la incertidumbre de la soledad y la inseguridad. La ética aparece como alternativa a la política y se  pide a la Filosofía que proponga un arte de vivir que les oriente en un mundo cambiante e inestable. Desaparecen las preocupaciones metafísicas y cosmológicas con la pérdida del elemento teórico y político, para pasar a la preocupación exclusivamente ética con la aparición de las escuelas epicúreas, estoicas o escépticas. Lo importante era hacer feliz y digno al individuo en ese entorno de crisis e incertidumbre mediante la forjación de un carácter propio (ethos).

Es tiempo quizás de volver a defender de nuevo el Humanismo ético frente al daño que el Capitalismo dislocativo actual está causando a las personas: lo que denominamos Capitalismo es en el fondo una mera construcción intelectual que se ha convertido en una especie de Vampiro Occidental con una fuerza histórica, una violencia orgánica y que usando infinitas estratagemas se está llevando por delante ingentes cantidades de personas y proyectos vitales, presos de unas estructuras y macroprocesos que como individuos no entendemos y que nos superan.

Debemos cuestionarnos críticamente sin miedo: ¿Cual es el "telos", el objetivo final de nuestra economía? Parece que sólo el crecimiento (insostenible) por el crecimiento y la acumulación de unos pocos. ¿Puede nuestra economía tener un "telos" diferente? Sí, la construcción ética sostenible del espacio civilizado y del Ser Humano como persona con dignidad y carácter propio que sea capaz de cuidar de sí mismo (ética) y de los demás (política). La forjación de un carácter como guía vital.

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martes, 1 de julio de 2014

Psicoanálisis del Capitalismo: el imperativo del goce.


"En realidad no queremos conseguir aquello que pensamos que queremos" nos expele el filósofo esloveno Slavoj Zizek. Cuando alcanzamos lo que queremos, nuestro interés inmediatamente comienza a decaer. La magia se pierde, el objeto deja de ser de "deseo" y finalmente nos buscamos otra cosa que anhelar.

Ésta es con seguridad una de las características fundamentales del ethos y la narrativa capitalista actual. El capitalista es un discurso al que el psicoanálisis ha prestado mucha atención: es un discurso sin castración pero con entropía, se autoconsume en un exceso de ganancia que crea un exceso de pérdida. Como en las toxicomanías, un discurso marcado por la pulsión de muerte y un imperativo superyoico del goce que lo lleva aceleradamente a su consumición.

En nombre de ideales democráticos y de progreso (libertad, autonomía, crecimiento) y con el apoyo de las nuevas tecnologías, se enmascara esa voluntad de goce que no conoce límites y cuyo resorte pulsionar y entrópico es evidente: no tiene otra finalidad que ella misma. El psicoanalista Jacques Lacan expuso que los rasgos del discurso neoliberal ambicionan la anulación de cualquier  pérdida (de allí su pasión por reciclar todo, incluida la protesta) y tiene la convicción cínica de que en la vida finalmente se trata sólo de goce. Todo lo que suponga una falta o un anhelo, como el amor, no tiene lugar en el discurso capitalista salvo en condición de mercancía consumible.

Entramos de lleno en la denominada  Cultura del descarte: que no acepta  todo lo que pueda ser considerado como una pérdida: el amor, los impuestos, las normas colectivas... que eran  en su esencia los límites constitutivos del lado civilizado, lo cual nos lleva a acabar en la jungla de la pulsión de la muerte, del goce por el goce como el lado salvaje del Capitalismo. Además hay que añadir que se produce una desconexión entre la imaginación y el deseo: se crean sentimientos sobre objetos que no son reales a través del uso de las redes y que no se poseen ya que los dispositivos tecnológicos pueden recrearlos imitando su presencia.

Para el Ser humano y para la economía como ciencia social, la escasez es intrínseca a la naturaleza y crea angustia (de ahí la administración de los recursos escasos como definición de manual de la economía). Se intenta superar esta escasez mediante la técnica: el Capitalismo es una búsqueda sin fin de la productividad para luchar contra la escasez llegando a la abundancia que hace posible el desarrollo industrial.

