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domingo, 4 de febrero de 2024

¿Está la economía China en desaceleración o estanflación? ¿Qué podemos esperar de la economía China en el futuro próximo?

 


China se ha convertido en uno de los principales actores geopolíticos mundiales como uno de los lideres del denominado Sur Global: que junto a otros países de los BRICS ejercen una influencia como contrapeso y en ocasiones también mediante la confrontación a la influencia y dominio occidental en la economía y las relaciones Internacionales el cual está cada vez está más cuestionado.

La reciente evolución de la economía china tras la reapertura postpandemia ha suscitado muchas dudas en su capacidad de crecimiento a grandes tasas a los que nos tenía acostumbrados en el pasado, con algunos sectores como el inmobiliario entrando en graves turbulencias y con una posible crisis de deuda en ciernes. Una posible desaceleración económica o incluso la entrada de la economía china en estanflación no está descartada.

Algunos economistas, como Adam Posen, están cuestionando las políticas económicas llevadas a cabo en los últimos años por las autoridades chinas dado que pueden estar lastrando el crecimiento chino futuro.

Algunos de los posibles principales factores explicativos de esta situación y de su posible evolución serían los siguientes:

1)    Intervención ideológica del sector privado chino: la finalización de la máxima establecida por Deng Xioaping “no politics, no problem” donde las esfera política y la económica coexistían separadamente y donde se ha pasado de una libertad aceptable en el desarrollo de negocios privados por parte de los ciudadanos chino a un recelo del sector privado y de los capitalistas de éxito por parte de las actuales autoridades chinas de Xi Jinping.

2)    Fomento de una política económica de intervención pública centralizada: con un mayor autoritarismo e intervención pública de la economía, finalización de las reformas promercado, fomento de las empresas estatales (campeones nacionales) en sectores estratégicos como el tecnológico y automoción eléctrica, centralización de las decisiones y posible establecimiento de barreras proteccionistas al comercio.

3)   Sacrificio del crecimiento por la igualdad: el alto crecimiento chino en el pasado ha provocado grandes desigualdades sobre todo geográficas en la sociedad china lo cual provocaba inestabilidades sociales. Las actuales autoridades chinas parece que prefieren tener un crecimiento menor en el futuro a cambio de tener una mayor estabilidad social.

 

4)    Demografía adversa con pérdida de población: China ya ha empezado a perder población año a año incrementando el envejecimiento y no se llevan a cabo políticas inmigratorias de atracción de talento exterior. Esto puede lastrar el crecimiento chino vía consumo que no ha acabado de arrancar tras la pandemia

 

5)   Falta de consolidación de la clase media y alta propensión al ahorro de la población china: la posible desconfianza en el futuro crecimiento de la economía y las interferencias por parte de las actividades en el sector privado provocan una menor inversión y consumo de bienes duraderos y una mayor propensión al ahorro en productos de bajo riesgo. El cambio de modelo de crecimiento con la construcción de una clase media china que tire de la demanda vía consumo avanza todavía de forma excesivamente lenta.

 

6)      Asignación ineficiente de recursos económicos a sectores económicos con baja productividad como el inmobiliario: la inversión de una ingente cantidad de recursos focalizada principalmente en infraestructuras e inmobiliario y la reciente quiebra de algunas de las principales inmobiliarias ha generado enormes deudas y desconfianza en los inversores. La reasignación de recursos a sectores con mayor productividad va a ser lenta y costosa lo cual puede lastrar el crecimiento futuro de la economía china.

 7)   Posible huida de capitales, tecnología y población china: el ahorrador chino dada la baja rentabilidad de algunos de sus sectores productivos puede optar por invertir en el exterior en mercados con mayores rentabilidades. Asimismo, los trabajadores chinos pueden también optar por buscar oportunidades de trabajo en el exterior y parte de su tecnología puede acabar favoreciendo otros países.

Esto puede ser aprovechado por países como Estados Unidos que puede succionar estor recursos de capital, trabajadores y tecnología a su favor si ofrece oportunidades atractivas.


8)     Reasignación de recursos y refuerzo del modelo económico industrial basado en exportaciones: una de las más probables evoluciones de la economía china para continuar creciendo va a ser la reasignación de los recursos públicos desde sectores no productivos hacia sectores dónde China tiene un liderazgo como la fabricación de baterías y coches eléctricos, economía verde o las manufacturas más sofisticadas dado que China sigue siendo una superpotencia industrial. Todo ello puede provocar una nueva inundación de los productos chinos en los mercados globales como está ya ocurriendo con los coches eléctricos.

martes, 9 de enero de 2024

¿Puede el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) ser menor o más lento de lo esperado en la economía?



Como expone el profesor Diego Comín de la Universidad de Dartmouth responder a las expectativas de potencial de impacto en la economía en estos momentos es un tarea casi especulativa. La evolución futura de la IA, sus aplicaciones y el modo en que las usaremos está todavía sujeta a una gran incertidumbre dado también que el uso de sus aplicaciones.

La IA es una Tecnología de Propósito General (TPG) como también lo fue la electricidad: las cuales son tecnologías con una amplia gama de aplicaciones en diferentes sectores y potencial de cambiar los procesos de producción en toda la economía siguiendo unos patrones comunes históricos en su evolución y difusión.

Las 10 razones por las que el impacto de la TPG  de Inteligencia Artificial puede ser más lenta o menor en la economía que expone Diego Comín serían las siguientes:

1)  No son tecnologías aisladas, sino un grupo de tecnologías complementarias que al usarse juntas aportan más beneficios que por separado.

2) Las TPG solo adquieren amplia difusión a partir del desarrollo de un numero significativo de aplicaciones. Como ejemplo de esto se suele poner que  la electricidad solo alcanzo amplia difusión después de inventarse los electrodomésticos décadas después de su invención. 

