domingo, 21 de mayo de 2017

La curiosidad intelectual como terapia: libido sciendi



Ampliar los marcos conceptuales y movilizar el deseo de comprensión puede resultar terapéutico. Cómo nos expone el pensador Salvador Pániker la autoterapia cognitiva que no absolutiza ningún concepto puede despejar el campo de la conciencia.

Dada la cantidad de ideas que circulan ¿es conveniente dejarse poseer por una sola? Pániker nos recomienda que es mejor ensayar varias en lo que los hindúes llaman "posición de testigo", saliéndose fuera del problema y ampliando el campo de conciencia, disminuyendo así la angostura (angst)  y obteniendo de este modo una panorámica más amplia.  

Pániker continúa exponiendo  que se presta atención plena a todo lo que se presenta, fuera y dentro de uno, sin juzgarlo, sin aprobarlo ni desaprobarlo, simplemente observándolo, cobrando conciencia del carácter efímero de todo lo que fluye por la mente, lo cual remite a la vacuidad del ego, incluso a su irrealidad.

La curiosidad intelectual es terapéutica ampliando el marco conceptual cuando nos inscribimos y bloqueamos en ideas obsesivas. Es esa pasión por el saber en lo que se ha denominado como "libido sciendi" o sed de saber y con ello la perspectiva de revolucionar el conocimiento humano y quizás cambiar el mundo. 

Como concluye el científico Steven Weinberg: la idea de la curiosidad intelectual que empuja a tratar de entender el mundo es una de las pocas cosas que elevan la vida humana por encima del nivel de la farsa... "Libido Sciendi".




miércoles, 10 de mayo de 2017

El sentido en una sociedad sin trabajo: la Nueva Normalidad


¿Qué pasará si el individuo pierde su sentido económico? ¿Cuál será el sentido de la vida en una sociedad sin trabajo? La Nueva Normalidad en la que parece que nos adentramos puede provocar que una gran parte de población sea considerada, como expuso Zygmunt Bauman, como "Vidas superfluas": no necesarias para el desarrollo productivo de los países. Una población que no tendría el trabajo como elemento central de su configuración identitaria y de posicionamiento social y que se vería expulsada o arrinconada del bienestar social.

La Nueva Normalidad, de la que comenzamos a percibir sus características, se puede describir por:
  • un bajo crecimiento, 
  • una desigualdad creciente, 
  • la disfunción política, 
  • y las tensiones sociales populistas. 
Las tres figuras arquetípicas de la modernidad han explosionado en nuestra reciente evolución económica y social:
  1. La clase media que asumía el protagonismo de la historia se ve cada vez más reducida y precarizada.
  2. El ciudadano como poseedor de derechos inalienables se está viendo superado por una ciudadanía de tipo económico donde solamente la población con capacidad económica  es incluida en los estados, dejando al resto de población a la deriva en mares turbulentos.
  3. El sujeto autónomo que elige su manera de ser feliz se ve manipulado por demandas neoliberales  de autoexplotación que nos llevan a una sociedad del cansancio.
Ante esta Nueva Normalidad que rompe con el contrato social, las personas tendrán que buscar un nuevo sentido a su vivencia individual y en sociedad en  el cual la profesión o su trabajo no sea el elemento central de su identidad como hemos expuesto. El principal problema en el futuro, que ya se observa, es la desigualdad en el reparto del crecimiento económico que puede darse en las próximas décadas por las innovaciones tecnológicas. 

La mayor divergencia en el rendimiento económico de los países y ciudadanos va a amenazar la estabilidad de los países y los mercados por la amenaza del populismo, de ahí que se este generalizando el debate sobre la posibilidad de una renta básica universal que garantice la supervivencia vital y cierta paz social. ¿A qué se dedicara esta población superflua para el sistema productivo? Las respuestas no son fáciles de dar, porque van desde una explosión de creatividad de individuos que podrán dedicarse a lo que realmente les apasiona hasta a población alienada en adicciones a fantasías y realidades virtuales como los videojuegos. 