La pulsión de vida presiona a una búsqueda del placer que es reprimida. Esta represión es de hecho una sublimación de esta pulsión en fuerza de trabajo o de creación instaurada por la Cultura. El placer no desaparece, pero es desplazado hacía la espera de un placer más grande, como es el caso de la inversión en la economía que es, según el economista Keynes, una renuncia al placer inmediato a la espera de un placer más grande. La civilización para Freud comienza desde que domina el objetivo primario del individuo: la satisfacción integral e inmediata de los deseos.

La economía y el capitalismo juegan un papel muy importante en esta "domesticación": esta tergiversación psicológica puede ser aplicada a la economía que prohibe la satisfacción desmedida de las pulsiones instintivas. El progreso y la técnica al servicio de la lucha contra la escasez ( y su reverso la angustia), están basados en la pulsión de vida que no hace desaparecer la pulsión de muerte que se muestra en la acumulación y el consumo cada vez mayor y más compusivo y en el crecimiento ilimitado de la actividad económica ante la angustia psicológica de la escasez.

Para Keynes, la vida en comunidad y la homogeneización de los individuos lleva al hombre a un sufrimiento mayor, el narcisismo de las pequeñas diferencias: el odio y la envidia al que se nos parece luchando a través de la diferencias menores. Este narcisismo juega un gran papel en la explicación del consumo de masas capitalista. Por el consumo de masas, los hombres van a ejercer un goce narcisista que no podrá nunca satisfacer el deseo profundo.

La acumulación de dinero es un medio de aspirar ilusoriamente a la inmortalidad luchando contra la angustia por el futuro y la muerte. La liquidez calma esta angustia, dando una falsa seguridad contra los riesgos inherentes a la vida. Pero una vida de abundancia no es suficiente para reembolsar la angustia de la deuda de la muerte subliminada en el imperativo del goce. En realidad no queremos conseguir aquello que pensamos que queremos, el juego se acabaría...

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martes, 24 de junio de 2014

El descentramiento del trabajo: la captura de nuestras subjetividades


Tener un puesto de trabajo actualmente en algunos países, y tras la crisis que hemos padecido, se ha convertido más en un objeto de lujo al alcance de unos pocos que en un derecho social reconocido legalmente. Esto ha provocado que a partir principalmente de las crisis de los 70 del siglo pasado, el trabajo ya no es considerado como el centro de referencia de las sociedades para realizar la organización social y la formación de las identidades individuales.

Nos encontramos ante lo que la profesora brasileña Daniela Muradas  denomina descentramiento del trabajo en nuestras sociedades contemporáneas:  tras la postmodernidad al no existir ya una razón universal y con las reestructuraciones industriales de los 70, el trabajo deja de poseer el mismo significado que tenía en otras épocas. El Capitalismo tardío que vivimos crea una mayor entropía social y una fragmentación personal que las anteriores fases del Capitalismo, permitiendo la aparición de nuevos movimientos sociales (15M, indignados brasileños,...) e identidades no relacionadas directamente con la tradicional lucha de clases  y el mundo laboral (feminismos, reconocimiento  derechos de los afroamericanos, igualdad de genero, identidades queers...) con las consecuencias que esto ha tenido sobre los partidos y sindicatos tradicionales. Los ejes tradicionales de la acción política entre reconocimiento y redistribución basculan agitadamente en estas nuevas dinámicas identitarias.


Daniela Muradas expone que podemos analizar el trabajo desde un punto de vista de evolución histórica en la formación de nuestra subjetividad  trazando una división clara entre:


  • El modelo tradicional de producción previo a los 70 del siglo XX:  dónde el sujeto estaba diferenciado de la estructura del capital. La inteligencia de los trabajadores no estaba incorporada en el proceso productivo. Se utilizaba básicamente solo su fuerza de trabajo siendo este puesto de trabajo la principal forma de estructuración social. Existía  espacio para la crítica y luchas sociales sindicales y colectivas dado que el trabajador estaba claramente separado de sus patronos o poseedores del capital. Los cambios eran más lentos en esta fase del Capitalismo industrial como analizó Marx: la diferencia estructural ente la sociedad tradicional y sus fuerzas económicas productivas (infraestructura) que cambiaban rápidamente hacían que la superestructura (ideológica, cultural) evolucionará más despacio
  • El modelo del management de sí mismo: aparece principalmente con las técnicas de gestión de los años 80 y el neoliberalismo. La inteligencia del trabajador pasa a formar parte de la lógica productiva mediante el mecanismo de captura de subjetividades que realiza la estructura del capital. Las empresas buscan trabajadores que pongan todo su cuerpo e inteligencia a trabajar para los objetivos empresariales, capturando no sólo su fuerza de trabajo sino sus deseos, pensamiento, objetivos personales y valores. Toda su subjetividad es capturada mediante la cultura empresarial y puesta a producir en una autoalienación  voluntaria que elimina cualquier tipo de criticidad al identificarse completamente con los objetivos y valores de sus empresas. Sino lo que les queda es la exclusión del mundo laboral. La otra cara de la moneda es la fragmentación, el stress personal y el síndrome de burn out que se da en esta  nueva sociedad del rendimiento.

Este nuevo modelo de management de sí mismo ha provocado lo que la filósofa italiana Michela Marzano denomina el vértigo de Robinson: el hombre moderno conectado a su portátil y unido al mundo entero con los medios materiales y tecnológicos cree que puede hacer realidad lo que quiere. Aparece el vértigo existencial (y su consecuencia la angustia) ante el campo infinito de posibilidades del individuo aislado. Es el culto al voluntarismo y a la autonomía: el hombre Occidental se cree capaz de determinar de forma precisa lo que desea y a su vez cada individuo es ahora la imagen de un Robison Crusoe que en su persecución de la autonomía ha elegido su propio naufragio.  Hemos pasado del ¿Qué hacer? al ¿Quién Ser? como nueva angustia vital.

¿Cómo convertirse en lo que se es?. ¿Cómo hacer realidad lo que se quiere?. ¿Cómo conseguir lo que se desea?. Aparece entonces el coaching: las recetas para tener éxito en casa y la empresa en una captura total de nuestra subjetividad por la lógica empresarial productiva. Se trata a toda costa de ser en nuestra vida profesional y personal un ganador, un "winner" o  tener éxito y ser "successful". Para Marzano los coachers son los nuevos profetas que con sus habilidades dialécticas explotan los recursos del lenguaje de gestión y lo aplican a todos los ámbitos de la vida: "sois los actores de vuestro propio éxito y de vuestra felicidad".

Todo esto nos lleva siguiendo a la filósofa Michela Marzano a la aparición del hombre sin plenitud: el Capitalismo tiene unas exigencias contradictorias: por un lado se pretende construir Seres autónomos pero que deben responder  a su vez a las demandas de su empleador en una nueva forma de servidumbre voluntaria, desfondándose en la carrera del éxito y la excelencia hasta el punto de perder su identidad y su carácter. Convencido de su suficiencia el hombre sin plenitud se afirma en una voluntad y libertad sin límites, siguiendo el modelo utópico de hombre nuevo liberal, pero asimismo es igualmente un hombre sin encaje permanente y sin alma porque es incapaz de construir con el otro relaciones plenas perdurables sin el miedo de perder el control de su propia existencia. Se convierte en un hombre sin misterio y sin opacidad, sometido al imperativo de la transparencia conforme a las exigencias liberales de "Ver todo" y del "Exhibir todo" en el mercado.

Para Marzano el liberalismo es la empresa de la desposesión total: con el nuevo management Toyotista de los 80 se sustituye el modelo Taylorista donde existía una frontera neta entre patrones y obreros por una nueva gestión fundada en la transversalidad y la colaboración. No se trata ya de recibir ordenes según el modelo piramidal sino de "asociar" a los trabajadores en un objetivo común de producción. Se abandona de este modo el modelo paternalista del encuadramiento y la vigilancia de lo trabajadores en favor de una autonomización de los asalariados alineados completamente con los objetivos productivos. 

