viernes, 21 de noviembre de 2014

La nueva ética del individuo neoliberal: de la Ciberutopía a la Sociedad del Cansancio.


¿Qué tipo de sujetos crea el desarrollo capitalista actual: somos sujetos constituyentes de nuestra experiencia o somos sujetos constituidos exteriormente por el discurso de nuestro sistema económico? ¿Qué elementos definen nuestra ética y comportamiento en la actualidad? ¿Qué caracteriza a los directivos y managers en las empresas del presente? ¿En qué tipo de sociedades vivimos actualmente: aislados o en grupos sociales cohesionados? ¿Hay posibilidades para la acción política en las nuevas sociedades digitales?

1) A estas preguntas,  y con el pensamiento de: Michel Foucault, Byung-Chul Han, Michel Feher, César Rendueles y Gilles Lipovetsky, trato de dar una respuesta posible en el nuevo documento-paper :"La nueva ética del individuo neoliberal: de la Ciberutopía a la Sociedad del Cansancio", proveniente de la presentación realizada en el seminario Macrofilosofía del Presente  del Grupo de Investigación GIRCHE  en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona, el pasado 20 de Noviembre y que puede descargarse gratuitamente en pdf en el link adjunto abajo:

Descarga gratuita PDF La nueva ética del individuo neoliberal: de la Ciberutopía a la Sociedad del Cansancio


2) Si os interesan más materiales gratuitos sobre la Macrofilosofía del Capitalismo clicar en el link adjunto abajo:

Materiales descarga gratuita Macrofilosofía de Capitalismo






3) También se realiza con carácter abierto en Barcelona este 24 y 25 de Noviembre y el 2 de diciembre el V Coloquio Macrofilosófico Internacional en la Facultad de Filosofía de la UB organizado por el grupo GIRCHE.




Espero que os sean de utilidad para la reflexión sobre nuestro presente.

Contacto: larazondesencantada@yahoo.es

domingo, 16 de noviembre de 2014

Festival Filosofía "Barcelona Pensa": Macrofilosofía del presente.


Esta próxima semana, del 17 al 22 de noviembre, se realiza en Barcelona el primer festival de Filosofía "Barcelona pensa" organizado por la Universidad de Barcelona (UB) y coincidiendo con el día mundial de la Filosofía, que se celebra el jueves 20 de Noviembre.

Es una semana de Filosofía para todos que acogerá diferentes acontecimientos filosóficos gratuitos y abiertos: conferencias, exposiciones, cineforums, conciertos, cafés filosóficos, actividades para niños, etc y que tendrá lugar en diferentes espacios de la ciudad de Barcelona.

Se trata de sacar la Filosofía a la calle, una disciplina que parece meramente académica y solo para unos pocos, para acercarse a las preguntas que en el fondo nos atañen a todos y por las que deberíamos preguntarnos para intentar dar nuestras propias respuestas: ¿Cómo queremos ser gobernados?, ¿Cuales son las características del presente que afectan a mi desarrollo vital o profesional?, ¿Cómo quiero vivir mi vida?, ¿Qué relación hay entre la filosofía y artes como la pintura,  la música y el cine?... Se pueden consultar las diferentes actividades en su web (www.barcelonapensa.cat).



  • Uno de los actos abiertos recomendados, organizados dentro del festival por el profesor Gonçal Mayos, director del grupo de investigación GIRCHE  de la Facultad de Filosofía de la UB, es:


Macrofilosofía del presente: el miércoles día 19 de Noviembre a las 19 horas en el Ateneu Barcelonès. (http://www.barcelonapensa.cat/Acte:Macrofilosofia_del_present)


Macrofilosofia del present

Gonçal Mayos (UB), Ginés Navarro (UNED), Martha Palacio (UB)
Ateneu Barcelonès (Sala d'Actes Oriol Bohigas) | dimecres 19 de novembre, 19:00

En este acto se intentará pensar las características de la realidad presente desde una perspectiva de pensamiento macro y multidisciplinar, para dar de este modo herramientas para cambiarlas.








Como expone el pensador Giorgio Agamben: "la filosofía no es una disciplina, la filosofía es una intensidad, que, como sucede en un campo magnético o en un campo eléctrico, puede atravesar cualquier disciplina. Algo estético, algo religioso o económico puede resultar filosófico en la medida en que se aborda y se carga de una intensidad más fuerte." Pensemos pues públicamente para aumentar la intensidad de este mundo y hacerlo mejor.


lunes, 10 de noviembre de 2014

El Capitalismo como religión: deuda y culpa.