Los retos para el pensamiento social comienzan a ser ingentes: la aparición de una  posible clase superflua requiere de una reconsideración de las estructuras económicas y sociales macro, porque sino parece que la cacareada postverdad y la alienación en ficciones escapistas se van a imponer sobre la verdad y una deseable realidad de progreso personal y social compartida. 





miércoles, 22 de marzo de 2017

La era digital: Psicología de una nueva realidad


La entrada en la  era digital está provocando una serie de cambios en nuestras conductas, formas de relacionarnos y actitudes que están conformando como objeto de análisis una nueva psicología de la era digital. ¿Cuáles son las motivaciones de los nuevos grupos sociales? ¿Cómo se organizan y relacionan? ¿Cuáles son los nuevos lazos sociales?

Para tratar de dar respuesta a estos interrogantes, el psicólogo clínico José Ramón Ubieto segmenta está nueva psicología de la era digital en cuatro claves:


  1. Atrapar la realidad huidiza: el entorno físico del mundo real y virtual se funden en la tecnología de la realidad aumentada como el juego Pokemon Go. Para luchar contra la denominada actitud del hastío indiferente (blasé) de los urbanitas modernos, mediante la tecnología de la realidad aumentada se introduce la sorpresa como elemento que suscite curiosidad y anime al deseo de ver algo nuevo a modo de nueva adicción. Además se promueve la competitividad entre usuarios para intentar satisfacer dos deseos: el de alcanzar la excelencia siendo el mejor, y el de formar parte de una comunidad de usuarios. La realidad aumentada aparece como una ficción para combatir el aburrimiento y la insoportable pesadez  del ser de la postmodernidad, obligado a obtener nuevas experiencias que le produzcan nuevas satisfacciones y goces.
  2. Una nueva topología: la realidad estallada: el despertar de lo real nos pasa de una realidad aumentada a una estallada donde la realidad parece estallar en rabia, indignación u odio. La dura realidad de la crisis con su precariedad, corruptelas y burbujas ha generado olas de indignación. Primero surge el grito de indignación y la rabia. A este grito le sigue la identificación de un culpable en el exterior (casta) al que se hace responsable del estado de las cosas. Cuando la realidad que sostenía a los sujetos estalla, el propio sistema los deja caer como consumibles y obsoletos. Estos comparten su vacío y pérdida tomando la calle o con lazos virtuales, pero con ausencia de líder o ideales comunes. La indignación es  sin duda un leivmotiv de las redes sociales.
  3. El odio como lazo social: los sujetos, sobretodo los jóvenes, sienten haber perdido su comunidad de origen. Sin referentes paternos y muchas veces excluidos por su sociedades alimentan el odio como forma compartida de crear fraternidades sociales. Ese odio compartido, en el cual las tecnologías digitales tienen un papel crucial, crea nuevas comunidades fraternales, globales, sin fronteras ni exclusiones
  4. La satisfacción como forma de identidad: ya no construimos nuestra identidad a partir de ideales religiosos, culturales o políticos. No nos presentamos como católicos, comunistas o melómanos sino que nos apoyamos más en rasgos como el modo de satisfacción: lo que gozamos es lo que ahora configura grupos de identidad. Las marcas y los objetos de consumo identifican a los sujetos incluyéndolos en comunidades de goce globales (hipsters, hiperactivos, freakis de los videojuegos...). Los sujetos desorientados encuentran sus referencias en el goce como el amo mismo que hace que pasear por cualquier ciudad del mundo sea ver las mismas propuestas para comer, vestirse o divertirse. El goce es el cemento que asegura el lazo social.
La era analógica y patriarcal es ya historia. Constatamos que las nuevas realidades digitales afectan a cómo nos relacionamos y organizamos. Están surgiendo nuevos estilos de vida que crean topologías, reales y virtuales, por las que debemos saber orientarnos para evitar que una realidad estallada nos inunde de exclusión, precariedad e indignación.



domingo, 22 de enero de 2017

Capitalismo imbécil: la nueva amenaza antisistema



Asistimos con gran estupefacción al último giro del desarrollo del capitalismo en una variante que podríamos catalogar como Capitalismo imbécil, donde se eligen a individuos como dirigentes de países cuya categoría moral dista mucho de lo que consideraríamos como la de dirigentes ejemplares para gestionar la cosa pública.

