domingo, 13 de marzo de 2016

Postcapitalismo: de la lógica de la escasez a la de la abundancia.


La economía existe porque estamos en un mundo de recursos escasos. Si no existiese escasez no nos harían falta los economistas, ni las políticas económicas, ni los recortes o la gestión presupuestaria. La lógica económica de la gestión de la escasez y los mercados es la que ha predominado hasta nuestros tiempos. Pero actualmente ya surgen muchas voces que hablan de la aparición de una nueva lógica que acabaría con el capitalismo tal y como lo entendemos actualmente para fundar una nueva época Postcapitalista.

En los fundadores de la economía como Adam Smith ya encontramos la visión del posible final del capitalismo cuando nos expone que en una sociedad próspera, los beneficios tienden a ser naturalmente bajos. En una sociedad próspera todo el mundo participa en los mercados compitiendo en la economía, provocando que los beneficios tiendan a la baja. Surgirá el problema de los incentivos: ¿quién producirá?.

En la actividad económica es necesario diferenciar la remuneración del factor de la alimentación de rentas: el beneficio o pago que se hace a un factor por su trabajo productivo (capital o trabajo)  es aquel que añade valor a nuestra economía satisfaciendo una necesidad. La alimentación de rentas es el valor monetario que va a remunerar la posición patrimonialista o el trabajo improductivo que no añade valor y que acaba en la denominada eutanasia del rentista.  

Para Smith la producción puede ser el mal menor del capitalista que desea no producir y dedicarse solo a obtener rentas. Muchas de las burbujas no son más que una distribución de rentas sin base productiva, lo cual puede llegar a colapsar el sistema como hemos visto en la reciente crisis.

Con la crisis actual del sistema capitalista hay autores como Paul Mason que afirman el fin del capitalismo neoliberal y su sustitución por una economía postcapitalista con el gran auge de la producción colaborativa. La principal contradicción que existe actualmente es la que enfrenta a la posibilidad de unos bienes y una información gratuitos y abundantes  con un sistema de monopolios, bancos y gobiernos empeñados en mantener el carácter privado, escaso y comercial de las cosas.

La cuestión fundamental es que estamos pasando de una lógica del mercado basada en la escasez a la vía de la tecnología y la información que es abundante, fácilmente reproducible hasta el infinito y a un coste muy bajo o nulo (coste marginal cero) siendo difícil que no caiga en manos de la población. Es lo que Mason denomina como la pugna entre la red y la jerarquía y el Estado.

Los catalizadores de esta nueva economía postcapitalista para Mason son:
  • La economía colaborativa como por ejemplo la construcción de Wikipedia que priva a las compañías publicitarias de miles de millones de ingresos publicitarios, las monedas paralelas, los bancos de tiempo o las entidades colaborativas autosugestionadas.
  • La imposibilidad de fijar precios por la complejidad de la información lo cual distorsiona los mercados.
  • La disminución de la demanda laboral por la automatización de los empleos unido a la previsión de un crecimiento débil en Occidente en los próximos 50 años.  Seguramente tendremos una nueva sociedad con poco trabajo y donde la información buscará ser libre. De ahí que las ideas de un renta básica universal que desligue supervivencia de trabajo cobren fuerza.

Debemos comenzar a pensar que quizás nos encontremos ante la consolidación de un nuevo modo de vida: donde la lógica del mercado y no-mercado van a interactuar durante un tiempo; pero donde la emergencia de actividades de tipo postcapitalistas con bienestar psicológico, colaborativas, de sentimiento de trabajar en equipo, de actividades con resonancia de conexión con el mundo y los demás, superen la lógica de los escasez y los incentivos económicos.





domingo, 21 de febrero de 2016

Las tensiones del Capitalismo: la ética intersubjetiva


Entendemos muchas veces el poder como la posibilidad de influenciar sobre los demás para cambiar las cosas según nuestra voluntad o deseo. Dominio, influencia, reconocimiento, subyugación y construcción de una realidad a nuestro antojo: aquí subyace la gran atracción y sed por conseguir el poder que se da en la política, en las organizaciones o en la sociedad. La del político sobre la sociedad, la del directivo o jefe sobre sus empleados o la del hombre en la familia de las sociedades patriarcales.