Una de las principales consecuencias que más sufrimiento están generando de la crisis actual es el endeudamiento tanto de las empresas como de los particulares. Quizás, lo realmente significativo de esta situación de sobreendeudamiento, sea la incapacidad de reparar o devolver la deuda y entrar de ese modo, en un círculo vicioso donde el acreedor tiene la posición privilegiada y el deudor se ve culpabilizado, castigado y hasta sacrificado en un ciclo que parece no tener fin. Quién esta endeudado es culpable y debe pagar sus deudas: incluso con su propio cuerpo como el pago mediante la libra de carne en el Mercader de Venecia de Shakespeare.

Para intentar comprender este discurso del endeudamiento sobre la crisis podemos encontrar en el breve texto del filósofo Walter Benjamin "El Capitalismo como religión" , las bases históricas y culturales de esta relación entre deuda y culpa, que adquiere un carácter teológico en nuestra sociedad actual y es incluso recogida en nuestro código penal. Para Benjamin el capitalismo no solo tiene un origen religioso, sino que es una religión. Recordemos que por ejemplo para Max Weber las prácticas capitalistas tenían un origen religioso en la creencia calvinista de la predestinación donde el éxito económico se interpretaba como signo de elección.

Benjamin nos expone que el capitalismo no es un conjunto de prácticas de origen religioso sino que va más allá y postula que es una religión en sí mismo con tres características que la definen: 1) es una religión completamente ritual sin dogmas. Producción y consumo se realizan como culto divino. Es una religión sin dogmas que se reduce de una forma obsesiva al culto divino. 2) ese culto no tiene ningún descanso. Todos los días son fiestas de guardar, de producir o consumir a crédito. Esto convierte nuestro tiempo en una repetición circular donde todos los días son festivos en una reiteración vacía de novedades que se repiten. 3) Es capitalismo en una religión de la culpa. En alemán "culpa" y "deuda" se dicen con la misma palabra "Schuld". Ser deudor y ser culpable son sinónimos. Pagar la deuda se corresponde con la expiación de la culpa. La religiosidad del capitalismo es mítica. Lo propio del mito es la transmisión de la culpa. En el mito, la culpa heredada, generación tras generación, vuelve justificable el sufrimiento. La culpa hace tolerables y admisibles los padecimientos del hombre ocultando así la injusticia. "Usted es culpable por haber nacido" dice el juez al condenado en El proceso de Kafka.

Lo específico de la religión capitalista es que la culpa/deuda no se salda nunca. El objetivo es transformar en deudor/culpable a todos los hombres. El capital se convierte en un generador global de deuda de personas y países que pierden así su autonomía o soberanía. Parece que el crédito domine el mundo y el futuro de los hombres. El capitalismo es una religión que no incluye la redención, la expiación, la liberación o el perdón y por tanto la cancelación o condonación de la deuda. Esta imposibilidad de desendeudamiento y de expiación provoca el agotamiento y la depresión del sujeto. El gran objetivo neoliberal ha sido siempre la individualización de los riesgos: si no se tiene éxito, si no se pueden repagar las deudas y te desahucian, la responsabilidad única es del individuo ocultando de este modo factores estructurales del sistema que generan injusticias, castas extractivas o desigualdad de oportunidades a las que el individuo no puede hacer frente.

¿Hay salida de este mito circular vicioso? Keynes decía que la función de lo religioso es asegurar el futuro, tan inseguro para el ser humano. Y parece que la seguridad que daba la religión ahora la da el dinero. Deberíamos hacer del dinero algo neutral o como mínimo no un instrumento de dominación políticamente destructivo y acabar con ese mito de culpabilidad mediante la Ilustración: retomar la idea de que el hombre solo es culpable de las faltas que haya cometido libremente. Buscar esa acción libre que rompa el círculo mediante la justicia solidaria y fraternal para con los que sufren (las plataformas antideshaucios pueden ser un ejemplo), dando un verdadero empoderamiento a la población y devolviéndoles su dignidad. Nadie es culpable por haber nacido. Hemos seguramente de volver a pasar de nuevo del mito al logos.





lunes, 3 de noviembre de 2014

La felicidad paradójica: la recomposición de la moral.


El Capitalismo dislocativo que sufrimos actualmente no permite a las personas el poder desarrollar proyectos de vida con seguridad y estabilidad, ya que nos vemos arrollados por la velocidad con la que ocurren los acontecimientos. La demanda de plena flexibilidad y el alto ritmo de exigencia que muchas veces se nos solicita imperativamente, sobrepasan  nuestra comprensión cognitiva de estos factores de cambio estructurales: y parece que nos amoralizan, corrompen e individualizan. Nos aíslan en nuestra búsqueda del éxito personal que la sociedad nos exige. Para acabar finalmente por dislocar nuestras construcciones sociales, nuestra subjetividad y creencias o nuestros deseos personales de progreso futuro. ¿Hasta dónde llega esta dislocación? ¿Hay posibilidades de abordarla y convivir con ella?.