El pensador Aaron James describe esta nueva categoría de dirigentes como imbéciles o "asshole": definidos como individuos que están impulsados por la firme convicción de ser especiales y no estar sujetos a las normas de conductas comunes a todos los demás. Actúan inmunes a cualquier opinión pues están convencidos de no tener necesidad de responder a preguntas relativas a las ventajas que se otorga a sí mismo. Tienen lo que Rousseau denominaría el "amor propio inflamado" y se creen el propio "bullshit" que proclama sobre sí mismo convirtiéndose en paladines del nuevo Capitalismo imbécil.

El sistema capitalista es inestable y puede estar abocado a la decadencia dado que estos individuos en lugar de comportarse según los valores propios del capitalismo de Adam Smith, que postula la libertad pero también la cooperación y la prosperidad general, crean incentivos para actuar como imbéciles sin preocuparse del efecto de sus acciones sobre los demás. Demasiada gente influyente carece de empatía y, sin conciencia del otro, se diluye su responsabilidad en lo que ocurre, envueltos en un egoísmo sin moderar, condenando a miles de personas a la miseria material y la precariedad laboral.

Desde el punto de vista de la defensa de la democracia una de las grandes cuestiones de preocupación que surgen actualmente es que hasta ahora se pensaba que no había una alternativa viable a la misma dada la  fallida experiencia histórica del radicalismo comunista. Pero esto ahora desafortunadamente ha cambiado: la democracia se ve realmente amenazada actualmente  dado que quienes desprecian el sistema establecido es la extrema derecha o "alt right", los cuales están accediendo a grandes cotas de poder y popularidad. Su vía para el progreso se configura como una lucha de imbéciles de la que saldrá victorioso el más cínico.

Ante la llegada de este nuevo Capitalismo imbécil se ha de estar vigilante y afirmar que aún tenemos alternativa: queda en nosotros combatirlo con los valores propios del capitalismo clásico (libertad, cooperación, prosperidad general) dentro del marco democrático (libertad, igualdad, fraternidad) que tanto ha costado construir.






domingo, 13 de noviembre de 2016

La dominación simbólica: Pierre Bourdieu y la sociología de la vida cotidiana


Una de las funciones  que proporcionan las disciplinas humanísticas como la sociología es la de ser herramientas de combate para cambiar el mundo y luchar contra las desigualdades. Uno de lo más grandes ejemplos lo tenemos en el sociólogo francés Pierre Bourdieu que desarrolló un estudio del poder y de las distintas formas de dominación, mediante el análisis de las prácticas culturales y la vida cotidiana. 

Bourdieu desarrolla una ciencia de la práctica humana que alimenta la crítica de la dominación bajo todas sus formas. El concepto de dominación simbólica es una de sus más conocidas aportaciones: la dominación sobre el otro empieza por la palabra, el lenguaje se convierte en un instrumento de poder. La violencia simbólica es ejercida mediante nuestra colonización mental con formas de percepción y categorías de pensamiento impuestas sutilmente desde fuera (quiénes debemos ser, qué nos caracteriza, cuál es nuestra posición en el mundo). 

Para Bourdieu actuamos normalmente de manera ajustada al mundo, sin por tanto reflexionar en nuestra acción ni cuestionarlo. ¿Por qué? Porque hemos incorporado las regularidades del mundo social como forma de disposiciones duraderas de actuar, pensar y sentir, como un habitus ajustado al mundo. Bourdieu define habitus como el conjunto de disposiciones (gustos, aspiraciones, formas de pensar) que los individuos adquieren a través de los medios sociales donde viven.

Introduce también el concepto de campos sociales que son las configuraciones de las relaciones sociales donde los grupos se ven y se relacionan. Son dinámicos y promueven una jerarquización entre quienes detentan el poder y aquellos que aspiran a tenerlo. Los dominados piensan con las categorías mentales heredadas de los dominantes.

El campo social es el espacio de juego donde se establecen luchas (por el capital simbólico de la legitimidad, el prestigio o la autoridad)  entre los participantes (agentes que luchan, crean, participan en el campo). Así por ejemplo, el campo laboral es un espacio institucional con reglas, donde los agentes participantes (empleados) compiten estableciendo luchas y estrategias por el capital simbólico que es un cargo o puesto que da prestigio y autoridad.