El reverso es una nueva forma de (auto)explotación: la exigencia de las empresas a sus trabajadores ("colaboradores") de invertir totalmente sus vidas en la contribución a la empresa y al mismo tiempo éstas "cuidan" del bienestar común (material, psíquico-mental, de significado)  de sus empleados  capturando al mismo tiempo la posibilidad de su plenitud y emancipación individual en este nuevo peligroso modelo de "empresa-mundo" que trata de abarcar toda la realidad posible con la desposesión total de nuestra subjetividad en beneficio de los intereses de la producción. "La empresa os da los medios para crecer y desarrollados" pero "vamos a tener que trabajar por cuatro dado que acaban de aumentar los objetivos al alza desde nuestra sede central".

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martes, 10 de junio de 2014

Materiales Presentación: Las consecuencias del Capitalismo



Dentro de las sesiones del grupo de investigación GIRCHE de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona dirigido por el profesor Gonçal Mayos, el martes 10 de Junio de 2014 realicé una presentación del estado de la investigación de la Tesis Doctoral: "Macrofilosofía del Capitalismo"  del programa de Doctorado en Filosofía: Ciudadanía y Derechos Humanos de la UB, con el título: "Consecuencias económicas, personales y culturales de la dinámica capitalista actual".

Presentación Alfonso Bárcena en la UB


1) Para descargar gratuitamente el documento base  "Macrofilosofía del Capitalismo" y la presentación "Consecuencias del Capitalismo" en PDF clicar los links de abajo:


Documento PDF Macrofilosofia del Capitalismo

Descarga presentación Consecuencias Capitalismo PDF









2) Para descargar gratuitamente en PDF el libro de escritos "Macrofilosofia del Capitalismo" de Alfonso Bárcena en los que se basa la presentación ciclar link de abajo:





Descarga gratuita PDF Libro Macrofilosofia del Capitalismo











3) Documento-Paper académico, presentado en el seminario "Macrofilosofía del Presente" de noviembre 2014, desarrollando la temática: "La nueva ética del individuo neoliberal: de la ciberutopía a la sociedad del cansancio", con el pensamiento de Michel Foucault, Byung-Chul Han, Michel Feher, César Rendueles y Gilles Lipovetsky.

Descarga gratuita PDF  documento: La nueva ética del individuo neoliberal: de la ciberutopía a la sociedad del cansancio.


4) Documento-paper académico presentado en el V Coloquio Macrofilósofico Internacional del pasado noviembre del 2014 sobre "La categorización physis-nomos en el desarrollo teórico de la economía y las ciencias sociales", desarrollando la temática de si se debe entender la economía como ciencia positiva o arte político.

Descarga gratuita PDF documento: Economía: ¿Ciencia o Arte político?



5) Reflexiones sobre la conferencia y el Capitalismo dislocativo en blog Macromayos y blog La razón desencantada:

Reflexiones y Capitalismo Dislocativo en Macromayos

Capitalismo dislocativo: hacia la forjación de un carácter en La razón Desencantada


Contacto: larazondesencantada@yahoo.es

domingo, 18 de mayo de 2014

El liberalismo en positivo: la política del individuo libre.


Cuando hablamos de liberalismo de forma casi inmediata lo asociamos a una forma de hacer economía cuando menos controvertida, por no decir como directamente negativa, si extendemos el análisis al neoliberalismo reciente que muchas veces se adjetiva, de forma automática y sin pensarlo mucho, como salvaje o destructivo influenciados por ciertos grupos ideológicos, medios de comunicación o percepciones indignadas de los resultados de la reciente crisis.

Deberíamos seguramente profundizar un poco más y reflexionar  desde una perspectiva global sobre qué aportaciones ha realizado esta corriente de pensamiento y medir la enorme importancia que ha tenido el liberalismo no sólo como forma de organización económica, sino también política proveniente de una gran tradición de pensamiento  político occidental.

La aportación fundamental, es que el liberalismo es una filosofía del individuo, un pensamiento que pone la autonomía del hombre en el corazón de todo al contrario de la heteromía del Ser Humano que es construido por un sistema en el cual nuestro pensamiento no es más que el resultado mecánico de la socialización o de una ingeniería social dirigida. Es significativo resaltar que liberalismo como corriente de pensamiento del siglo XVIII y XIX, es un liberalismo político que lucha contra el despotismo, la intolerancia y la desigualdad. Pensemos que el rechazo al liberalismo en la actualidad es debido seguramente a que se asimila de forma directa a la dureza del mercado del sistema capitalista actual, pero que en sus inicios fue fundado como una respuesta política para acabar con las guerras y la irracionalidad.