3) Las aplicaciones tecnológicas de IA no tienen un uso evidente a simple vista (como por ejemplo los coches que son fáciles de observar) lo cual hace difícil medir su difusión actual y repercusión económica

4) El desarrollo tecnológico de las TPG suele resultar largo y complejo en las cuales muchos prototipos y aplicaciones van a desaparecer por la propia dinámica de estas tecnologías. Hay que pensar que por ejemplo en el campo de la bombilla eléctrica se probaron seis mil materiales y la bombilla actual fue desarrollada décadas después de los primeros modelos.

5) La repercusión de la TPG en la productividad suele manifestarse décadas después de haber sido introducidas. Como ejemplo tenemos el caso de los ordenadores que hasta mediados de la década de los 1990 no repuntó la productividad estadounidense a pesar de haberse introducido dos décadas antes.

6) La repercusión de las TPG en la demanda de trabajadores suele beneficiar más a trabajadores con estudios universitarios que son más flexibles y capaces de adaptarse mejor a las nuevas tecnologías como ocurrió con el uso de los ordenadores sobretodo con formación técnica o científica.

7) Las técnicas utilizadas por la IA como el aprendizaje automático o las redes neuronales existen ya desde hace décadas por lo que quizás se pueda afirmar que la difusión de la IA se asemeja a las anteriores TPG.

8) El desarrollo es lento en las aplicaciones de IA dado que pueden tardar en desarrollarse más que otras aplicaciones de TPG ya que las técnicas de aprendizaje automático y redes neuronales. a pesar de ser muy eficaces en la identificación de patrones no lineales presentes en los datos, sin embargo requieren de muchos datos para funcionar y en la mayoría de contextos su recopilación es difícil y costosa.

9) La opacidad de los algoritmos a la hora de mostrar los procesos seguidos para mostrar sus resultados como por ejemplo la probabilidad de incumplimiento de impago por parte de un cliente hace que puedan estar sesgados en su entrenamiento y generar resistencia al desarrollo de aplicaciones de IA con impacto en la economía compensadas quizás por la mayor velocidad de difusión mayor de las últimas tecnologías TPG con respecto a las anteriores.

10) La IA cambiarán probablemente la economía más a largo plazo dado que los procesos de innovación son complejos donde no solo es necesario tener buenas ideas sino que éstas deben convertirse en prototipos que funcionen consumiendo muchos recursos, experimentación, fracasos  y retoques lo cual es difícil de automatizar lanzando  de este modo  un sano escepticismo a que la IA sea capaz de transformar los proceso de innovación aportando rápidamente  riquezas extraordinarias.

Dada la proyección temprana de la IA los márgenes de errores son amplios pero estas proyecciones basadas en desarrollos históricos pueden ayudarnos a ver con perspectiva crítica estas nuevas eras de innovación, lo cual permita tomar mejores decisiones.



viernes, 24 de noviembre de 2023

El nuevo malestar ingrávido: el desasosiego vital como síntoma de una pérdida social



Partiendo de la definición de Charles Taylor que entiende por malestar: “aquellos rasgos de nuestra cultura y nuestra sociedad contemporáneas que la gente experimenta como pérdida o declive, aun a medida que se «desarrolla» nuestra civilización”, podemos afirmar que con la vorágine moderna  y la evolución de las civilizaciones occidentales se están perdiendo las garantías de progreso social azuzadas también por el cambio tecnológico que ha producido un sistema social y económico dislocativo de muchos proyectos vitales.

 

Uno de los principales malestares, entendido como pérdida, es el de esa pérdida de confianza en las instituciones y el sentido comunitario como sistema de organización social que garantizaba el progreso y que han provocado una forma reaccionaria de responder a modo de individualismo, autoexplotación y cansancio.

 

Este malestar moderno como sensación de pérdida de una seguridad  muchas veces no se hace evidente sino como necesidad de evasión individual, ya sea en forma de autoexplotación que acaba en  una vida desfallecida y  en un  cansancio  percibido ya como nueva realidad vital (Byung-Chul-Han), como también en el acogimiento irreflexivo de una ola de ideas políticas populistas e iliberales que prometen la vuelta a un mundo utópico de seguridad y control que por la propia evolución económica y tecnológica no va a volver ya nunca.

 

Hemos pasado de un  malestar evidente con la cultura (Freud) cuyo tratamiento era psicológico terapéutico externo a un malestar ingrávido en forma de una sensación de desasosiego y pérdida de control de nuestro proyecto vital: donde la terapia es individual a modo de autoexplotación para competir y no quedar excluido y cuyo síntoma principal es el cansancio y el desfallecimiento vital ante una vida turboacelerada y sin garantías ya de progreso social.


La nueva ola en Europa y otros continentes de movimientos políticos populistas e iliberales de alter-right y anarcocapitalistas (actualmente en Argentina), son los que recogen mejor ese malestar ingrávido de sensación de pérdida de progreso social y quienes proponen soluciones rápidas buscando enemigos comunes y que  nos devuelvan a unas premisas de utopías sociales que no van a volver más: en unas sociedades sometidas a una nueva vorágine tecnológica con el desarrollo de la inteligencia artificial que promete voltear el sistema socioeconómico tal y como lo conocemos y de las que aún es pronto para aventurar posibles configuraciones. 


Ese malestar ingrávido que en nuestras sociedades aparece como sensación perenne de pérdida no es sino un síntoma personal e individual de unas sociedades en cambio acelerado dislocativo y cuya gestión requiere ahora más que nunca de amplios consensos sociales que hagan frente a respuestas populistas o iliberales que nos permitan poder seguir hablando en el futuro de comunidades democráticas formadas por individuos libres. Es mucho sin duda lo que ahora tenemos en juego.

martes, 9 de octubre de 2018

El futuro del trabajo en la era digital



Enlace con el vídeo de mi participación en el programa de televisión de ETV "Des dels ulls d'un coach"de Jordi Planes sobre el futuro del trabajo en la era digital conjuntamente con María Reyes, profesora de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona.