En el espacio social existen diferentes tipos de capital que configuran el capital global de una persona y la clase social a la que pertenece: el capital económico (tierras, bienes, trabajo, propiedades), el capital social (conjunto de relaciones sociales, contactos, conocidos, parientes) y el capital cultural (consumos refinados, reconocimientos y títulos académicos). La lucha de clases es una lucha por estilos de vida. Las clases sociales no se explican solo por el proceso de producción o el nivel educativo: las clases sociales surgen de una red de relaciones que abarcan desde donde se estudia, que música se escucha o cual es el lugar de vacaciones.

La sociología de Bourdieu incorpora tres conceptos de sociólogos y pensadores anteriores: 1) una síntesis de las aportaciones de Marx: con la sociedad como teatro de una lucha entre grupos sociales de intereses antagonistas; 2) Max Weber:  donde las relaciones de dominación son también relaciones de sentido que son percibidas como legítimas y 3) Emile Durkheim: al exponer que hay un vínculo entre las categorías mentales y categorías sociales.

La suma de la violencia simbólica (colonización mental de las formas de percepción y categorías de pensamiento) más la violencia física y la economía garantizan la continuidad de las desigualdades. Afortunadamente, el análisis sociológico de Bourdieu, al explicar estas relaciones y conceptos, se convierte en una herramienta útil que puede permitirnos combatir la desigualdad y el poder de la dominación (simbólica) que podemos percibir como legítima si no la cuestionamos.



jueves, 27 de octubre de 2016

La Escuela de Economía Austriaca: el subjetivismo de la acción humana


Dentro de las corrientes de pensamiento económico existe una visión radicalmente diferente a las Escuelas dominantes  como la Neoclásica o la Keynesiana  y es la de la Escuela Austriaca, desarrollada por autores como Menger, Mises o Hayek, que define la economía ya no como una ciencia objetiva y constante sino como una teoría de la elección y la acción subjetiva humana.

El paradigma austriaco parte de una "teoría de la acción humana" entendida como un proceso dinámico y creador continuo. En este proceso los fines a alcanzar y los medios para conseguirlos no están dados ni pueden ser fijados de antemano ya que son siempre cambiantes por la continua acción y reacción de los agentes económicos. Critica el estéril objetivismo clásico anglosajón siempre obsesionado por la supuesta existencia de entes externos de tipo objetivo (clases sociales, agregados, factores materiales de producción). Consideraban que el científico de la economía debía situarse siempre en la perspectiva subjetiva del ser humano que actúa.

La economía tiene, como la matemática y la lógica, carácter apriorístico y no hipotético-deductivo, como las ciencias naturales. Los fenómenos empíricos son continuamente variables, de manera que en  los acontecimientos sociales no existen parámetros ni constantes, sino que todos son variables, lo cual hace muy difícil, si no imposible, extraer leyes históricas o realizar predicciones. La Escuela de Economía Austriaca es una teoría de la acción del ser humano, y no de un análisis objetivo de bienes y servicios, el cual crea continuamente nueva información y modifica las variables de un sistema que nunca estará en equilibrio.

En la ciencia económica no existen constantes o relaciones funcionales, porque estamos analizando el comportamiento humano, la acción humana que tiene una capacidad creativa innata e infinita. Como dejó dicho Newton: "puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura del hombre". Desde el punto de vista formal, se postula por la lógica verbal (abstracta y formal, que da entrada al tiempo subjetivo y a la creatividad humana) frente al formalismo matemático (como lenguaje simbólico propio de los análisis de fenómenos atemporales y constantes).

El hombre que actúa es el empresario creador  que intenta aprovechar las descoordinaciones del mercado para obtener un beneficio ofreciendo un producto o servicio con el coste más reducido posible. Con ello contribuye a coordinar los procesos de mercado en dirección a un equilibrio que naturalmente nunca se alcanza del todo.