Para el sociólogo Gilles Lipovetsky vivimos en una felicidad paradójica: la sociedad del entretenimiento y el bienestar convive con la intensificación de la dificultad de vivir y del malestar subjetivo. El hedonismo ha perdido su estilo triunfal: de un clima progresista hemos pasado a una atmósfera de ansiedad. Es incontestable que la búsqueda del placer individual y del éxito personal, así como el rechazo de un compromiso colectivo de índole restrictivo, caracterizan a la época posmoderna.

Pero hemos de ser conscientes también que vivimos en sociedades de geometría variable, donde las explicaciones unidimensionales no suelen aprehender toda la complejidad de las mismas; llevándonos a hacer diagnósticos apresurados, sesgados o simplemente ideológicamente interesados. Vivimos en sociedades donde se da la cohabitación de contrarios a modo de las paradojas de la democracia que exponía Tocqueville: donde la afirmación y su contrario pueden coexistir en un mismo hábitat social.

De este modo, para Lipovetsky el incremento de la autonomía individual no ha tenido como correlato la decadencia de lo colectivo, ni la promoción del narcisismo una pérdida de los puntos de referencia tradicionales. La moral no ha abandonado en modo alguno nuestras sociedades, se ha recompuesto de otro modo. Tras los números casos de corrupción política, el desafío de nuestras sociedades modernas no estriba en rehabilitar la moral, sino en favorecer en su seno un individualismo responsable y obrar de tal manera que la irresponsabilidad individual retroceda.

Desde Rousseau, nada hay más común que la temática centrada en la decadencia moral y la cultura. Desde que nuestras sociedades entraron en la época del consumo de masas, son los valores individualistas del placer y de la felicidad, de la plenitud íntima, los que predominan; y ya no la entrega propia de la persona, la virtud austera, la renuncia a uno mismo.

En la actualidad, las acciones éticas suelen combinarse con la diversión, el interés económico, la libertad individual. La moral que domina nuestras sociedades es una moral interpersonal y emocional, indolora y no imperativa, una moral adaptada a los nuevos valores de autonomía individualista. Ya no es apropiado interpretar nuestra sociedad como una maquina de disciplina, de control y de condicionamiento generalizado, mientras la vida privada es más libre, más abierta, más estructurada para las opciones y juicios individuales.

Para Livovetsky, no es cierto que el mundo neoindividualista sea equivalente al cinismo generalizado, a la irresponsabilidad, al declive de los valores y la corrupción política. La eclosión individualista de los valores y el relativismo posmoderno tienen sus límites. En realidad, vemos cómo se recompone un fuerte consenso social en torno a los valores básicos de nuestras democracias: los derechos del hombre, el respeto de las libertades civiles y la individualidad, la tolerancia, la honestidad, el pluralismo. La cultura individualista liberal es mucho menos relativista y desorientada de lo que se suele afirmar.

El mundo de la libertad individualista, nos dice Lipovetsky, no conduce al desorden sin freno de las costumbres. En este sentido, la cultura posmoralista funciona como un "desorden organizador": el liberalismo cultural genera más costumbres sensatas que costumbres disolutas. La interrogación ética aparece como una necesidad de establecer límites y de proteger al hombre frente a los peligros del turbocapitalismo, la tecnociencia y de la autonomía individualista depredatoria desenfrenada.

No todo se reduce al doping o animación de la existencia vía consumir: hoy, mucha gente afortunadamente realiza también todavía inversiones en la vida familiar, la relacional desinteresada, la esfera del voluntariado social y la acción política, el trabajo y la cultura como formas de autorrealización. Con el retroceso moderno de las tradiciones, corresponde a cada cual determinarse, inventar su propia moral como diría Sartre.

Si analizamos justamente con perspectiva nuestra sociedad, no estamos ante un nihilismo moral sino paradójicamente ante un ética de geometría variable: de varias variables que pueden ser contrarias, que combate la dislocación, que debe ser inflexible y categórica para muchas cuestiones esenciales (como la corrupción) pero dúctil en la diversidad social que habitamos. Queda mucho por hacer pero solo se hace camino al andar. Hay motivos para la esperanza: la dislocación aún no nos ha sacado del camino.


viernes, 24 de octubre de 2014

Postcapitalismo: ¿es posible un nuevo sistema económico?


¿Puede darse actualmente un sistema económico alternativo al Capitalismo? ¿Se puede hablar con propiedad de un futuro Postcapitalismo? Con la crisis financiera y social han surgido una serie de críticas, muchas veces radicalizadas, contra el sistema económico actual. Se intentan trazar nuevas líneas de acción política alternativa que empiezan a tener una representación institucional cada vez más importante. La propuesta de un sistema de organización social y económico diferente está ya presente en todos los debates públicos.