Link: El futuro del trabajo. "Des dels ulls d'un coach" ETV Televisión

jueves, 27 de octubre de 2016

La Escuela de Economía Austriaca: el subjetivismo de la acción humana


Dentro de las corrientes de pensamiento económico existe una visión radicalmente diferente a las Escuelas dominantes  como la Neoclásica o la Keynesiana  y es la de la Escuela Austriaca, desarrollada por autores como Menger, Mises o Hayek, que define la economía ya no como una ciencia objetiva y constante sino como una teoría de la elección y la acción subjetiva humana.

El paradigma austriaco parte de una "teoría de la acción humana" entendida como un proceso dinámico y creador continuo. En este proceso los fines a alcanzar y los medios para conseguirlos no están dados ni pueden ser fijados de antemano ya que son siempre cambiantes por la continua acción y reacción de los agentes económicos. Critica el estéril objetivismo clásico anglosajón siempre obsesionado por la supuesta existencia de entes externos de tipo objetivo (clases sociales, agregados, factores materiales de producción). Consideraban que el científico de la economía debía situarse siempre en la perspectiva subjetiva del ser humano que actúa.

La economía tiene, como la matemática y la lógica, carácter apriorístico y no hipotético-deductivo, como las ciencias naturales. Los fenómenos empíricos son continuamente variables, de manera que en  los acontecimientos sociales no existen parámetros ni constantes, sino que todos son variables, lo cual hace muy difícil, si no imposible, extraer leyes históricas o realizar predicciones. La Escuela de Economía Austriaca es una teoría de la acción del ser humano, y no de un análisis objetivo de bienes y servicios, el cual crea continuamente nueva información y modifica las variables de un sistema que nunca estará en equilibrio.

En la ciencia económica no existen constantes o relaciones funcionales, porque estamos analizando el comportamiento humano, la acción humana que tiene una capacidad creativa innata e infinita. Como dejó dicho Newton: "puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura del hombre". Desde el punto de vista formal, se postula por la lógica verbal (abstracta y formal, que da entrada al tiempo subjetivo y a la creatividad humana) frente al formalismo matemático (como lenguaje simbólico propio de los análisis de fenómenos atemporales y constantes).

El hombre que actúa es el empresario creador  que intenta aprovechar las descoordinaciones del mercado para obtener un beneficio ofreciendo un producto o servicio con el coste más reducido posible. Con ello contribuye a coordinar los procesos de mercado en dirección a un equilibrio que naturalmente nunca se alcanza del todo.

Los postulados de esta Escuela Austriaca han tenido realmente una aplicación práctica en el funcionamiento de gestión bursátil de inversiones, como expone el inversor y gestor de carteras Francisco García Paramés en su libro "Invirtiendo a largo plazo: Mi experiencia como Inversor", donde enumera  una serie de principios para realizar una inversión:


  1. Los mercados funcionan, por definición. Los mercados son millones de personas interactuando entre sí, emprendedores con unos fines y unos medios para conseguirlos que  sólo ellos conocen.
  2. Los mercados nunca están en equilibrio. Los mercados están inmersos en un proceso continuo e incabable, y siempre habrá un emprendedor intentando aprovechar un conocimiento nuevo o una descoordinación temporal para ofrecer un producto a un precio atractivo y con un coste razonable. Esto significa que las compañías con ventajas competitivas duraderas son muy escasas y estas ventajas limitadas en el tiempo.
  3. El crecimiento económico está basado fundamentalmente en el incremento de la productividad derivado de la división del trabajo, todo ello con la financiación del ahorro.
  4. La explicación austriaca del proceso productivo como el del sacrificio inmediato para desarrollar una capacidad productiva más profunda e incrementar la productividad, tiene como elemento fundamental el tiempo.
  5. Existe un tipo particular de intervención en el mercado del dinero de especial trancendencia: la manipulación de la moneda mediante el control de los tipos de interés por los bancos centrales.
  6. Si no aumenta artificiosamente la cantidad de dinero en circulación, el estado natural de una economía es el deflacionario. Los incrementos de productividad permiten producir más bienes con el mismo dinero.
  7. La falta de una moneda respaldada por el oro o algo similar independientemente de una decisión política, implica que ésta se depreciará permanentemente frente a los activos reales. La presión de los gobiernos para depreciar la moneda es permanente.
  8. Los precios de los productos, que dependen de lo que están dispuestos a pagar por ellos los consumidores, determinan sus costes y no al revés, como muchos creen. El precio acaba determinando los costes. Primero se calcula la demanda; después se calcula el coste necesario para satisfacer esa demanda. El precio del petróleo es un ejemplo de esta mecánica de funcionamiento.
  9. Los costes de producción son subjetivos, por lo que cualquier estructura de producción es susceptible de variar dependiendo de las circunstancias. No hay una estructura de costes fijos inamovible e indefinida. Coste es igual a una mejor alternativa.
  10. Los modelos económicos son prácticamente inútiles para modelar el impredecible comportamiento humano y la ingente cantidad de decisiones cambiantes.






lunes, 17 de octubre de 2016

El porqué de la necesidad de las Ciencias Sociales


¿Sirven para algo las ciencias sociales? El cuestionamiento del carácter científico de la economía u otras ciencias sociales es uno de la asuntos más discutidos en la filosofía de las ciencias. Las diversas teorías, muchas veces contradictorias, el error en sus previsiones o la incapacidad a veces de evitar las crisis han provocado que esta rama de conocimiento esté siempre en el punto de mira de los defensores de las denominadas ciencias duras como la física o la química.

Como expone el filósofo César Rendueles en su libro" En bruto", quizás el enfoque que deberíamos dar a las ciencias sociales es la de elaboraciones redifinidas de nuestras prácticas rutinarias. Serían praxeologías, es decir, saberes cotidianos, no científicos.