Pero en su reverso surge el escepticismo sobre  la posibilidad de hacer el bien desde el poder. Muchas veces ejercen mayor fascinación aquellos personajes que son capaces de tener otras prioridades (como el rey Lear de Shakespeare) que renuncian al poder y abandonan toda esperanza de que los buenos sentimientos reciban su recompensa en este mundo.

Se convierte en un desafío enorme justificar una ética no relativista si existe una ausencia de un fundamento moral (Dios, Historia, Progreso). Como expone el sociólogo César Rendueles, lo trágico de la modernidad es que nadie puede ser bueno. Han desaparecido los compromisos tácitos, basados en los sentimientos compartidos, que son el fundamento último de la vida en común.

Rendueles expone que el proyecto de desencantar el mundo social reduciéndolo a relaciones transparentes a través del mercado y la racionalidad es una utopía, una nebulosa fantasmagórica incompatible con algunas características antropológicas duraderas del ser humano como su disposición a la colaboración y la empatía. 

Rendueles continúa explicando que el mercado libre no es el resultado espontáneo de un instinto emprendedor innato de la especie humana. Hasta la modernidad, ninguna civilización ha sido tan idiota como para apostar su propia supervivencia material a la ruleta comercial. Si en el futuro prevalece el denominado Capitalismo sin trabajo, se va a tener que pensar en desligar el binomio trabajo-supervivencia. De ahí la fuerza de los debates sobre la instauración de una renta básica universal.

Vivimos las tensiones acumuladas del largo proceso de desarrollo capitalista: el proyecto del mercado libre generalizado, la aspiración a que el mayor número de áreas de la vida social se autorregulara a través de un orden espontáneo surgido del juego de la oferta y la demanda demostró para Rendueles tener efectos carcinogenos sobre el tejido comunitario. La competición despiadada arrojó a cientos de millones de personas de todo el mundo a la intemperie social y moral. Las nuevas palabras fuerza son la redundancia laboral, desigualdad y exclusión. No deja de ser extraño que en nuestros centros de trabajo aceptamos condiciones de subordinación que en cualquier otro ámbito de nuestra vida nos resultarían repugnantes.

Y quizás una de las salidas a estas tensiones de exclusión y desigualdad es no considerar la ética como objetiva o subjetiva sino como ética intersubjetiva: el respeto y el reconocimiento del otro como individuo poseedor de una dignidad intrínseca debe estar en la base de nuestra actuación. Si queremos vivir en una sociedad decente debemos empezar por no excluir a nadie. El poder no es sino una fatua pasión si no nos lleva a hacer más habitable a todos este mundo.


domingo, 31 de enero de 2016

La filosofía como actividad práctica de cuidado del mundo


¿Para qué puede servir la filosofía? ¿Cuál es su función? Una posible respuesta es que cómo entiende el filósofo Francesc Torralba, la genuina función del filósofo es doble: el cuidado del alma (cura animae) y el cuidado del mundo (cura mundi). 

Para Torralba, el cuidado del otro exige,  como condición de posibilidad, el cuidado de uno mismo. Sólo si el ser humano tiene cuidado de si mismo, de su ser corpóreo y de su ser espiritual, de su exterioridad y de su interioridad, si cura sus heridas, es capaz de tener una relación nueva consigo mismo y, consecuentemente, con el mundo, podrá contemplarlo con otros ojos e interacciones con el de una manera nueva.

Entiende la filosofía no como un ejercicio críptico reservado a una élite académico sino como una actividad vital necesaria para construir una ciudadanía global responsable. La filosofía no es solamente un saber teórico, un cuerpo de conocimientos, sino una actividad que tiene como fin el pleno desarrollo de la persona y de sus horizontes profesionales y sociales.