Los principios en los que se asienta el liberalismo abren nuestra modernidad y su época de prosperidad sin precedentes : libertad individual de elección; libertad de conciencia y de palabra; responsabilidad individual; igualdad de derechos; pleno derecho a la propiedad privada; pluralismo o  cooperación voluntaria y contractual. Existe una relación indivisible entre la libertad política y la libertad económica basada en el libre intercambio y el mercado de libre competencia; y una necesaria limitación de la intervención del Estado relegado a su función de servidor del Estado de Derecho.

Como explica el pensador francés Jean-Michel Michéa, el liberalismo es una reacción contra las guerras de religión de los siglos XVI y XVII.  Se plantea el problema de una sociedad  pacificada. Los enemigos son la religión y la teología: las ideologías del Bien, necesariamente mortíferas y excluyentes. ¿Por qué sustituirlas? La respuesta del liberalismo es: la Razón "luz natural". La razón puede ofrecer un ordenamiento del mundo en claves de paz, prosperidad, felicidad, sin imponer una representación única de "la vida buena". Para el liberalismo no hay Bien y Mal, sino lo bueno y lo malo.

El liberalismo parte de que puede haber una "ciencia de la naturaleza humana". La ley que permite entender y modificar los comportamientos humanos es el interés. Actuando movidos por nuestro interés bien entendido, y no por las pasiones o los prejuicios, podemos configurar una sociedad armonizada. El "dulce comercio" es el mejor antídoto contra la religión y la guerra.

Hay tres grandes tradiciones liberales:


  • Tradición política: de John Locke, Montesquieu a Rawls. Propugna principalmente la autonomía del orden político en la construcción de la sociedad.
  • Tradición Utilitarista: de Benthan y Mill a Hayek. Explica los fenómenos políticos, económicos y sociales a partir de la persecución y confrontación de los intereses individuales.
  • Tradición libertaria: de Mises a Nozick. Pone como principio máximo el carácter inviolable y exclusivo de los derechos del individuo y hace descansar la libertad en la propiedad y el Estado mínimo.

El liberalismo tiene también para Michéa su propia "metafísica": prima al individuo e ignora (o minusvalora) todo  lo que le hace dependiente de "lo social". El individuo liberal es un ser autocentrado e independiente por naturaleza. La metafísica liberal es pesimista, parte de la desconfianza  en el otro: la guerra de todos contra todos es la verdad oculta bajo todas las relaciones sociales. Es una metafísica del "miedo a la muerte": la autoconservación, perseguir el propio interés y perseverar en el propio ser son las conductas racionales.

Es una metafísica "juvenil" marcada por el miedo a envejecer, por el ideal de una salud física a toda prueba que permite al individuo la autosuficiencia. Finalmente, es una metafísica de la "transgresión y la movilidad" que elogia la capacidad de arrancarse a todas la raíces y no anclarse en hábitos. Esta metafísica con su construcción de un modelo antropológico de individuo ideal de éxito a perseguir, explica sin duda de donde viene  gran parte de la percepción desazonada que tenemos de nuestro entorno vital.

Para Michéa, izquierda y derecha tienen idénticas raíces liberales: la derecha es liberal en lo económico pero le cuesta aceptar las consecuencias del liberalismo en lo cultural (aborto, matrimonio gay, etc.). A la izquierda le pasa lo contrario: asume que "cada cual tiene su vida" (y puede hacer con ella lo que quiera, siempre que no dañe a otro) en el ámbito de las costumbres, pero no del todo en el económico. Este movimiento es a la vez y paradójicamente fuente de emancipación (de modalidades desigualitarias de lazo social) y motor de la "modernización capitalista" (que barre costumbres, lugares y comunidades "no funcionales").