Pertenecerían al mismo territorio epistemológico que la retórica, la cocina, la práctica deportiva o la interpretación musical. En todos estos ámbitos hay conocimiento e ignorancia, distancia entre el acierto y el error, pero no se puede confundir con la ciencia. Se descubren técnicas y acumulan conocimientos, pero no existe una teoría científica de la sociedad. El objetivo de la ciencias sociales es el conocimiento.

Así por ejemplo, la escuela de economía austriaca entiende la economía como una praxeología o una teoría de la acción humana subjetiva en un proceso dinámico y creador continuo. La economía no se trataría de bienes o servicio objetivables en una teoría, sino que trataría en cambio: de la práctica de la elección subjetiva y la acción humana.

Como expone Rendueles, el nacimiento de las ciencias sociales tiene que ver con la extensión de un sentimiento de perplejidad ante la aparición de nuevas regularidades sociales tan penetrantes como opacas. Necesitamos pues desesperadamente la ciencias sociales dado que vivimos en un mundo social muy oscuro, donde hay dinámicas ocultas que nos impiden plantearnos cambios políticos urgentes que podrían estar en nuestra mano con el conocimiento adecuado.

La aparición de las ciencias sociales fue contemporánea de los movimientos de democratización modernos. Se fueron gestando al mismo tiempo que el interés por explicar la naturaleza de los grandes procesos sociales y políticos subterráneos que acaban por moldear en uno u otro sentido nuestras vidas.

Si aspiramos a la emancipación personal y social necesitaremos sin duda las ciencias sociales más allá de su pretendida cientificidad, dado que nos aportan sus procesos de esclarecimiento de las adherencias de subordinación heredadas del pasado, el descubrimiento de las nuevas formas de desigualdad y sumisión y la propuesta de nuevas posibilidades de libertad y desarrollo colectivo. Seguramente el porqué de la ciencias sociales es más importante que el cómo se definen.





martes, 23 de agosto de 2016

Economía política: la regulación como transformación.


Se hace necesario remarcar en estos tiempos que la economía no es más que una abstracción de la realidad. Aunque parezca que vivimos en un realismo capitalista donde se identifica lo que es real y deseable a lo que marque las necesidades económicas, la economía no es sino un conjunto de categorías que forman parte de un discurso al que denominamos realidad y que como tal es contingente, falsable o como mínimo democráticamente discutible.

Al comienzo de su existencia como ciencia autónoma se definía a si misma como economía política, pero con la pretensión de parecerse a las ciencias naturales, en la ansiada naturalización del nomos económico, perdió la política para denominarse economía, consiguiendo el estatus (seguramente inmerecido)  de ciencia social fuerte. Pero si lo reflexionamos más profundamente, la economía como tal no es nada si no es política, sino puede crear sociedades mejores, más justas o más desarrolladas.

Dentro de las diferentes corrientes del pensamiento económico existen todavía escuelas que defienden ese carácter político, transformador y de perspectiva macro y global del fenómeno económico, como la economía política regulacionista: cuyo objeto de estudio no es el sistema de mercados, el consumidor o la empresa sino el capitalismo entendido como una configuración institucional variable en el tiempo y el espacio. Lo que existen son diferentes capitalismos, caracterizados por la forma particular de su régimen monetario y financiero, por sus relaciones laborales y salariales, del Estado y sus intervenciones, etc.

La regulación que propone esta escuela no designa una acción gubernamental exógena sino el conjunto de instituciones que regulan y acomodan las contradicciones fundamentales del capitalismo. Que el capitalismo sea regulado significa que solo encuentra estabilidad temporalmente, dado que se puede decir que sus contradicciones pueden ser reguladas pero no solucionadas, siendo todos los niveles de arquitectura institucional (desde las normas micro de colaboración en las empresas hasta las formas macro de organización estatal y las finanzas) la forma de políticamente regular esas contradicciones para que en definitiva no dañen nuestras vidas.

Para esta escuela el principal hecho no es la desigualdad monetaria (como expone Piketty) sino la desigualdad política que crea el capitalismo. En otros sistemas económicos  previos al capitalismo ya existía la desigualdad de riqueza. El capital no tiene que ver con la riqueza, el capital es una relación social. 

De este modo es paradójico que en una época donde se esta orgulloso de la "igualdad democrática", se tolera que las personas pasen la totalidad de su vida profesional en relaciones de subordinación. Esta desigualdad política es un ejemplo de la forma política particular que toma la vida del trabajo bajo las relaciones sociales de los asalariados en el capitalismo. No deja de ser extraño que en nuestros centros de trabajo aceptamos condiciones de subordinación que en cualquier otro ámbito de nuestra vida nos resultarían repugnantes. 

En cambio, si tomamos en consideración  esta perspectiva política regulacionista, y no solo los análisis técnicos y modelos econométricos, siguiendo el régimen de regulación salarial actual (precariado, desempleo, capitalismo sin trabajo) entenderemos las consecuencias políticas del mismo (subordinación, desmovilización, dislocación de planes de vida) y este sea quizás un primer paso para políticamente regular la contradicción, con el objetivo de tratar  de crear nuevas alternativas y formas de politizar nuestra realidad y de este modo crear vidas vivibles. Sin la vuelta  a la economía entendida como política, seguiremos seguramente perdidos entre categorías muchas veces irreales.



domingo, 10 de julio de 2016

Los modelos económicos en la crisis: del modelo de demanda al de oferta


Si queremos tratar de determinar qué es lo que ha ocurrido con la crisis y cuál es su posible evolución, nos lo facilitará entender los cambios históricos del paradigma de modelo de económico que se ha producido en las últimas décadas. Como expone el economista Santiago Niño-Becerra es su libro "La economía: Una historia muy personal" la principal evolución histórica ha sido pasar de un modelo económico de demanda a uno de oferta:

El modelo de demanda: buscaba el máximo crecimiento posible a base de dinamizar todos los factores productivos e introducirlos en el entorno a través de todos los agentes económicos posibles (fuesen públicos o privados) y regular e intervenir la economía desde las instancias estatales y utilizar todos los resortes posibles con el fin de ir siempre a más.