Los postulados de esta Escuela Austriaca han tenido realmente una aplicación práctica en el funcionamiento de gestión bursátil de inversiones, como expone el inversor y gestor de carteras Francisco García Paramés en su libro "Invirtiendo a largo plazo: Mi experiencia como Inversor", donde enumera  una serie de principios para realizar una inversión:


  1. Los mercados funcionan, por definición. Los mercados son millones de personas interactuando entre sí, emprendedores con unos fines y unos medios para conseguirlos que  sólo ellos conocen.
  2. Los mercados nunca están en equilibrio. Los mercados están inmersos en un proceso continuo e incabable, y siempre habrá un emprendedor intentando aprovechar un conocimiento nuevo o una descoordinación temporal para ofrecer un producto a un precio atractivo y con un coste razonable. Esto significa que las compañías con ventajas competitivas duraderas son muy escasas y estas ventajas limitadas en el tiempo.
  3. El crecimiento económico está basado fundamentalmente en el incremento de la productividad derivado de la división del trabajo, todo ello con la financiación del ahorro.
  4. La explicación austriaca del proceso productivo como el del sacrificio inmediato para desarrollar una capacidad productiva más profunda e incrementar la productividad, tiene como elemento fundamental el tiempo.
  5. Existe un tipo particular de intervención en el mercado del dinero de especial trancendencia: la manipulación de la moneda mediante el control de los tipos de interés por los bancos centrales.
  6. Si no aumenta artificiosamente la cantidad de dinero en circulación, el estado natural de una economía es el deflacionario. Los incrementos de productividad permiten producir más bienes con el mismo dinero.
  7. La falta de una moneda respaldada por el oro o algo similar independientemente de una decisión política, implica que ésta se depreciará permanentemente frente a los activos reales. La presión de los gobiernos para depreciar la moneda es permanente.
  8. Los precios de los productos, que dependen de lo que están dispuestos a pagar por ellos los consumidores, determinan sus costes y no al revés, como muchos creen. El precio acaba determinando los costes. Primero se calcula la demanda; después se calcula el coste necesario para satisfacer esa demanda. El precio del petróleo es un ejemplo de esta mecánica de funcionamiento.
  9. Los costes de producción son subjetivos, por lo que cualquier estructura de producción es susceptible de variar dependiendo de las circunstancias. No hay una estructura de costes fijos inamovible e indefinida. Coste es igual a una mejor alternativa.
  10. Los modelos económicos son prácticamente inútiles para modelar el impredecible comportamiento humano y la ingente cantidad de decisiones cambiantes.






lunes, 17 de octubre de 2016

El porqué de la necesidad de las Ciencias Sociales


¿Sirven para algo las ciencias sociales? El cuestionamiento del carácter científico de la economía u otras ciencias sociales es uno de la asuntos más discutidos en la filosofía de las ciencias. Las diversas teorías, muchas veces contradictorias, el error en sus previsiones o la incapacidad a veces de evitar las crisis han provocado que esta rama de conocimiento esté siempre en el punto de mira de los defensores de las denominadas ciencias duras como la física o la química.

Como expone el filósofo César Rendueles en su libro" En bruto", quizás el enfoque que deberíamos dar a las ciencias sociales es la de elaboraciones redifinidas de nuestras prácticas rutinarias. Serían praxeologías, es decir, saberes cotidianos, no científicos.

Pertenecerían al mismo territorio epistemológico que la retórica, la cocina, la práctica deportiva o la interpretación musical. En todos estos ámbitos hay conocimiento e ignorancia, distancia entre el acierto y el error, pero no se puede confundir con la ciencia. Se descubren técnicas y acumulan conocimientos, pero no existe una teoría científica de la sociedad. El objetivo de la ciencias sociales es el conocimiento.

Así por ejemplo, la escuela de economía austriaca entiende la economía como una praxeología o una teoría de la acción humana subjetiva en un proceso dinámico y creador continuo. La economía no se trataría de bienes o servicio objetivables en una teoría, sino que trataría en cambio: de la práctica de la elección subjetiva y la acción humana.

Como expone Rendueles, el nacimiento de las ciencias sociales tiene que ver con la extensión de un sentimiento de perplejidad ante la aparición de nuevas regularidades sociales tan penetrantes como opacas. Necesitamos pues desesperadamente la ciencias sociales dado que vivimos en un mundo social muy oscuro, donde hay dinámicas ocultas que nos impiden plantearnos cambios políticos urgentes que podrían estar en nuestra mano con el conocimiento adecuado.