Francesc Torralba propone así siete movimientos inherentes a la actividad filosófica y que pueden ayudarnos en nuestra discurrir cotidiano:


  1. Sosegarse: Lo que aprendimos de los estoicos. Buscar la paz interior, lo que los estoicos latinos llamaron como la tranquilitas animae fruto de una ascética espiritual y física y como condición necesaria para la contemplación.
  2. Maravillarse: Las lecciones de Aristóteles. No hay filosofía sin el acto de maravillarse ante el enigma de la vida. Somos extraños en el mundo y, por eso, nos admiramos de lo que hay en él. El enigma de la vida, no del mundo sino del rostro de nuestra vida, es el objeto de la filosofía.
  3. Indagar: La audacia de Sócrates. La indagación como
    expresión de la curiosidad humana, responde al deseo de saber, al anhelo de conocer lo que se ignora. El sosiego es la condición de posibilidad de la admiración y la admiración es la fuerza motriz de la indagación. El por qué de las cosas es el fundamento de la actividad filosófica: al filósofo no le interesa cómo es el mundo sino por qué hay mundo.
  4. Dialogar: Lo que hemos heredado de Platón. Filosofar es, esencialmente, dialogar. Es un diálogo con uno mismo y con los otros. Un diálogo que conduzca al examen de conciencia, a dirigir la atención sobre uno mismo, a conocerse a uno mismo. Un diálogo es auténtico cuando no se limita a intercambiar información sino que sirve también para aproximarse al otro y estar más cerca de él.
  5. Criticar: Lo que Immanuel Kant nos ha enseñado. La crítica es el arte de discernir, de separar lo esencial de lo accidental; es la capacidad que posee todo ser humano de distinguir y priorizar. La  actitud crítica es necesaria para sopesar la consistencia racional de lo que se comunica, la validez de los argumentos, la cualidad de la persuasión.
  6. Decidir: El vértigo de Soren Kierkegaard. La crítica es la condición necesaria para tomar decisiones. La filosofía articula una metodología para tomar decisiones libres y responsables. Saber decidir es abrirse paso entre la disyuntiva y asumir las consecuencias positivas o negativas de los actos. Es un acto que imprime carácter dado que define un camino dejando atrás un universo de posibilidades que ya no volverán.
  7. Transformar: El legado de Marx. El conocimiento filosófico que se pierda en el universo de las ideas no es significativo para la comunidad humana.  El acto filosófico debe transformar el mundo y tiene como fin mejorar la cualidad de la existencia de todos los seres humanos. No es cuestión de excluirse del mundo sino que hay que orientarse hacía el compromiso de edificar el mundo para que este sea más bello, más verdadero, más unitario, más bueno. Esto es lo que propiamente es la transformación.

Como concluye Torralba, todo discurso filosófico trata de formar y transformar el mundo, de modificar el modo de ver y vivir el mundo. La filosofía no es un simple discurso teórico, sino una práctica, un ascésis, una transformación del ser. Su último objetivo es cuidar del mundo.


viernes, 22 de enero de 2016

Entrevista Programa TV "Des dels ulls d'un coach" de ETV



Fui invitado al programa  de televisión  "Des dels ulls d'un coach" de la televisión ETV del Baix Llobregat el pasado día 20 de enero.

Dirigido por Jordi Planes y conjuntamente con el profesor Jordi Martí de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, dialogamos sobre el estado de la economía y sobre la posible evolución del capitalismo siguiendo la investigación de mi tesis doctoral  "Macrofilosofía del Capitalismo".


Jordi Martí, Jordi Planes y Alfonso Bárcena



Para ver mi intervención en el programa clicar: Intervención programa "Des dels ulls d'un Coach de 20 enero 16



Para ver el programa completo clicar: Programa Des dels ulls d'un coach 20 de enero


















jueves, 31 de diciembre de 2015

Macrofilosofía del Capitalismo: dos reflexiones sobre la Tesis



Tras la defensa de mi Tesis Doctoral Macrofilosofía del Capitalismo se han producido dos fundamentadas e interesantes reflexiones para el debate de los profesores Gonçal Mayos y Antonio Argandoña que comparto abajo.


Capitalismo: una macrofilosofía. Blog: Macrofilosofia. Autor: Gonçal Mayos. Profesor Filosofía Universitat de Barcelona

El capitalismo es sin duda el fenómeno más complejo de la actualidad y –también- el que más astutamente se nos escabulle de entre los dedos. El turboglobalizado capitalismo actual nos afecta en la práctica totalidad de los aspectos de nuestras vidas. Queramos o no, estamos e incluso “somos” en él.