Como expone la ensayista Sylvia Nasar, es difícil imaginar un escenario en el que la gente vuelva al socialismo. Incluso si la gente dejara de preocuparse por sus posesiones, cosa muy improbable, se preocuparía por sus experiencias o por la capacidad de vivirlas. El ser humano tiene una ambición ilimitada.

Es cierto también por otro lado, que el Capitalismo contemporáneo muestra una incapacidad cada vez mayor para integrar en su propia lógica la satisfacción de las necesidades humanas. Al contrario, reacciona con la mercantilización del mundo, que conduce a la exclusión de algunas necesidades esenciales: más vale no producir o invertir si esto lleva a una menor rentabilidad. Lo cual desgraciadamente provoca espirales de deflación y estancamiento o involución económica.

Hay que añadir también que como expone el pensador Robert Kurz, desde los años setenta del siglo XX, el Capitalismo ha cruzado un umbral de evolución técnica que lo vuelve demasiado desarrollado para sus propias formas sociales. Además la tendencia de largo plazo del Capitalismo es a automatizar la producción, aumentando constantemente la productividad del trabajo humano y disminuyendo así las bases para la propia reproducción exitosa del sistema ya que se expulsa al desempleo a cada vez más variados perfiles de trabajadores. Esto disminuye la demanda solvente de personas que pueden comprar los productos producidos y aumenta la desigualdad económica y social. Entramos seguramente en una nueva fase de Capitalismo sin trabajo.

¿Cuales son las posibles alternativas al Capitalismo que han ido apareciendo históricamente?. La dicotomía de las propuestas bascula entre la radicalidad (revolucionaria) y el posibilismo (pragmático). Así, unos de los mejores analistas del Capitalismo contemporáneo, el filósofo Slavoj Zizek, expone desde posiciones radicales que es necesario abrir espacios fuera de la lógica del capital, no aceptar que el Capitalismo sea el único destino. Con gestos subversivos y de ruptura ir abriendo nuevas posibilidades arriesgándose a lo imposible. Para Zizek, hay que volver a la economía política (no sólo la economía y la política por separado) y recuperar la lucha de clases como la principal vía emancipatoria.

Las opciones críticas al Capitalismo para Zizek desde diferentes perspectivas serían:

  • Izquierda liberal o tercera vía (Blair/Giddens): es una alternativa de gestión del tardocapitalismo globalizador. Plantea un Capitalismo con rostro humano y defiende mejoras dentro del propio sistema. La paradoja que podría darse es que al someterse a las reglas de Capitalismo universalista, sin defender los intereses de ningún grupo en particular, puede convertirles en el mejor gestor del sistema.
  • Marxismo-leninismo dogmático Troskista: considera aún el viejo discurso de que el proletariado aún tiene la homogeneidad que ha perdido. Se convierte en una especie de fetichismo de la clase obrera y su potencial revolucionario.
  • Superación del Capitalismo (Toni Negri / Hardt): en su libro Imperio exponen que la fase actual del Capitalismo tiene un carácter corporativo y esta dominado por el trabajo inmaterial. Habría que superar y socializar el Capitalismo corporativo transformándolo en propiedad pública lo que es propiedad privada y lo segundo, sería consolidar este trabajo inmaterial que implica en sí mismo un dominio espontáneo de los productores porque regula las relaciones sociales. Reivindica al Estado la renta básica, ciudadanía global, derecho a la reapropiación intelectual, en una modalidad de discurso histérico dado que se hacen demandas imposibles de cumplir. No plantea para Zizek una alternativa global.
  • Democracia radical y política pura (Badiou/Laclau): realiza una demanda incondicional de igualdad pero que no cuestiona su esfera básica que es la economía capitalista. Para Zizek no podemos considerar que la forma política, producto de un sistema socioeconómico, vaya a acabar con este.
  • Intercambio simbólico (Baudrillard): como superación y alternativa al intercambio mercantil.  En la postmodernidad, el sujeto pierde su predominancia y el objeto se muestra activo seduciendo fatalmente al presunto sujeto en una fetichización de la realidad. Es necesario desear nuevas relaciones que incluyan lo gratuito y así escapar al intercambio del mercado y a esa fetichización de la realidad. Se ha de denunciar, introduciendo el desinterés y la gratuidad en las relaciones, el dominio simbólico de la mercancía lo cual quebraría el orden hegemónico y nos devolvería a ser sujetos autónomos. La cultura y las enseñanzas humanísticas deberían enseñarnos a saber desear bien.

