domingo, 13 de noviembre de 2016

La dominación simbólica: Pierre Bourdieu y la sociología de la vida cotidiana


Una de las funciones  que proporcionan las disciplinas humanísticas como la sociología es la de ser herramientas de combate para cambiar el mundo y luchar contra las desigualdades. Uno de lo más grandes ejemplos lo tenemos en el sociólogo francés Pierre Bourdieu que desarrolló un estudio del poder y de las distintas formas de dominación, mediante el análisis de las prácticas culturales y la vida cotidiana. 

Bourdieu desarrolla una ciencia de la práctica humana que alimenta la crítica de la dominación bajo todas sus formas. El concepto de dominación simbólica es una de sus más conocidas aportaciones: la dominación sobre el otro empieza por la palabra, el lenguaje se convierte en un instrumento de poder. La violencia simbólica es ejercida mediante nuestra colonización mental con formas de percepción y categorías de pensamiento impuestas sutilmente desde fuera (quiénes debemos ser, qué nos caracteriza, cuál es nuestra posición en el mundo). 

Para Bourdieu actuamos normalmente de manera ajustada al mundo, sin por tanto reflexionar en nuestra acción ni cuestionarlo. ¿Por qué? Porque hemos incorporado las regularidades del mundo social como forma de disposiciones duraderas de actuar, pensar y sentir, como un habitus ajustado al mundo. Bourdieu define habitus como el conjunto de disposiciones (gustos, aspiraciones, formas de pensar) que los individuos adquieren a través de los medios sociales donde viven.

Introduce también el concepto de campos sociales que son las configuraciones de las relaciones sociales donde los grupos se ven y se relacionan. Son dinámicos y promueven una jerarquización entre quienes detentan el poder y aquellos que aspiran a tenerlo. Los dominados piensan con las categorías mentales heredadas de los dominantes.

El campo social es el espacio de juego donde se establecen luchas (por el capital simbólico de la legitimidad, el prestigio o la autoridad)  entre los participantes (agentes que luchan, crean, participan en el campo). Así por ejemplo, el campo laboral es un espacio institucional con reglas, donde los agentes participantes (empleados) compiten estableciendo luchas y estrategias por el capital simbólico que es un cargo o puesto que da prestigio y autoridad.

En el espacio social existen diferentes tipos de capital que configuran el capital global de una persona y la clase social a la que pertenece: el capital económico (tierras, bienes, trabajo, propiedades), el capital social (conjunto de relaciones sociales, contactos, conocidos, parientes) y el capital cultural (consumos refinados, reconocimientos y títulos académicos). La lucha de clases es una lucha por estilos de vida. Las clases sociales no se explican solo por el proceso de producción o el nivel educativo: las clases sociales surgen de una red de relaciones que abarcan desde donde se estudia, que música se escucha o cual es el lugar de vacaciones.

La sociología de Bourdieu incorpora tres conceptos de sociólogos y pensadores anteriores: 1) una síntesis de las aportaciones de Marx: con la sociedad como teatro de una lucha entre grupos sociales de intereses antagonistas; 2) Max Weber:  donde las relaciones de dominación son también relaciones de sentido que son percibidas como legítimas y 3) Emile Durkheim: al exponer que hay un vínculo entre las categorías mentales y categorías sociales.

La suma de la violencia simbólica (colonización mental de las formas de percepción y categorías de pensamiento) más la violencia física y la economía garantizan la continuidad de las desigualdades. Afortunadamente, el análisis sociológico de Bourdieu, al explicar estas relaciones y conceptos, se convierte en una herramienta útil que puede permitirnos combatir la desigualdad y el poder de la dominación (simbólica) que podemos percibir como legítima si no la cuestionamos.



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