Es nuestra “condición” aunque para algunos sea una especie de “cielo” y para la mayoría lo más parecido al infierno en la Tierra. Como en Rebelión en la granjade Georges Orwell en cierta medida todos nos igualamos ante el monstruo del capitalismo, si bien lamentablemente algunos siempre serán “más iguales” que los otros. Pues tiene la conflictiva e inestable dualidad que reflejan desde Fritz Langen su Metrópolis, hasta Martin Scorsese en The Wolf of Wall Street, pasando por las diversas versiones de Upstairs, Downstairs.



El capitalismo nos marca tanto en las épocas de increíble crecimiento como en las trágicas recesiones, tanto en las “burbujas” como en las crisis, tanto en la producción como en la especulación… Condiciona toda nuestra vida cotidiana: nuestras condiciones de vida material pero también nuestras subjetivaciones. Nos tortura dolorosamente haciendo que escudriñemos ansiosos su final, pero también nos seduce haciendo que lo anhelemos hasta la muerte e –incluso- no podamos construir otro mundo (ni a veces simplemente imaginarlo).  

Paradojalmente, el capitalismo parece brotar profundamente de la misma naturaleza humana, pero a la vez es radicalmente inhumano. Contradictoriamente, surge de los más profundos instintos, pero amenaza destruir aquellos que nos hacen ser “humanos”.

Por eso se ha convertido en omnipresente la crítica al capitalismo neoliberal, financiero, cognitivo y que nos convierte a todos en “precariado”. Pero también, ese mismo capitalismo se muestra capaz de fagocitar cualquier crítica y de reconvertir en beneficio suyo cualquier acción en su contra.

Ha devenido pensamiento único, “sentido común” hegemónico y señor de una gobernanza mundial bajo el llamado “consenso de Washington”; a la vez que se ha convertido en esclavo e instrumento frío de unas nuevas élites extractivas globales y la creciente desigualdad económica humana.

Ciertamente el capitalismo es un fenómeno, un sistema, una dialéctica… tan complejos que no se puede pretender abarcar, conocer ni -¡aún menos!- cambiar desde una única ciencia. Ningún departamento universitario, ningún “think tank”, ni ninguna comunidad de expertos puede sintetizarlo ni totalizar la complejidad de sus causas o efectos.

Por eso estamos condenados a fracasar, si pretendemos cambiarlo desde una única perspectiva académica, una sola ideología, cualquier metodología parcial, toda aislada disciplina… Incluso si pretendemos pensarlo desde una única perspectiva y aspecto de la “naturaleza humana”, sea cual sea.

Por eso la filosofía –en tanto que es el único saber que hoy todavía pretende
sintetizar o totalizar la realidad o, al menos, los distintos aproximamientos humanos y ciencias- debe atreverse a considerar el capitalismo con toda su paradójica complejidad.Esta es una tarea poli, multi, inter, trans, macro y –tendencialmente- postdisciplinar como la que ha encarado Alfonso Bárcena –humildemente y al nivel de sus fuerzas (que no son pocas)- en su tesis doctoral Macrofilosofía del capitalismo dirigida por Gonçal Mayos y centrada en la evolución capitalista desde los años 1980.

También son interdisciplinares y macrofilosóficos el tribunal que la juzgó y el debate subsiguiente, pues ninguno de sus miembros se “encerró” en la torre de marfil de su expertez. Fueron convocados –casi como parte del tribunal- filósofos clásicos y pensadores actuales desde Marx a Byung-Chul Han, pasando por Foucault, Derrida, Bauman, Sennett, Foucault, Derrida, Rancière, Harvey, Rendueles, etc. Aquí la profesora titular de filosofía de la UB Laura Llevadot estuvo especialmente incisiva y aguda denunciando como -muchas veces- “categorías inútiles” o que pueden ser “parte del problema” las de: “ciudadano”, “Estado-nación” y “naturaleza humana”.