El Capitalismo en definitiva no es solamente un modelo económico, sino un conjunto de relaciones sociales. Debemos recombinar de nuevo la economía y la política en lo que anteriormente se denominaba economía política:  lo importante es defender una globalización de derechos y de oportunidades en la que cada uno pueda desarrollar su propia singularidad, combinando posiciones posibilistas y maximalistas. El Capitalismo (o Postcapitalismo...)  en el fondo somos todos.





miércoles, 15 de octubre de 2014

La era de la apreciación: ¿qué busca el nuevo capital humano?


¿Estamos actualmente ante una nueva condición humana diferente a las anteriores?  La abrupta entrada del neoliberalismo en el terreno de la política y la economía a partir de 1979, marcó un antes y un después  no sólo en la gestión de los Estados y el gobierno corporativo, sino también en la concepción de qué es el hombre y cuál es su condición y cualidades más relevantes, creando una nueva antropología neoliberal que difiere bastante de la anterior concepción liberal del ser humano.

Como expone el filósofo francés Michel Feher, en la anterior concepción liberal del hombre los seres humanos sufrían carencias pero eran muy inventivos: los deseos eran insaciables e inconstantes pero poco a poco aprendían a optimizar su satisfacción mediante el intercambio de bienes y servicios con otros seres humanos, que también se encuentran en situación de carencia. En la esfera pública, se permite negocios provechosos, donde la mano invisible del mercado permite que los sujetos libres y responsables adquieran lo que desean al precio óptimo. En la esfera privada, los lazos de amor conyugal y paterno se crean y se mantienen mediante intercambios desinteresados. La antropología liberal estaba fundamentada en la prosperidad económica y felicidad en el hogar. En la separación entre lo público y lo privado y la noción de interés.

Michel Feher expone que con el nacimiento de la era neoliberal se desarrollan dos tipos de políticas que afectarán fuertemente al ámbito económico y también al social y personal: la política monetarista de elevación de los tipos de interés, concebida para destruir la economía fordista basada en las grandes empresas con fuerte presencia sindical, por un lado, y la supresión de todas las reglamentaciones y reglas que pesaban sobre la circulación de capitales, por el otro.

La forma de gestionar la empresa realiza un cambio: con la ética del mánager fordista, la autosuficiencia de la empresa es un ideal y el pedir crédito se hacía para poder invertir y ser lo más autónomo posible. En la ética del mánager neoliberal, lo importante es atraer a los inversores y prestamistas. La gestión empresarial ya no consiste en maximizar los beneficios de la empresa, sino su atractivo. Una empresa que recibe créditos es una empresa acreditada (sólo se presta a los ricos). El crédito financiero ha cobrado más importancia que el beneficio comercial. Para los directivos actuales, la verdadera prueba de excelencia no consiste en generar ingresos sino en atraer inversores.

Con la predominancia y absoluto dominio de los mercados financieros en la economía, el neoliberalismo no es liberalismo de la competencia y mercado libre equilibrado automáticamente por la mano invisible. Los mercados financieros no funcionan de ese modo. Las oscilaciones del valor de las acciones van desde la exuberancia al crack y esta parece que es su manera natural de comportarse. Una acción puede bajar o aumentar sin límite y esto nada tiene que ver con el sistema liberal de competencia y de retorno al equilibrio automático. Estamos pues ante un sistema que se debe constantemente sostener en la confianza, o la desconfianza, que es lo propio de los mercados especulativos.

Y todo esto nos lleva a una nueva condición humana neoliberal: así, si en la Edad Media lo importante era la redención y superar el deseo con la caridad; en la Época Ilustrada con la aparición del liberalismo Victoriano lo importante era el cumplimiento y la satisfacción; en nuestra Era neoliberal inauguramos la era de la apreciación, de la autoestima.

Entramos en un sistema en el que solo nos interesan las competencias de las personas. Feher explica que debemos ser un sujeto atractivo: compramos acciones sobre nuestra capacidad para tener ideas patentables, maquillar cuentas, gestionar recursos humanos. La empresa toma partes del capital humano del empleado y a cambio el empleado recibe partes del capital financiero de la empresa. Los individuos que buscan empleo se comportarán exactamente como las empresas y los Estados. Harán valer sus competencias: su atractivo.

Las cosas que realizamos, cortarnos el pelo, dejar de fumar, hacer deporte, formarnos...ya no son cosas que hacemos para optimizar mi renta sino para ser más atractivos.  No soy por lo tanto un empresario de mí mismo, como querría una concepción liberal, sino más bien el gerente de una cartera de conductas que trato de valorizar. Todo lo que hago o me ocurra tendrá un efecto sobre el valor y capital humano que soy y, por consiguiente, me trato como una cartera de acciones y obligaciones y mi manera de gestionar mi vida es una forma de valorizarme o desvalorizarme en el mercado.

