domingo, 22 de enero de 2017

Capitalismo imbécil: la nueva amenaza antisistema



Asistimos con gran estupefacción al último giro del desarrollo del capitalismo en una variante que podríamos catalogar como Capitalismo imbécil, donde se eligen a individuos como dirigentes de países cuya categoría moral dista mucho de lo que consideraríamos como la de dirigentes ejemplares para gestionar la cosa pública.

El pensador Aaron James describe esta nueva categoría de dirigentes como imbéciles o "asshole": definidos como individuos que están impulsados por la firme convicción de ser especiales y no estar sujetos a las normas de conductas comunes a todos los demás. Actúan inmunes a cualquier opinión pues están convencidos de no tener necesidad de responder a preguntas relativas a las ventajas que se otorga a sí mismo. Tienen lo que Rousseau denominaría el "amor propio inflamado" y se creen el propio "bullshit" que proclama sobre sí mismo convirtiéndose en paladines del nuevo Capitalismo imbécil.

El sistema capitalista es inestable y puede estar abocado a la decadencia dado que estos individuos en lugar de comportarse según los valores propios del capitalismo de Adam Smith, que postula la libertad pero también la cooperación y la prosperidad general, crean incentivos para actuar como imbéciles sin preocuparse del efecto de sus acciones sobre los demás. Demasiada gente influyente carece de empatía y, sin conciencia del otro, se diluye su responsabilidad en lo que ocurre, envueltos en un egoísmo sin moderar, condenando a miles de personas a la miseria material y la precariedad laboral.

Desde el punto de vista de la defensa de la democracia una de las grandes cuestiones de preocupación que surgen actualmente es que hasta ahora se pensaba que no había una alternativa viable a la misma dada la  fallida experiencia histórica del radicalismo comunista. Pero esto ahora desafortunadamente ha cambiado: la democracia se ve realmente amenazada actualmente  dado que quienes desprecian el sistema establecido es la extrema derecha o "alt right", los cuales están accediendo a grandes cotas de poder y popularidad. Su vía para el progreso se configura como una lucha de imbéciles de la que saldrá victorioso el más cínico.

Ante la llegada de este nuevo Capitalismo imbécil se ha de estar vigilante y afirmar que aún tenemos alternativa: queda en nosotros combatirlo con los valores propios del capitalismo clásico (libertad, cooperación, prosperidad general) dentro del marco democrático (libertad, igualdad, fraternidad) que tanto ha costado construir.






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