Pero también estuvo presente la perspectiva económica que debe “administrar recursos escasos”, de las teorías y posibilidades de las de las empresas, de la lógica de los negocios y el reto para humanizarlos, de las distintas dialécticas que llevan de la modernidad a la postmodernidad, de los retos de la actual gobernanza mundial, de las distintas variedades del capitalismo y sus diferentes e incluso contrapuestas manifestaciones, de los esfuerzos para “aprender” a que las personas puedan controlar los fríos mecanismos capitalistas… Aquí brilló especialmente el catedrático emérito de ciencias económicas y actual profesor de “responsabilidad corporativa” del IESE de Barcelona, Antonio Argandoña. Argumentó -como recientemente en su blog- que a veces (al menos algunas veces) se imputan al capitalismo culpabilidades que lo son más bien de la modernidad y -más recientemente- de la postmodernidad.

Para variar y rompiendo también aquí las prácticas académicas habituales, también fueron convocados en el “macrofilosófico” debate los siempre excluidos, damnificados, vulnerabilizados… Se insistió en dar la palabra a los que son convertidos acelerada y cruelmente en “desechos” (Bauman) sin dejar por eso de ser “exprimidos” hasta el final por un capitalismo que se caracteriza por “producir excesos”. Se recordó a los que viven y miran la sociedad “desde abajo”, desde “afuera”, desde "los márgenes", desde “la rua”, conscientes de su radical exclusión por mecanismos infinitos y poderosísimos. Esta tarea fue asumida especialmente y con entusiasmo por el profesor en psicología y derecho de la UFMG (Brasil) André Freitas Dias, también coordinador de los grupos de “reflexión y acción” Cidade e alteridade y Pólos de Cidadania (que ahora precisamente ¡cumple 20 años de su fundación!).

A lo largo de la defensa de Macrofilosofía del capitalismo de Alfonso Bárcena, hubo consenso generalizado en la radicalidad con que el turboglobalizado y neoliberal “capitalismo dislocativo” nos acerca a todos a una peligrosa precariedad. Hay enormes y crecientes diferencias, pero hoy nadie parece  tener garantía plena de no sufrir jamás algún tipo de precariedad. No solo el capitalismo damnifica al antiguo proletariado, actualmente convertido en cognitariado y precariado(similarmente a crecientes sectores de las "clases medias"). 


Pues ese complejísimo fenómeno que es el capitalismo se nos escapa a todos, nadie lo dirige realmente (aunque lo puedan creer las Trilaterales o Clubs Bilderberg),es un infinito proceso de “destrucción creativa” y de producción de precariedad. Ante su altar las crecientes desigualdades económico-sociales pueden ser “precarias” incluso para los “vencedores” y favorecidos del capitalismo. 

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¿Es culpable el Capitalismo?. Blog: Economía, Ética y RSE. Autor: Antonio Argandoña. Profesor del IESE. Universidad de Navarra


Hace unos días estuve en el tribunal de una tesis doctoral en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona. La tesis la presentaba Alfonso Bárcena, y el director era Gonçal Mayos. Lo pasé muy bien, sobre todo a la hora del almuerzo (es una de las cosas buenas que tiene este oficio, en el que es costumbre que el recién doctorado pague una comida a los que han juzgado su tesis), durante una larga discusión con el ya doctor, el director y los miembros del tribunal.

El tema de la tesis era la macrofilosofía del capitalismo. En su exposición el nuevo doctor hizo una completa crítica del capitalismo moderno, con buena parte de la cual estuve de acuerdo. Aquí quiero solo traer un tema a colación: muchos años después del liberalismo tradicional, encabezado por Adam Smith, el capitalismo ha ido derivando hacia un sistema que fomenta la desigualdad, es demasiado individualista, da preeminencia a las finanzas sobre la economía real, genera crisis recurrentes, se preocupa demasiado de la maximización no ya del beneficio, sino de las rentas, que el propio sistema crea y explota; prima el rendimiento, precariza el trabajo… Y me pregunto: ¿es del capitalismo mismo la culpa o es de la modernidad y la postmodernidad en la que nos vemos envueltos?