Finalmente Michel Feher expone que entramos de este modo en una nueva era psicológica en la que mi objetivo fundamental no es maximizar mi satisfacción sino apreciarme. En todos los sentidos del término. En el sentido financiero (hacer que el capital que soy sea atractivo para todos los inversores posibles) pero también apreciarme en el sentido de adquirir autoestima (paradójicamente uno de los pilares fundamentales de la psicología actual). Pasamos de un sujeto anhelante que busca la óptima satisfacción para reemplazarlo por una persona vulnerable cuyo destino depende de su capacidad para adquirir suficiente autoestima.  Nuestra nueva subjetividad neoliberal es, cómo nuestra época económica dominada por los mercados financieros,  la del individualismo  especulativo: se trata de especular en permanencia sobre lo que puedo ser.


lunes, 6 de octubre de 2014

De la Biopolítica a la Distopía: la Sociedad Normalizada


Soñamos paraísos y acabamos construyendo mundos de pesadilla. Vivimos una época de realidad distópica en la que todo es posible. La distopía de hoy se rebela contra las utopías ultraliberal y tecnocientífica. Cuando se promete la felicidad a todos y se anuncian placeres en cada esquina, la vida cotidiana es una dura prueba. ¿Quién iba a pensar la victoria de lo peor de los dos sistemas: mercado incontrolado y partido único?.

Asistimos a la prolongación de la lógica del Capitalismo terminal y la conversión del individuo o bien en consumidor sin derechos, trascendencia, ni destino, o bien en mercancía. La revolución digital también ha traído consigo un arsenal de posibilidades, que tanto tienen que ver con lo utópico (el ciberactivismo) como con lo distópico (la pérdida de intimidad, la videovigilancia extrema).

Con la aparición de la dominada Biopolítica, expuesta por el filósofo Michel Foucault en los setenta, el poder comienza a mirar la vida como algo a colonizar y gestionar para aumentar la productividad. ¿Cómo hacer con las personas para que sean más productivas?. Interesa controlar más el conjunto que al individuo. Es el nuevo gobierno de las almas orientado a la producción y la responsabilidad personal. Las políticas tratan de normalizar las poblaciones (la demografía, la salud, el trabajo o las emociones) para que produzcan más.

Entramos en la sociedad de las probabilidades con el dominio de la estadística poblacional. Ser normal significa adaptarse. Hay que autorregularse para ser un miembro normal y productivo de la sociedad.  La educación parece que solo trata de hacer individuos competentes. La Psicología se hace dominante para controlarnos con un discurso que se basa en una normalización ideológica que nada tiene que ver con la Ciencia. Hemos pasado del Gobierno de las almas por la Religión, al Gobierno de las mentes por la Psicología y más recientemente al Gobierno del cerebro con la Biomedicina y el control de la vida con la genética y la medicalización de la sociedad.

Ya no creemos que somos un sujeto; creemos más bien que somos un proyecto que debemos optimizar. La ideología propia de la Biopolítica es el neoliberalismo. El Estado solo debe ocuparse de la seguridad. Cada uno debe responsabilizarse de sí mismo. Es entonces cuando las sociedades funcionan realmente bien.

Hay que advertir que el neoliberalismo siempre ha tenido una parte seductora que no ha sido capaz de ser reconocida críticamente por la izquierda: ofrece una vida de responsabilidad propia, una individualidad libre que importa, una vida  que puede gestionarse como una empresa donde cada uno se construye a sí mismo. Esta idea de que uno es relevante, importante y que puede ser reconocido y admirado por sus logros (el nuevo mito del emprendedor) es, en sí misma, una idea seductora y legítima. La crítica al neoliberalismo no debería venir entonces por el lado de la libertad sino por el de la desigualdad que provoca; y que corroe las sociedades haciendo desaparecer el sentido de lo comunitario y del bien común.

Todos sabemos cual es el reverso de esta exigente vida de managers de nosotros mismos: el miedo a la exclusión, a que no se hable de nosotros en las redes sociales, la ansiedad y la depresión en aumento. La falta de un meditado sentido ético personal y comunitario. El cansancio en esta sociedad del rendimiento. Interiorizamos inconscientemente tan bien este discurso del rendimiento y el éxito, que nos automedicamos para no parecer anormales si fallamos.Y como para la industria todos somos individuos potencialmente enfermos desde que nacemos (un mapa genético puede determinar posibles futuras enfermedades), el negocio es redondo.

Es quizás más necesario que nunca buscar, sin miedo, nuevas Utopías personales. Como sabiamente nos decía el poeta Fernando Pessoa: "Llega un momento que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos".