Pone el acento en el consumo, en la demanda y en la plena ocupación del factor trabajo sin que le preocupase una inflación que no se produciría si no se imprimía más dinero del que realmente se necesitaba.

El modelo de oferta surgió como un paso en la evolución de la dinámica histórica. Abocado el planeta a una inflación de costes como consecuencia de la crisis de la energía del petróleo de 1973-1979, y de la impresión descontrolada de dólares por parte de Estados Unidad a fin de financiar su política de expansión internacional, empezó entonces a entrar en barrena el Estado del Bienestar.

Existían dos problemas contra los que había que luchar con todos los medios: uno era la inflación, y el otro, los impuestos. Trajo consigo la búsqueda a la desesperada de la competitividad en un entorno de cambios constantes.

El modelo de la oferta acabó en poner el acento en que los propietarios del capital aumentasen su particular crecimiento lo más posible en un entorno de inflación lo más reducida posible; el crecimiento vendría de la suma de todo lo que consigue cada individuo de los que integran el conjunto.

Internet ha introducido un nuevo giro al modelo de la oferta: la productividad iba a poder crecer verdaderamente en un entorno en el que el papel regulador del Estado iba a menos, como también la necesidad del factor trabajo.

Los logros de productividad se deben básicamente a tres factores: el uso de una tecnología crecientemente eficiente, la implementación de una organización cada vez más depurada, y la incorporación de un factor trabajo idóneo para las tareas que debían realizarse.

Para resumir lo anterior: lo importante para el modelo de demanda fueron dos aspectos: por un lado, remuneración con bastante eficiencia dal factor trabajo y por el otro realizar auténticos esfuerzos para reducir la desigualdad en la distribución de la renta a través de una política fiscal muy agresiva.

Con el modelo de oferta todo esto quedó atrás: lo importante pasó a ser el control de la inflación y la remuneración del capital y de aquellos profesionales que obtuvieran el mayor valor para el accionista. La tendencia a la menor remuneración del factor trabajo fue amortiguada por la creciente concesión de crédito con la consecuencia del incremento enorme del nivel de deuda,  desembocando finalmente en la crisis que hemos sufrido.

Vemos pues que la crisis de endeudamiento, la precarización del factor trabajo debido a su menor importancia o la gran afectación en las clases medias  de la crisis, son consecuencias que podemos entender mejor si comprendemos este cambio de modelo y las circunstancias históricas a las que respondieron cada uno de ellos. De su posible evolución es el debate que debemos continuar.

El sábado 16 de Julio a las 11 horas en el Ateneu Barcelonès se realizará una conferencia abierta en la 


domingo, 5 de junio de 2016

Capitalismo depredador: la necropolítica neoliberal


¿Qué nos queda cuando los valores que han conformado la construcción de lo humano quedan relegados en favor de la instrumentalización y pragmatización de todo persiguiendo el beneficio a corto plazo? Nos queda el regreso de los monstruos depredadores egoístas del primer capitalismo que en sus inicios fue canalla de explotación industrial y colonial. 

Una depredación que podemos ver en la sobrexplotación de los recursos, en la precarización de las relaciones laborales, en una desigualdad de rentas alarmante o en la expulsión de familias enteras de sus hogares, ahogadas por una deuda gestionada como un mero activo financiero más.

La realidad del desamparo en que se ha convertido el sistema de bienestar que se había tratado de construir en Europa unida a la conciencia de temporalidad y frenesí de la vida acelerada moderna, que con la imposición de la lógica pragmática e instrumental cortoplacista y a la falta de transcendencia o búsqueda de un bien más allá de nuestra esfera hedonista personal: han dado un vuelco a la moral como algo intersubjetivo de construcción de una vida en común, pasando a percibirse solamente como una opción personal, donde lo bueno y lo malo no son más que opciones complejas sobre las que elegir.

La transgresión de los límites últimos, la ausencia de valores y la pérdida de la moralidad promueven la acción depredadora sustentada en el individuo y el derecho inalienable a la propiedad. Es el retorno  al mito del cowboy como héroe solitario que busca su lugar en el mundo. El hiperindividualismo, el sentimiento de depender de uno mismo (manager de sí mismo), el uso de la fuerza para dominar, todas esas cosas promueven una especie de egoísmo y codicia profundamente arraigada en la sociedad americana y cada vez más en otras sociedades.

Este capitalismo depredador nos deja un relato muy diferente al relato moderno que se basaba en una promesa de futuro. El nuevo relato que se impone es el que se ha denominado como el de la condición póstuma, el cual se basa en la constatación de nuestro no futuro. La caracterizada por algunos autores como necropolítica neoliberal que deja morir a la gente con las políticas de austeridad y exclusión. A los cuerpos que no son rentables, que no producen ni pueden consumir, se les deja morir. Como exponen lúcidamente: "con la dictadura nos mataban. Ahora nos dejan morir".

La nueva condición póstuma del capitalismo depredador es no futuro: precarización, agotamiento de recursos, malestares anímicos y de la salud. La postmodernidad obviaba la muerte en favor del disfrute hedonista del momento, pero hay una nueva experiencia de la totalidad que se concreta en un necrocapitalismo, que en su depredación, lleva inherente la posibilidad de nuestra destrucción.

El discurso de los valores ha parecido muchas veces un relato meramente estético en ámbitos como el económico o el empresarial. Desgraciadamente nada más alejado de lo que estos ámbitos necesitan: un liderazgo fundamentado en una trascendencia que vaya más allá del beneficio a corto plazo, fuertemente enraizado en unos valores personales reflexionados, que antepongan la construcción intersubjetiva de equipos de trabajo en búsqueda de un bien común, a la  mera conquista depredadora  egoísta que está arrasando con el futuro de todos.








domingo, 13 de marzo de 2016

Postcapitalismo: de la lógica de la escasez a la de la abundancia.