La pregunta me la hice ya hace unos años, en un congreso cerca de París, y se la formulé a una profesora que había llevado a cabo una crítica como la que apunto más arriba. Su respuesta fue de sabor marxista: la culpa es del capitalismo. Mi respuesta fue y sigue siendo otra. Cuando vemos la evolución del capitalismo desde Adam Smith y más tarde desde la revolución industrial hasta el mundo actual, con los defectos antes señalados (y otros muchos, claros), me parece que estamos asistiendo al despliegue de la persona, de la sociedad y, por tanto, de la economía tal como vienen dadas por la modernidad y, más recientemente, por la postmodernidad. El individualismo, por ejemplo, no empieza en el siglo XX, sino que es mucho anterior. El predominio del beneficio no es un invento de los economistas marginalistas y de Milton Friedman, sino de la antropología latente en el ser humano de la modernidad. Y así con todo.

La cuestión es importante, pero la respuesta es, probablemente, menos importante, porque el capitalismo actual (en la tesis se identificaba con el neoliberalismo) es una forma de manifestación de la modernidad y de la postmodernidad. De modo que las soluciones no pueden consistir en la intervención del Estado (afectado tambien por ese pensamiento moderno y postmoderno), o en las actuaciones de los expertos (por la misma razón), o en la actuación política de la sociedad (otra vez, por la misma razón).
En el fondo, me parece que estamos ante un combate en dos frentes: el de las ideas (hay que criticar el concepto de persona humana y de sociedad contenido en esa modernidad, hoy tan generalizada) y el de la práctica. Y digo esto ultimo porque me acordaba, durante la defensa de la tesis, de una frase que dijo unos días antes un profesor en una reunión en Londres (de la que tendré que hablar otro día): no es literal, pero venía a decir que la compasión (no el emotivismo postmoderno) y el amor cambiarían el mundo.




miércoles, 23 de diciembre de 2015

La resistencia íntima ante la disgregación.


Ante una realidad que nos parece incierta, que en ocasiones nos golpea y muchas otras veces simplemente nos sobrepasa, disgregando lo que parece que nos sostiene y nos da fuerza y sentido en nuestra vida: ¿qué acciones relevantes podemos confrontar para  continuar habitando nuestro mundo , integrando, resistiendo y protegiendo a la vez nuestra vida y condición humana?

El filósofo Josep  María Esquirol  en su ensayo "La resistencia íntima" nos propone cuatro acciones relevantes ante esta realidad incierta que parece que disgrega nuestra vida:


  • Cuidar: Presuponiendo la vulnerabilidad de la vida, tener cuidado de nosotros mismos desde la humildad y de los otros, convierte esa vulnerabilidad en firmeza personal y armonía social.
  • Formarse: educarnos y formarnos presupone que podemos ser más. El sentido de la mejora puede ser una guía vital sólida
  • Resistir: presupone que la vida no solamente ha de ser proyección, sino que también se enfrenta a fuerzas disgregativas de cualquier forma. Existir es también saber resistir.
  • Pensar: es una responsabilidad que nos abre a nuevas posibilidades que cada vida humana siempre puede tener.

Esta resistencia íntima se revela como sentido de la vida dentro de una filosofía de la proximidad y que tiene como elemento central el sentido de la resistencia con las acciones relevantes enfocadas a: el prójimo, la cura, el conocimiento y la reflexión.  Sin duda, vale la pena resistir.

lunes, 9 de noviembre de 2015

domingo, 25 de octubre de 2015

Defensa Tesis Doctoral: Macrofilosofía del Capitalismo





El próximo 6 de Noviembre realizaré la defensa de la Tesis doctoral de Macrofilosofía del Capitalismo dirigida por el Dr. Gonçal Mayos para obtener el título de Doctor ante el tribunal constituido en la  Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona.

La entrada para ver la defensa está abierta a todo el mundo y tiene una duración aproximada de dos horas en total.



Defensa Tesis Doctoral Macrofilosofía del Capitalismo

Doctorando: Alfonso Bárcena

Director: Dr. Gonçal Mayos

Fecha: Viernes 6 de Noviembre de 2015

Hora: 12 Horas

Lugar: Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona
            C/ Montalegre, 6
            08006 Barcelona

Aula: Seminario de Historia de la Filosofía, Estética y Filosofía de la Cultura
          4ª Planta


Entrada: Libre

Contacto: larazondesencantada@yahoo.es

Link de reflexiones sobre la defensa de la Tesis: Macrofilosofía del Capitalismo: dos reflexiones sobre la Tesis

domingo, 12 de julio de 2015

La construcción de un mundo común


¿Es lo mismo la comunidad política que el hecho de vivir en común? ¿La coexistencia de seres humanos pasa siempre por la presunción de un vínculo social? ¿Cuándo se convierte en político?