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Big Data: el nuevo metarrelato de la realidad


El volumen de información de nuestra época ha aumentado de un modo vertiginoso. Los sistemas de tratamiento de información en grandes volúmenes, denominados Big Data, han tomado un papel central en la gestión de nuestras sociedades. La evolución del gran metarrelato explicativo de toda la realidad ha pasado de ser propiedad de la Ciencia en el siglo XX o la Biotecnología en el S.XXI, al Big Data como nueva ciencia omnicomprensiva e integradora de las Ciencias y las Letras.

La nueva ciencia del Big Data se asienta en la premisa de que tu compartes información y tus datos te comparten a ti. Esta nueva disciplina utiliza la correlación, la agregación, la minería de datos, la geolocalización o los metadatos para mediante algoritmos extraer patrones y realizar predicciones. Son capaces por ejemplo de determinar la propagación de una posible epidemia mediante las búsquedas sobre la enfermedad realizadas en Google. El mismo director de la CIA declaró que se basan en metadatos para matar gente.

El Big Data se ha convertido en una sobreescritura de la realidad con una codificación alfanumérica y exponencial que trata de interpretar hechos científicos y artísticos. Promete un análisis más racional y una gestión más eficaz de lo real con el precio de la abdicación de la comprensión humana. Si con el Big Data todo es probabilidad y correlación: ¿que nos queda?. ¿Donde quedan la creatividad, la intuición o la ambición intelectual?.

La denominada tiranía del datacentrismo fomenta la idea de que en los datos se encuentra la respuesta a cualquier problema y que nuestra sociedad puede prescindir de mecanismos más imperfectos y desordenados basados en la política y la negociación. Podemos entrar en una distopía cotidiana dado que  la información que generamos (datificación) se crea pero no se destruye: es almacenada, transformada y analizada por servidores inmensos. La nueva materia prima de nuestra economía son nuestros datos por los cuales luchan las empresas, las instituciones o las redes sociales. La mercantilización del dato es la evolución natural de este nuevo Capitalismo digital.

Pero ante un panorama que puede parecer truculento nos queda algo tan humano como la crítica con la denominada Ética humanista del dato: nunca el dato puede tener un valor absoluto, siempre debe estar ligado a la ponderación del sentido común. Frente al nuevo determinismo de los datos, preservar valores como la subjetividad y la ambigüedad es especialmente importante ya que es fácil pensar que todas las soluciones son compatibles dentro de un servidor.

Como lúcidamente expone el estadístico Nate Silver en su libro "La señal y el ruido": en las predicciones desempeña un papel crucial la capacidad de detectar una estructura empírica subyacente, más allá de las operaciones matemáticas. La única forma de distinguir el ruido de la señal es organizar una historia causal que tome en cuenta tanto los factores contextuales como la verosimilitud de las hipótesis. Y para eso es necesario introducir ajustes de criterio (sesgos) en los procedimientos formales. Lo vital es distinguir la señal del ruido dado que hay predicciones que alteran el tradicional esquema causa-efecto.

Es necesario entender la toma de decisiones y la racionalidad como un proceso intrínsecamente probabilístico donde el contexto es importante y el falsacionismo la garantía metodológica de humilde realismo. Y tener también en cuenta que en lo humano siempre van a existir dimensiones políticas: ¿la burbuja inmobiliaria fue sólo el resultado de un sesgo cognitivo de quienes no supieron ver la crisis que venía o la consecuencia del éxito de una política que promovía la propiedad para todos impulsada por la élite económica?.  Como ya advirtió sabiamente Nietzsche: "humano...demasiado humano".





domingo, 14 de septiembre de 2014

Del Estancamiento Secular al Tecno-optimismo digital


Una de las grandes disyuntivas actuales en la evolución económica es dilucidar si hemos entrado en una fase de estancamiento secular o solo estamos en una fase de transición, en la que llevados por el nuevo tecno-optimismo, inauguraremos una nueva era de crecimiento y prosperidad económica mediante los nuevos desarrollos tecnológicos con la aparición de la economía digital.

La teoría del Estancamiento secular (Secular stagnation) expone que nos encontramos en medio de un gran estancamiento económico que durará décadas. Los crecimientos sólo han sido posibles gracias a las burbujas. Existe una infrautilización persistente de recursos potenciales y lo determinante es que los bancos van a seguir sin dar créditos, lo que unido a la pérdida de pulso económico de los emergentes, puede causar otra caída en la recesión. Para el economista Robert Skidelsky el estancamiento secular es el destino de todas las economías que dependen de la inversión privada para llenar la brecha entre el ingreso y el consumo. A medida que el capital se hace más abundante, la rentabilidad esperada sobre las nuevas inversiones, teniendo en cuenta un margen para riesgos, cae hacia cero.