La economía existe porque estamos en un mundo de recursos escasos. Si no existiese escasez no nos harían falta los economistas, ni las políticas económicas, ni los recortes o la gestión presupuestaria. La lógica económica de la gestión de la escasez y los mercados es la que ha predominado hasta nuestros tiempos. Pero actualmente ya surgen muchas voces que hablan de la aparición de una nueva lógica que acabaría con el capitalismo tal y como lo entendemos actualmente para fundar una nueva época Postcapitalista.

En los fundadores de la economía como Adam Smith ya encontramos la visión del posible final del capitalismo cuando nos expone que en una sociedad próspera, los beneficios tienden a ser naturalmente bajos. En una sociedad próspera todo el mundo participa en los mercados compitiendo en la economía, provocando que los beneficios tiendan a la baja. Surgirá el problema de los incentivos: ¿quién producirá?.

En la actividad económica es necesario diferenciar la remuneración del factor de la alimentación de rentas: el beneficio o pago que se hace a un factor por su trabajo productivo (capital o trabajo)  es aquel que añade valor a nuestra economía satisfaciendo una necesidad. La alimentación de rentas es el valor monetario que va a remunerar la posición patrimonialista o el trabajo improductivo que no añade valor y que acaba en la denominada eutanasia del rentista.  

Para Smith la producción puede ser el mal menor del capitalista que desea no producir y dedicarse solo a obtener rentas. Muchas de las burbujas no son más que una distribución de rentas sin base productiva, lo cual puede llegar a colapsar el sistema como hemos visto en la reciente crisis.

Con la crisis actual del sistema capitalista hay autores como Paul Mason que afirman el fin del capitalismo neoliberal y su sustitución por una economía postcapitalista con el gran auge de la producción colaborativa. La principal contradicción que existe actualmente es la que enfrenta a la posibilidad de unos bienes y una información gratuitos y abundantes  con un sistema de monopolios, bancos y gobiernos empeñados en mantener el carácter privado, escaso y comercial de las cosas.

La cuestión fundamental es que estamos pasando de una lógica del mercado basada en la escasez a la vía de la tecnología y la información que es abundante, fácilmente reproducible hasta el infinito y a un coste muy bajo o nulo (coste marginal cero) siendo difícil que no caiga en manos de la población. Es lo que Mason denomina como la pugna entre la red y la jerarquía y el Estado.

Los catalizadores de esta nueva economía postcapitalista para Mason son:
  • La economía colaborativa como por ejemplo la construcción de Wikipedia que priva a las compañías publicitarias de miles de millones de ingresos publicitarios, las monedas paralelas, los bancos de tiempo o las entidades colaborativas autosugestionadas.
  • La imposibilidad de fijar precios por la complejidad de la información lo cual distorsiona los mercados.
  • La disminución de la demanda laboral por la automatización de los empleos unido a la previsión de un crecimiento débil en Occidente en los próximos 50 años.  Seguramente tendremos una nueva sociedad con poco trabajo y donde la información buscará ser libre. De ahí que las ideas de un renta básica universal que desligue supervivencia de trabajo cobren fuerza.

Debemos comenzar a pensar que quizás nos encontremos ante la consolidación de un nuevo modo de vida: donde la lógica del mercado y no-mercado van a interactuar durante un tiempo; pero donde la emergencia de actividades de tipo postcapitalistas con bienestar psicológico, colaborativas, de sentimiento de trabajar en equipo, de actividades con resonancia de conexión con el mundo y los demás, superen la lógica de los escasez y los incentivos económicos.





jueves, 19 de marzo de 2015

La dialética liberal egoísmo-empatía y la construcción de sociedades colaborativas