La utopía liberal, con esa metafísica individual maximalista, crea imposibles o inalcanzables modelos antropológicos de éxito individual que frustran a muchos individuos y explican gran parte de la sensación de desasosiego en la que se encuentra el sujeto moderno;  pero lejos de caer en la fácil crítica destructiva, debemos reconocer al liberalismo esa defensa de la libertad y la autonomía del pensar y actuar de los individuos, ante construcciones sociales que pretenden solo dominar y que pasan por encima de las personas y sus sueños. Como decía John Locke: "los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias".



lunes, 12 de mayo de 2014

Presentación : Consecuencias del capitalismo actual en la Universitat de Barcelona



Dentro de las sesiones del grupo de investigación GIRCHE de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona dirigido por el profesor Gonçal Mayos, el martes 10 de Junio de 2014 haré una presentación del estado de la investigación de la Tesis Doctoral: "Macrofilosofía del Capitalismo"  del programa de Doctorado en Filosofía: Ciudadanía y Derechos Humanos de la UB, con el título:

"Consecuencias económicas, personales y culturales de la dinámica capitalista actual"

Doctorando: Alfonso Bárcena
Fecha: 10 de Junio
Hora: 18 horas
           C/ Montalegre 6  (frente al CCCB y el MACBA en el Raval)
           08001 Barcelona
           4ª Planta
           Aula: Seminario de Filosofia

Entrada: libre
Contacto: larazondesencantada@yahoo.es

Para descargar materiales de la presentación cliclar link de abajo:

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domingo, 11 de mayo de 2014

Breaking Bad: la moral como opción personal


¿Estamos solos ante nuestras decisiones? ¿La responsabilidad de nuestras acciones es una cuestión únicamente de conciencia individual?. Ante un entorno de crisis como el actual: ¿hasta que punto no tenemos la sensación de ser todos héroes solitarios que debemos luchar en una realidad verdaderamente adversa, intentando proteger a los nuestros pero sin saber si lograremos mantenernos en pie?

Breaking Bad, una de las mejores series televisivas de la historia, ofrece interesantes puntos de análisis que muestran la condición actual a la que se enfrenta el sujeto moderno. La serie cuenta la historia de la transformación de un anodino profesor de instituto de química norteamericano, que tras ser diagnosticado de un cáncer agresivo toma la decisión de convertirse en un narcotraficante, con la intención inicial de ganar dinero para asegurar el futuro de su familia una vez él fallezca.

Desde diferentes perspectivas como la Filosofía, la Sociología o la Psicología se han realizado análisis que pueden verse condensados en el libro: Breaking Bad: 530 gramos (de papel) para seriadictos no rehabilitados. Las conclusiones que pueden sacarse de estos análisis son realmente interesantes para intentar delucidar cual es la condición del sujeto moderno, a la que todos en el fondo estamos expuestos:


  • Breaking Bad no plantea una situación en la que la moral de los personajes sea estática, contradictoria o teñida del espíritu de la época. Otras series crean realidades en las que se prescinde de la actuación individual. Los actos de los personajes no expresan quienes son: en gran medida son una reflexión sobre una época determinada; en lugar de ello en Breaking Bad se apunta que la moral es, siempre, una opción personal. ¿Qué convierte a un hombre en  "malo"?, ¿sus actos, sus motivos o la decisión consciente de ser una mala persona?. Lo bueno y lo malo no son más que opciones complejas, para nada distintas de cualquier otra.
  • El personaje principal de la serie, el químico Walter White, es visto a modo de un Fausto moderno que intenta trascender la realidad mediante el conocimiento pero que su insatisfacción y su codicia le llevan a crear un imperio de las drogas. En la actualidad, al contrario del Fausto histórico, el protagonista no debe rendir cuentas a un ente superior por su codicia o ambición, sino que el castigo se experimenta de una forma personal, en un constante dilema moral. ¿Por cuanto tiempo logrará convivir con su demonio interior?.
  • La serie es la puesta en escena de la complejidad del sujeto contemporáneo y el proceso de atracción hacia lo "monstruoso": es el despertar de la conciencia individual del profesor de química de instituto acerca de la precariedad del mundo actual, ante una crisis que cortocircuita el tejido social, con el deterioro de alguna de sus instituciones como la justicia o el sistema sanitario que no se distribuye equitativamente o una ética provisional desprovista de moralidad. En el personaje de Walter White se caracteriza el propósito heroico del sujeto moderno, en su firme decisión de emprender la acción individual en pos de una resolución justa del conflicto material que se le plantea ante su probable próxima muerte, lo cual compromete gravemente el futuro de su familia. Lo que le contradice son los medios empleados y las consecuencias trágicas que provocan dicha acción.
  • Existe en la serie una concepción dialéctica de los conflictos individuales: la idea de límite parte de la conciencia de la temporalidad y el frenesí de la huida de la muerte descolocando el orden natural de la existencia y la temporalidad con su acción de héroe trágico en su transformación de profesor de instituto a narcotraficante sin escrúpulos (apodado Heisenberg). Se relata el itinerario hacia lo monstruoso con una pérdida de la moralidad, la transgresión de los límites últimos en una pura y llana acción depredadora mostrando al mismo tiempo otro lado oscuro: el de la lógica capitalista sustentada en el individuo y el derecho inalienable a la propiedad. 
  • Como expone Gil Calvo se muestra la realidad del desamparo, el del sujeto del mundo en crisis del nuevo siglo que constituye el territorio y el tiempo para "el regreso de los monstruos" depredadores (capitalistas). Supone ésta una realidad que brota de un modelo social desgajado y sometido a los designios de destinos ya no plenamente humanos ni trascendentes, sino reflejos banales de la lógica pragmática e instrumental, y de los atavismos de un individualismo extremo.
  • ¿Cómo podemos distinguir entre lo bueno y lo malo?. Spinoza nos decía que distinguir lo bueno y lo malo no es una cuestión relativa a juicios morales o a recompensas y castigos, sino es una cuestión relacionada con la química, con la composición o descomposición de los cuerpos. La verdadera alegría, el aumento de la potencia de existir, procede únicamente de cada uno. No existe el Mal (en sí), ni el Bien (en sí) sino solamente lo bueno y lo malo (para mí). Como expone el químico Walter White a sus alumnos, en su filosofía, similar en este aspecto a la de Spinoza, los remordimientos y la tristeza son una pérdida de tiempo porque disminuyen nuestra potencia de existir y nuestro único objetivo es sobrevivir, perdurar, pasar página.
  • Finalmente como nos expone  el escritor Enrique Vila-Matas la serie Breaking Bad es un reflejo magistral de nuestra condición humana: White es un químico y modesto profesor que pierde el mapa de su vida cuando le anuncian una enfermedad terminal. La ciencia nos dice que el Universo es aleatorio, un caos donde partículas  subatómicas sin fin colisionan sin rumbo, pero lo que no nos dice la Ciencia es porque un hombre es capaz de actuar de esa manera. 
Nos rescata afortunadamente en este punto el arte de Gonçalo Tavares con su poema El mapa:
"Entre la posibilidad de acertar mucho, existente en la matemática, y la posibilidad de errar mucho, que existe en la escritura (errar de errante, de caminar más o menos sin una meta), opté instintivamente por la segunda. Escribo porque perdí el mapa"

¿Quién no ha perdido nunca el mapa de su vida? Escribámoslo de nuevo sin miedo ya que siempre estamos a tiempo mientras estemos vivos, confiando en esa instintiva potencia de existir que todos llevamos dentro.







domingo, 4 de mayo de 2014

Economía civil: una alternativa de desarrollo humano integral


No existe una alternativa a la economía de mercado. Estamos ante una crisis interna del capitalismo y cualquier sistema alternativo parece además de conflictivo, no viable para la organización económica de sociedades complejas e interdependientes como las actuales.

Lo que si que existen en cambio, son distintos modelos dentro de la denominada economía de mercado: uno de los modelos es el de economía neoliberal, propia de la tradición norteamericana, cuyo objetivo es incrementar el bien total. Por otro lado, y como alternativa, existe otro modelo denominado de economía civil, típico de la tradición cultural de Italia y España, que pretende incrementar el bien común. Como expone el economista y profesor italiano Stefano Zamagni, la economía civil persigue el desarrollo humano integral, con tres componentes: crecimiento, dimensión socio-relacional y espiritual. Se debe organizar la sociedad  y las instituciones de manera que las tres dimensiones vayan juntas y no sólo prestando atención al crecimiento propugnado por el modelo neoliberal. Se trata de poner en el centro de la dinámica económica a la persona y su crecimiento personal.