Las expectativas de ganancias caen por debajo del coste de los préstamos al situarse la tasa esperada de rentabilidad del capital por debajo de la tasa de interés mínima aceptable para los ahorradores. Los nuevos inventos (negocios de internet) requieren menos capital que el pasado y también menos trabajo. La oferta de capital se incrementa hasta el punto en el que no produce ninguna rentabilidad neta por encima de su costo de reemplazo. Las oportunidades de inversión escasean por lo que el crecimiento se estanca.

Uno de los principales impactos de esta nueva economía estaría en la creciente desigualdad de las sociedades que se ha ido observando en los últimos años. El proceso productivo de estas tecnologías propician la concentración de rentas en pocos grupos sociales y empresariales. Según el neoliberalismo la desigualdad económica es, hasta cierto punto, fundamental por cuanto constituye el incentivo necesario para que los pobres espabilen y se esfuercen. Pero más allá de debates ideológicos, lo más urgente ahora sea seguramente crecer y crear empleos en una "expandeflación", aunque para eso se tenga que seguir aumentando la deuda pública. Asistimos quizás al fin de la socialdemocracia: antes el crecimiento que la igualdad.

El reverso positivo de esta nueva fase económica viene dado por el denominado Tecno-optimismo de autores como McAfee y Brynjolfsson que en su obra "The second machine age"  exponen que estamos ante una segunda era de la máquina (la primera fue la revolución industrial), donde miles de cerebros interconectados por nuevas tecnologías digitales, teléfonos inteligentes y redes sociales están a punto de transformar radicalmente la sociedad y la economía, impulsando el crecimiento y la productividad. Esta nueva economía de servicios no estaría recogida por la metodología de cálculo del PIB y su infravaloración rozaría el 20% del PIB anual.  La nueva economía de internet tiene como características elevados costes fijos, bajísimos costes incrementares y los denominados efectos de red que conllevan escenarios en los que el ganador acapara todas las rentas.

Está afectando al empleo porque ahora mismo aún existe un desajuste entre la productividad y el trabajo: no se debe a que el progreso tecnológico se haya estancado; sino porque los hombres y las instituciones no corren lo bastante para seguir este progreso y cambiar su capacitación y crear nuevas formas organizativas o institucionales. Superada esta brecha, la abundancia volverá.

Para estos autores abanderados del Tecno-optimismo estamos ante una nueva economía de la abundancia con tres motores básicos: 1) El digital: que permite replicar sin coste y distribuir; 2) Exponencial: los procesos pueden convertirse fácilmente en exponenciales; 3) Combinatorio: cada innovación crea bloques de nuevas innovaciones. Se ha generado una nueva "general purpose technology" , como la electricidad en la revolución industrial, y de ellas se irán derivando otras tantas que crearan a su vez crecimiento y abundancia alejándonos del estancamiento y el pesimismo. En economía siempre hay pues afortunadamente motivos para la esperanza, como ya decía el compositor Anton Brucker: "Aquel que quiera construir torres altas, deberá permanecer largo tiempo en los fundamentos".



lunes, 8 de septiembre de 2014

Tercera edición libro recopilación del blog "La razón desencantada"


Después de casi cuatro años de publicación de entradas en este blog y acercándose a las 100.000 visitas, para agradecer a todos aquellos que las seguís con asiduidad, he autopublicado la tercera edición actualizada a Septiembre de 2014 de toda la recopilación de las entradas, que puede descargarse gratuitamente en formato PDF en el link de abajo:

 http://www.bubok.es/libros/216134/LA-RAZON-DESENCANTADA


(TERCERA EDICIÓN ACTUALIZADA A SEPTIEMBRE DE 2014)

Es un compendio de reflexiones sobre las Humanidades y las Ciencias con vocación expresiva integradora

Incorpora una propuesta de itinerario vital en cuatro rutas:

La ruta del SER:  Filosofía, Pensamiento y Psicología
La ruta del TENER: Economía y Ciencias Sociales
La ruta del VIVIR JUNTOS: Geografías, Viajes y nuevos horizontes
La ruta del DIALOGAR: Ciencia, Arte y Literatura

Todo con el firme convencimiento de que necesitamos la ficción, la fantasía y los relatos porque la vida no se puede expresar solo mediante una visión realista. El individuo tiene la capacidad con la ayuda del arte, de la filosofía, de la ciencia con conciencia, del viaje como ampliación de horizontes para  agujerear las visiones impuestas y las versiones oficiales y crear su propio relato de devenir vital algo necesario en los tiempos que todos vivimos.

Espero sinceramente os satisfaga y sea de utilidad.

Saludos cordiales,
Alfonso Bárcena
Mail: larazondesencantada@yahoo.es

Panta rei  (Todo fluye)
Heráclito