Adam Smith es conocido sobretodo como economista liberal que encarna la figura mítica del padre fundador de la ciencia económica. Pero Smith es también otra cosa: un filósofo en el sentido que éste término tenía en el siglo XVIII. La filosofía era entonces un campo del saber suficientemente amplio para incluir la economía, sin situar a ésta última como una frontera disciplinaria impermeable o separada. Estas fronteras disciplinares, ligadas a la aparición de las Ciencias Humanas del siglo XIX, carecen de sentido en la Ilustración escocesa de Hutchenson,  Hume o Smith que buscan elaborar una “ciencia de la naturaleza humana”.
La primera de las obras de Smith, La teoría de los sentimientos morales, trata de inferir la formación de los juicios morales de la acciones que nosotros y otros realizan. El núcleo de argumentación reside en las nociones de prudencia y simpatía. Por otro lado, La riqueza de las Naciones se ocupa del estudio de los factores que llevan al desarrollo económico siendo el interés particular (egoísta) como el motor del mismo.
La asunción fundamental de la que parte Smith es la de que esos deberes no tienen nada que ver con la realidad natural, ni se deducen del conocimiento del orden en que ésta se encuentra constituida. No son patrimonio de la sabiduría filosófica o la Iglesia. No son absolutos ni emanan de una autoridad extraterrena. Constituyen el resultado de la interacción social.
La importancia pionera de la filosofía moral de Adam Smith es que defiende que el deber moral es algo constituido por los seres humanos. La realidad moral no tiene nada que ver con una ley natural universal u objetiva, sino que se trata de una parte importante de la realidad social, la cual ha de ser considerada como algo cultural, intersubjetiva: algo en el fondo fabricado por los hombres.
El gran punto de conflicto es el denominado “problema de Smith” que se refiere a la aparente contradicción entre sus dos obras fundamentales: La riqueza de las naciones y La teoría de los sentimientos morales. Existe la creencia que en La Riqueza de las naciones el ser humano parece que se guía de forma exclusiva por el interés propio, mientras que en su primera obra: La teoría de los sentimientos morales, tiene una perspectiva más amplia y compleja de las motivaciones del comportamiento de las personas, dando importancia a los valores de la benevolencia, la generosidad o la justicia. Smith en estas dos obras trata de responder a los debates intelectuales que se están produciendo en la Ilustración escocesa: el debate altruismo (simpatía)-egoísmo y por otro lado la administración del desarrollo económico que se está ya desarrollando de forma cada vez mayor, y que cambia a su vez las mentalidades y las formas sociales.
Si se hace un análisis más profundo de ambas obras podemos decir que los puntos de vista son complementarios. Por un lado La teoría de los Sentimientos morales tiene un carácter más psicológico, centrada en los pensamientos propios, los sentimientos o la tendencia natural del ser humano hacía la sociabilidad. Por su parte, en La Riqueza de las Naciones se estudian los nuevos aspectos económicos de la vida social y donde los otros aspectos psicológicos o morales están en apariencia menos presentes.
En el sistema smithiano la simpatía y el espectador imparcial juegan un papel fundamental. Smith no considera al hombre aislado que parte de un estado de naturaleza ficcional, sino al hombre como un  ser con una relación social. Siguiendo esta perspectiva, los seres humanos son por naturaleza sociales y tienen como fundamento de actuación el deseo de reconocimiento, de ser aceptados, apreciados, aprobados por otros seres humanos. Los individuos, mediante la simpatía, se ven afectados por el bienestar ajeno, especialmente si existe algún modo de relación con el otro. No se trata meramente de un contagio, una comunicación o una transferencia emocional, sino que el sujeto se emplaza en el lugar del otro a través de un acto de imaginación.
Las instituciones surgen de las interacciones reiteradas entre individuos asociadas a un sentimiento de simpatía. En consecuencia, la simpatía desempeña un papel crucial en la coordinación social que supone el mercado. La simpatía es una precondición de las interacciones humanas, un compromiso emocional como condición necesaria para la cooperación y constituye a su vez la base para la emergencia de  reglas. Las instituciones colaborativas para Smith emergen como una consecuencia natural del proceso de mercado.
Este tipo de aproximación es mucho más realista con el  verdadero aparato motivacional humano abarcando el pluralismo motivacional de los seres humanos. 
De este modo la acción humana es función de:
·    el interés propio (o egoísmo) que mueve a la acción,
·    las actividades autotelicas o con una finalidad intrínseca a sí misma. La idea de excelencia y el gusto de hacer las cosas bien hechas y ser reconocidos por ello.
·  La simpatía-empatía: la creación desde la interacción social de una comunidad  con normas sociales que eviten tanto la indiferencia hacia los pobres como la otra cara de la alienación social en  las torres de marfil de los ricos.

La economía debería incorporar estos tres elementos a la hora de realizar sus teorizaciones y proyecciones y no reducir su modelo antropológico al homo economicus racional y egoísta.  En esencia de lo que se trataría es que sus propuestas sociales  fueran siempre "vidas vivibles" que recogiesen el pluralismo motivacional que caracteriza a todos los seres humanos, y donde cada uno pudiese escoger que actividades y trabajos realiza sin generar una dependencia por verse desposeído de recursos.


**Para descargar gratuitamente el documento completo de la presentación dentro del seminario del grupo de investigación GIRCHE de la Facultad de Filosofía de la UB "Dialécticas de Odio-Phylia" clicar enlace "Dialéctica liberal egoísmo-empatía y la construcción de sociedades colaborativas"







jueves, 19 de febrero de 2015

Predistribución: la nueva lucha contra la desigualdad


La desigualdad es el reto moral de nuestro siglo. Un mundo desigual no es sólo una cuestión de pérdida de eficiencia económica, sino también un claro factor desestabilizante de nuestras sociedades. La creciente desigualdad que provoca el actual desarrollo Capitalista en el acceso y reparto de las rentas, como demuestra el economista Piketty, es sin duda la principal crítica que podemos hacer a nuestro sistema económico dominante.

La Filosofía Política de las últimas décadas se ha centrado desde Rawls en el lado del gasto y la redistribución de la riqueza y no en el lado de los ingresos y la obtención primaria de las rentas. Su foco ha sido la creación de impuestos progresivos basados en la capacidad económica de la riqueza generada, para posteriormente redistribuirla, mediante políticas sociales que intentasen luchar contra la desigualdad como forma de hacer sociedades más estables. La crítica que surge actualmente sobre la redistribución es su pérdida de eficacia y fracaso en sus objetivos de disminuir la desigualdad. Cuando el tipo de impuesto de sociedades efectivo que pagan nuestras empresas es del 5% o los mecanismos de optimización fiscal permiten reducir la factura fiscal de los que más deberían contribuir, la capacidad de redistribución queda al final muy mermada.

Frente a la tradicional redistribución, en los último años están surgiendo nuevas ideas para tratar de luchar contra la desigualdad: una de las más novedosas es la denominada Predistribución. Como expone el profesor Borja Barragué: la idea de la predistribución es igualar las rentas originales, es decir, las rentas antes de impuestos y transferencias, como forma de obtener una sociedad más igualitaria en las rentas después de impuestos y transferencias, a la vista de que los mecanismos típicos de redistribución (impuestos y transferencias) han perdido potencia redistributiva en los últimos años.

La distribución personal de la renta refleja cómo se distribuye la renta entre los hogares. La distribución personal de la renta distingue dos tipos de rentas:

  • Las rentas primarias: que se componen de rentas salariales y rentas de propiedad.
  • Las rentas secundarias o renta disponible: que resultan de añadirle a las rentas primarias las transferencias (monetarias y en especie del bienestar) y restarle los impuestos.

Mientras que los igualitarios redistribuidores como Piketty insisten en que la forma más eficaz de reducir las desigualdades es intervenir en la segunda fase (secundaria) de la distribución creando nuevos impuestos o subiendo los que ya existen, los igualitarios predistribuidores creen que la forma más eficaz de reducir desigualdades es reduciendo la dispersión salarial. Las reformas que se hiciesen a partir de ahora tendrían que buscar el objetivo de producir una distribución primaria más igualitaria de los ingresos y la riqueza.