La aparición de las ciencias sociales fue contemporánea de los movimientos de democratización modernos. Se fueron gestando al mismo tiempo que el interés por explicar la naturaleza de los grandes procesos sociales y políticos subterráneos que acaban por moldear en uno u otro sentido nuestras vidas.

Si aspiramos a la emancipación personal y social necesitaremos sin duda las ciencias sociales más allá de su pretendida cientificidad, dado que nos aportan sus procesos de esclarecimiento de las adherencias de subordinación heredadas del pasado, el descubrimiento de las nuevas formas de desigualdad y sumisión y la propuesta de nuevas posibilidades de libertad y desarrollo colectivo. Seguramente el porqué de la ciencias sociales es más importante que el cómo se definen.





domingo, 4 de septiembre de 2016

Los siete continentes del pensamiento



En el libre ejercicio de nuestra imaginación, que es una de las características positivas que pueden aportar los filósofos, podemos pensar nuevas clasificaciones que aborden un mismo concepto.

La revista francesa "Philosophie Magazine" para celebrar sus 100 números ha realizado una original clasificación de la historia de la filosofía en siete continentes del pensamiento interrelacionados, lo cual nos puede permitir tener un mapa  de ruta que nos oriente  en el camino en este, a veces, espinoso mundo en que se convierte la filosofía como forma de conocimiento de todo lo que nos rodea, pero que bien estructurados nos puede abrir nuevos caminos a habitar.


1) Continente SISTEMA: en la tierra de los topógrafos y los arquitectos 

Esta familia reune a los metafísicos de alto vuelo. La ambición de estos topógrafos es la de encontrar puntos de anclaje para el pensamiento y trazar líneas, delimitar fronteras del conocimiento. Estos también arquitectos, edifican verdaderos sistemas, algunos de ellos son capaces de contener la totalidad de lo que existe.

Filósofos del continente Sistema son entre otros: Platón, Spinoza, Kant, Hegel o Wittgenstein.

2) Continente SOFÍA: en la tierra de los buscadores de la sabiduría

Vivir es una cosa, vivir bien es otra: en esta tierra se interrogan por las condiciones de la felicidad o, al menos, de la serenidad. Llegar a la verdad, estar en armonía con el mundo y los otros, preocuparse de sí mismo para perfeccionarse: cada uno tiene su receta, su brújula para orientarse en la existencia.

Filósofos del contiene Sofía son por ejemplo: Confuncio, Epicuro, Seneca, Marco Aurelio, Montaigne o Camus.

3) Continente MOLOTOV: en la tierra de los subversivos 

Con ellos el escándalo llega seguro. Con un agudo sentido de la provocación, estos elementos subversivos desafían el orden establecido, derrocando las ideologías dominantes. Muchas veces solitarios, dinamitan el tiempo y su sociedad proponiendo maneras diferentes de actuar y pensar.

Filósofos del continente Molotov serían algunos como: Rousseau, Marx, Nietzsche o Sartre.

4) Continente PISTA: en la tierra de los investigadores


Su pasión es conocer, desencriptar lo real. Los sujetos o los enigmas de los que los investigadores se apoderan, son muy diversos, así como su forma de tratarlos: por un desvío de la historia o yendo directamente al terreno. Pero, siempre, es necesario imaginarlos como reporteros con un bloc de notas en la mano.


Filósofos del continente Pista serían Aristóteles, Maquiavelo, Hume, Foucault o Arendt.

5) Continente MORALIA: en la tierra de los críticos de las costumbres humanas


Fundar una moral no es realmente su tarea. Estos pensadores son más bien los cronistas de las costumbres y los valores de su tiempo, que  ellos auscultan. Señalar las concepciones artificiales de la vida, localizar las hipocresías sociales: este es su credo, expresado con mucho estilo, ácido o desencantado.


Filósofos del continente Moralia fueron Gracián, Pascal,Voltaire, Diderot o Cioran.

6) Continente EUREKA: en la tierra de los creadores de conceptos


A veces es una palabra del vocabulario común, a veces se trata de un descubrimiento terminológico: en todos los casos, el nombre de cada uno de estos filósofos está asociado a una noción que ellos han forjado o impuesto, sea metafísica, ética o política. Es su logo, su firma.