El cuestionamiento y problematización de lo que entendemos por política es uno de los rasgos más relevantes que se han derivado de la actualidad social. A raíz del gran terremoto que ha provocado la crisis económica que estamos viviendo se produce, a modo de fuertes replicas, una presión sobre las categorías centrales del pensamiento político: que se dividía históricamente entre el liberalismo de orientación neokantiana y el comunitarismo romántico.

Como expone la profesora de filosofía Alicia García, emerge una necesidad de pensar desde lugares técnicos distintos las relaciones entre lógica de los sujetos y lógicas de la vida. Se ha hecho cada vez más urgente la necesidad que desde una praxis, desde la intervención crítica sobre lo real, se produzcan nuevas concepciones de la política.

Lo que seguramente caracteriza más la situación contemporánea desde el punto de vista político es la ruptura del vínculo social. La comunidad política era algo natural, fundacional y voluntario que surgía o bien: a) de la natural sociabilidad del ser humano en los modelos aristotélicos o b) era un producto de un acto fundacional voluntario en los modelos contractualistas. 

La comunidad es vista como una asociación voluntaria cuya lógica rompe ahora el atomismo del individuo neoliberal o la desafección general provocada por una ética del encubrimiento, que hace único responsable al individuo de las deficiencias estructurales del sistema. 

Surge entonces la pregunta de si la política depende de una voluntad de asociación que ahora se ve atacada, con el trasfondo de la exigencia de comunidad que planteaba el filósofo francés George Bataille. La respuesta que se está dando actualmente a esta nueva cuestión, es interrogarse si antes de la comunidad como asociación voluntaria no hay un común que compartimos queramos o no. 

Es el paso de la comunidad a lo común: como expone la filósofa Judith Butler, uno no elige con quién cohabita la tierra, los demás con los que vive le son dados antes de ningún contrato o identidad.  Antes de la comunidad hay un común compartido. 

La idea de la construcción del bien común en un mundo compartido, es casi un eufemismo que trata de evitar el totalitarismo que históricamente ha traído en muchos lugares el comunismo, pero que a su vez pretende romper con las estructuras e instituciones políticas y económicas: las cuales se han apropiado de la existencia y soberanía popular, convirtiendo muchas existencias en vidas mutiladas, con la desactivación del individuo como sujeto o demos político sin capacidad de opinión o reacción a lo que le ocurre.

La crisis permanente en la que vivimos impone un contexto, un ecosistema social del que no parece que se pueda salir. Cuya administración más eficaz es la gestión operativa económica impuesta por un pensamiento único, que con la desactivación del conflicto, marca el territorio de lo que es posible: dejando la resolución de los problemas sociales al mercado y relegando al mismo tiempo las viejas categorías políticas.

El pensar desde nuestra praxis diaria sobre lo que compartimos, sobre lo común previo que escapa a la lógica del economicismo dominante, puede provocar el surgimiento de nuevas situaciones que contesten y abran el ecosistema social a una política del Ser-con los demás: a una co-implicación con los demás por el bien común desde un mundo que nos es dado y que todos compartimos.




lunes, 15 de junio de 2015

VII Congreso Macrofilosófico: "Dialécticas sociales de odio y philia"


VII Congreso Macrofilosófico: Dialécticas sociales de odio y philia.

Lunes, 22 de Junio de 2015. Dos sesiones: desde las 11.00 y las 16.00 horas.

Conferencia  y debate a partir de las 16 horas de Alfonso Bárcena: "Dialéctica liberal egoísmo y empatía como forma de construcción social colaborativa".


Lugar: Seminario de Filosofía - Universitat de Barcelona
Facultad de Filosofía
C/ Montalegre, 6. Planta 4ª
Barcelona
Entrada libre
Contacto: MacroFilosofía