¿Cuáles serían los mecanismos que utilizaría la predistribución? Barragué sigue exponiendo que la estrategia del igualitarismo predistributivo pasa por aumentar y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores situados en los márgenes de la sociedad mediante un aumento de sus salarios. Esto podría hacerse al menos de tres formas:

  1. Inversión en educación: sobretodo la secundaria que es la más progresiva a la hora de disminuir la desigualdad.
  2. Reforzar el poder de negociación de los trabajadores:
    1. Reforzar el papel de los sindicatos.
    2. Establecer un suelo de ingresos ciudadano: mediante una renta básica universal e incondicional que de a los ciudadanos una seguridad vital y de este modo poder de negociación a la hora de descartar empleos mal remunerados.
  3. Establecer un techo de ingresos: o renta máxima de algunas profesiones o trabajadores para evitar élites extractivas.

Desde el punto de vista de la libertad republicana, una persona no es libre si depende de otros para garantizar su subsistencia material. El primer derecho que una democracia debería promover es el de garantizar la vida material de todo el mundo. No se trata de hacer a la fuerza sociedades iguales sino de establecer mecanismos para hacer sociedades más justas y civilizadas, dando los mecanismos de igualdad de oportunidades para que cada persona pueda desarrollar sus proyectos de vida ganando de este modo su autonomía. La predistribución aparece entonces como una nueva propuesta de actuación política a debatir en la lucha contra la desigualdad como reto moral de nuestro siglo. Si existiese una verdad moral absoluta, ésta sería siempre estar del lado de los que sufren.








lunes, 12 de enero de 2015

La política del dinero: el capital impaciente y asustado.


El dinero no es algo políticamente neutral cuya función es permitir el intercambio y la eficiencia de los mercados. Su acumulación sin freno es una de las características más significativas de nuestro sistema económico. Si nos preguntamos por qué los empresarios o nosotros mismos no nos retiramos de trabajar o acumular capital cuando llegados a un punto ya tenemos garantizado nuestro bienestar, y continuamos de este modo acumulando objetos o dinero, dedicando toda nuestra vida y energía a trabajar para un tercero o desarrollar una empresa, no tendremos una respuesta inmediata o fácil de dar.

Pero si consideramos al capital no ya como un stock, mercancía o algo físico acumulable sino como un proceso de valorización en búsqueda permanente de nuevas rentabilidades y mercados podremos comprender que nosotros somos solo un instrumento de este gran engranaje de valorización y búsqueda de rendimiento que es el capital. El empresario y el trabajador van a ser una parte de esta enorme e imparable cadena, en esa dinámica de no perder valor y seguir acumulando beneficios. Este proceso no tiene un final determinado sino que busca impacientemente donde y cómo obtener mayor valorización para sus activos, sin importar los instrumentos a utilizar  como los trabajadores o empresarios o, llegado el caso, desechar.

En la economía actual el nivel de la denominada economía financiera supera con creces la economía real o lo que producimos físicamente (se estima que el PIB del planeta ronda los 60 billones de dólares anuales y que hay en cambio más de 700 billones de dólares en circulación) y esto provoca que el capital no sea sólo impaciente sino también miedoso ante el mayor riesgo geopolítico y la pérdida de tasas de rentabilidad comparadas con épocas anteriores. Cuando hablamos de los mercados financieros como algo a temer, soberanos o impasibles, si tomamos en consideración lo expuesto, en el fondo no son más que una inmensa acumulación de capital impaciente y asustado dentro de un proceso sin fin de valorización y búsqueda rentabilización que cada vez obtiene tasas menores y percibe mayores riesgos.

En la actualidad se observa que cada vez en mayor medida las operaciones empresariales no son ya de lanzamiento de grandes nuevos productos que proporcionen nuevas tasas de rendimiento y beneficios a todos los implicados; sino que se habla de fusiones y adquisiciones con el único objetivo de reducir costes mediante las sinergias mandando a muchos trabajadores al desempleo y a la exclusión social. En el mundo directivo actual, el gestor más valorado ya no es aquel que genera beneficios con un proyecto empresarial inclusivo, sino el que es capaz de atraer inversores. Ya no hay que maximizar los beneficios de la empresa sino su atractivo.

En la idea neoclásica del dinero se consideraba éste como algo físico, una mercancía más que permitía el intercambio y políticamente neutral. Pero el dinero en el que se materializa el proceso de valorización que es el capital es un relación social de deuda. El dinero es un instrumento político que tiene un poder de determinar el valor y las relaciones de deuda por parte de su emisor (el soberano en el pasado o los Estados y Bancos Centrales en la actualidad). Los mercados tampoco son neutrales ya que están también políticamente preconfigurados (así por ejemplo nosotros protegemos por decisión política la propiedad privada en el desarrollo del mercado).

Finalmente el considerar el capital como una (falsa) mercancía más tiene también graves consecuencias en nuestro sistema económico. Una de las grandes ramas de la teoría económica postula que el Capitalismo lo mueve la demanda efectiva y que hay tres tipos de mercados de falsas mercancías, dado que no son mercancías que se producen para venderlas en un mercado: 1) el mercado crediticio o del dinero; 2) el mercado laboral y 3) el mercado de la propiedad inmobiliaria. Al tratarlos como simples mercancías y no limitarlos, lo que se hace es generar grandes desigualdades, burbújas y relaciones de sumisión. Para esta teoría habría que convertir estos tres mercados en bienes escasos para estabilizar el capitalismo, redistribuyendo y generando demanda efectiva, mediante el control nacional de la emisión del dinero y de la banca, la sindicación para dar poder a los trabajadores o los impuestos a la propiedad.

Entender el capital como un proceso de obtención de valor o los mercados y el dinero como algo político creadores de relaciones de deuda, puede explicarnos que nosotros como trabajadores o empresarios realmente formamos parte de un engranaje de valorización del capital impaciente y asustado dentro del cual tenemos pocos grados de libertad para detenernos o que nos dejen parar. El dinero y el capital también es política.