Filósofos del continente Eureka serían Demócrito, Bergson, Derrida, Deleuze, Lyotard, Bauman o Habermas.

7) Continente INCOGNITA: en la tierra de los exploradores


Detrás de las apariencias y de las evidencias se esconde un sentido: es por eso que los exploradores se lanzan a su descubrimiento con la voluntad de abrir una luz inédita sobre las cosas. Sumergiéndose en territorios desconocidos, encuentran nuevas vías para comprender lo que somos y lo que nos rodea.


Filósofos del continente Incognita serían Descartes, Kierkegaard, Freud, Husserl , Heidegger o Lacan.



martes, 23 de agosto de 2016

Economía política: la regulación como transformación.


Se hace necesario remarcar en estos tiempos que la economía no es más que una abstracción de la realidad. Aunque parezca que vivimos en un realismo capitalista donde se identifica lo que es real y deseable a lo que marque las necesidades económicas, la economía no es sino un conjunto de categorías que forman parte de un discurso al que denominamos realidad y que como tal es contingente, falsable o como mínimo democráticamente discutible.

Al comienzo de su existencia como ciencia autónoma se definía a si misma como economía política, pero con la pretensión de parecerse a las ciencias naturales, en la ansiada naturalización del nomos económico, perdió la política para denominarse economía, consiguiendo el estatus (seguramente inmerecido)  de ciencia social fuerte. Pero si lo reflexionamos más profundamente, la economía como tal no es nada si no es política, sino puede crear sociedades mejores, más justas o más desarrolladas.

Dentro de las diferentes corrientes del pensamiento económico existen todavía escuelas que defienden ese carácter político, transformador y de perspectiva macro y global del fenómeno económico, como la economía política regulacionista: cuyo objeto de estudio no es el sistema de mercados, el consumidor o la empresa sino el capitalismo entendido como una configuración institucional variable en el tiempo y el espacio. Lo que existen son diferentes capitalismos, caracterizados por la forma particular de su régimen monetario y financiero, por sus relaciones laborales y salariales, del Estado y sus intervenciones, etc.

La regulación que propone esta escuela no designa una acción gubernamental exógena sino el conjunto de instituciones que regulan y acomodan las contradicciones fundamentales del capitalismo. Que el capitalismo sea regulado significa que solo encuentra estabilidad temporalmente, dado que se puede decir que sus contradicciones pueden ser reguladas pero no solucionadas, siendo todos los niveles de arquitectura institucional (desde las normas micro de colaboración en las empresas hasta las formas macro de organización estatal y las finanzas) la forma de políticamente regular esas contradicciones para que en definitiva no dañen nuestras vidas.

Para esta escuela el principal hecho no es la desigualdad monetaria (como expone Piketty) sino la desigualdad política que crea el capitalismo. En otros sistemas económicos  previos al capitalismo ya existía la desigualdad de riqueza. El capital no tiene que ver con la riqueza, el capital es una relación social. 

De este modo es paradójico que en una época donde se esta orgulloso de la "igualdad democrática", se tolera que las personas pasen la totalidad de su vida profesional en relaciones de subordinación. Esta desigualdad política es un ejemplo de la forma política particular que toma la vida del trabajo bajo las relaciones sociales de los asalariados en el capitalismo. No deja de ser extraño que en nuestros centros de trabajo aceptamos condiciones de subordinación que en cualquier otro ámbito de nuestra vida nos resultarían repugnantes. 

En cambio, si tomamos en consideración  esta perspectiva política regulacionista, y no solo los análisis técnicos y modelos econométricos, siguiendo el régimen de regulación salarial actual (precariado, desempleo, capitalismo sin trabajo) entenderemos las consecuencias políticas del mismo (subordinación, desmovilización, dislocación de planes de vida) y este sea quizás un primer paso para políticamente regular la contradicción, con el objetivo de tratar  de crear nuevas alternativas y formas de politizar nuestra realidad y de este modo crear vidas vivibles. Sin la vuelta  a la economía entendida como política, seguiremos seguramente perdidos entre categorías muchas veces irreales.