La economía civil de mercado busca orientar el discurso económico por una vía que pretende recuperar la noción del bien común, yendo más allá del puro beneficio, y aboga por la recuperación de otros bienes igualmente necesarios para una vida plena: los bienes relacionales. Como explica Zamagni, en la lógica de bien total, propia del modelo neoliberal, dado que el bien total es resultado de la suma de los bienes individuales, puedo olvidarme de algunos, puesto que el bien de unos va a compensar la falta de bien de otros. En la economía civil de mercado, cuya lógica es el bien común, lo anterior no es posible porque si olvidamos el bien de algunos, el de los demás desaparece.

Una de las diferencias fundamentales entre ambos modelos de economía de mercado es que la economía de corte neoliberal se basa en los principios de intercambio de equivalentes y de redistribución que requiere partir de un precio de mercado; el sistema civil de mercado añade un tercer principio: el de reciprocidad. Este concepto significa gratuidad, frente al mero principio de intercambio, cuya motivación básica es el interés por el dinero. En la reciprocidad hay donación, con una base de proporcionalidad en función de la capacidad de cada uno.

Los bienes son de diversas categorías: privados, públicos, comunes (como el medioambiente) y relacionales (lo que se producen en la relación interpersonal). Para Zamagni, el modelo neoliberal funciona bien con los privados, menos con los públicos y es un desastre con los bienes comunes y relacionales. Pero el ser humano quiere cada vez más bienes comunes y relacionales. Si no modificamos el modelo neoliberal tendremos un mayor ingreso nacional, pero habrá ciudadanos agraviados. Para conseguir bienes comunes y relacionales tendremos que introducir el principio de reciprocidad.

La filosofía que subyace al pensamiento neoliberal es la del individualismo libertario nacida en Estados Unidos y según la cual cada uno es patrón y manager de sí mismo y su destino está en sus manos. Zamagni expone que este paradigma lleva a la desesperación porque ninguno de nosotros es una isla, ni se basta a sí mismo; tenemos que establecer relaciones interpersonales. El individualismo es enemigo del personalismo, que es la filosofía en la que se basa la economía civil de mercado, y es la idea de un individuo que tiene una relación ontológica con los otros. Es la idea contraria al ambiente de competencia. El individualismo genera egoísmo, mientras que la ayuda de unos a otros hace real la reciprocidad.

Es fundamental destacar que las nuevas pobrezas no son debidas a la carencia de recursos: las paradojas específicas del crecimiento que vivimos actualmente como el aumento de la desigualdad, el crecimiento de la desocupación (jobless growth) o las dificultades crecientes para hacer practicable el principio de la soberanía del consumidor, ninguna tiene que ver con la escasez de recursos materiales sino que señalan más bien a una escasez social y esta se resuelve solamente con un cambio institucional y de modelo económico.

La nueva economía política ha demostrado convincentemente que en la base de toda quiebra de mercado radica la incapacidad del mercado de generar resultados cooperativos. El premio Nobel de Economía Kenneth Arrow defiende que se puede sostener que gran parte del atraso del mundo admite ser explicado por la falta de confianza recíproca.

¿Qué es lo que hay que hacer en una sociedad para que crezcan las estructuras de confianza?.Cambiar hacia un modelo de economía civil de mercado propio de las tradiciones culturales latinas del Sur de Europa: la sociedad civil es el lugar ideal destinado a predisponer para la confianza dado que actúa por el principio de reciprocidad y no así, en cambio, el mercado privado que actúa por el de poder de adquisición. La sociedad civil no puede ser solamente un presupuesto para el correcto operar del Estado y para el funcionamiento eficiente del mercado privado.

La sociedad civil no puede dejar de incluir una economía civil como forma de generar alternativas de modelo económico que acabe con esa escasez social y nos permita desarrollarnos a todos íntegramente con seres humanos más allá de la simple acumulación material de producción total. Como ya decía Marco Aurelio: "Van mal los asuntos humanos cuando queda solamente la fe en los asuntos materiales".