Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de diciembre de 2023

La Geopolítica y las Macrotendencias globales como factor de riesgo disruptivo en la gestión empresarial.



La geopolítica se ha convertido sin duda en uno de los principales factores disruptivos que cualquier gestor/a debe tomar en consideración para realizar su planificación empresarial. La competición económica y militar entre China y EEUU, el desarrollo político en el área del Sahel  o la invasión de Ucrania por parte de Rusia afectan de una forma rápida y directa tanto a los factores productivos y materias primas de una empresa, como a su acceso a los mercados o a sus cadenas de suministro y pueden poner en peligro la viabilidad de un proyecto empresarial. 

 

Además el impacto de una disrupción geopolítica, como la falta de suministro de recursos naturales como el gas o la rotura de las cadenas de suministro por conflictos territoriales, es mucho más rápido e inmediato que el de la disrupción tecnológica como puede ser la de la inteligencia artificial: que paradójicamente no está afectando de forma clara todavía el empleo o a los incrementos de productividad atisbándose un impacto más lento y a largo plazo de ésta nueva tecnología en nuestras sociedades, como suele históricamente ocurrir con las olas de innovación.

 

Podemos de este modo definir geopolítica en una primera instancia como la disciplina que estudia cómo un Estado u otra entidad dispone del espacio y qué impacto tiene desde un punto de vista político desde el estudio de las fronteras como la importancia de los recursos naturales cuando se establecen relaciones entre países.

 

Pero también en una segunda instancia podemos entender la geopolítica como una forma de ver el mundo que auna geografía y política a través de ciertas conceptualizaciones del pensamiento político cómo por ejemplo la concepción de áreas de influencia y de espacio vital geográfico que podrían explicar la invasión Rusa de Ucrania o la teoría de heartland que divide el mundo en diversas áreas geográficas debiéndose dominar el pivote central (heartland) para dominar ese espacio.

 

La geopolítica juntamente con la aparición de tecnologías como  la inteligencia artificial son seguramente los dos principales factores disruptivos a tomar en consideración para evaluar los riesgos de nuestra estrategia empresarial sino queremos vernos sobrepasados por los acontecimientos y que deben por tanto ser investigados y analizados  en detalle en las escuelas de negocios y universidades.

 

Como profesor de una escuela de negocios en Barcelona como Euncet Business School-UPC entiendo que debemos ser capaces de formar a nuestros nuevos gestores/as no  solamente en adquirir un conocimiento técnico instrumental de tecnología y de las herramientas de gestión, sino también en desarrollar una capacidad de conceptualización, reflexión e identificación de macrotendencias sociales, económicas y políticas que les permitan ir más allá de saber aplicar técnicas: promoviendo también la formación de una mente bien amueblada que les permita anticipar tanto oportunidades, como riesgos futuros que posteriormente puedan gestionar en sus organizaciones.

 

Dentro de estas áreas de investigación geopolítica nuestro alumnado debería ser capaz de identificar elementos como:

 

1) Tendencias globales: en energía (disrupción de suministro, transición hacia energías limpias), demografía (flujos migratorios de países con población joven y envejecimiento en Occidente)  crecimiento económico basado en una productividad que no acaba de despegar o la deflación post burbuja en China y el cambio climático..

2) Riesgos globales: económicos, de seguridad, o geopolíticos.

3) Gobernanza global: Arquitectura de las instituciones globales (ONU, Conferencias Cambio climático) y su posible restructuración.

4) Liderazgo político: la aparición de nuevas instituciones y agrupaciones de liderazgo como el Sur Global (India, Sudàfrica, Kenia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos , Arabia Saudí, México y Brasil) que confronta y cuestiona la hegemonía Occidental así como la vuelta al enfrentamiento de bloques polarizado entre OTAN y Rusia.

5) Seguridad global: identificar áreas de conflicto que suelen provocar principalmente dificultades en el acceso a materias primas y los recursos como actualmente los conflictos en Oriente Medio: Israel-Palestina-Irán, en Europa: Ucrania-Rusia, en Asia: Corea del Norte-Corea- Mar de China-Japón o en África: Sahel (minerales).

 

Asimismo, para facilitar su gestión debemos formar también en identificar los ejes actuales  geopolíticos que se deducen de la vertiente práctica de la política y por los que pivotan los acontecimientos que pueden impactarnos, como por ejemplo:

 

Eje 1º:  Seguridad vs Eficiencia: como las restricciones a compañías tecnológicas chinas en Occidente

Eje  2ª  Regionalización vs Proteccionismo: como la aparición de areas políticas nuevas como el Big Sur.

Eje 3ª Carrera Tecnología-Innovación vs Control político-legal: como el caso reciente de la problematica de gobernanza en OpenAI entre partidarios del desarrollo innovador rápido frente a los partidarios del control legal de los riesgos.

 

 

Finalmente debemos durante el plan de estudios facilitar a nuestro alumnado las acciones de planificación y contención de riesgos adecuadas basadas en casos de estudio y su  comprensión teórica y conceptual previa para su gestión que comprendan principalmente tres áreas:

 

1) La identificación del riesgo y su evolución histórica.

2) Clasificación del riesgo y su impacto empresarial

3) Planificación de la estrategia y sus políticas de contención así como los escenarios de posible evolución.

 

 

La importancia de la Geopolítica radica en última instancia en que  cuando hablamos de ella estamos hablando de relaciones internacionales de poder y como ya nos decía el filósofo francés Michel Foucault: “No puede comprenderse nada del saber económico si no se sabe cómo se ejercía, en su cotidianidad, el poder, y el poder económico".

 

 

domingo, 21 de mayo de 2017

La curiosidad intelectual como terapia: libido sciendi



Ampliar los marcos conceptuales y movilizar el deseo de comprensión puede resultar terapéutico. Cómo nos expone el pensador Salvador Pániker la autoterapia cognitiva que no absolutiza ningún concepto puede despejar el campo de la conciencia.

Dada la cantidad de ideas que circulan ¿es conveniente dejarse poseer por una sola? Pániker nos recomienda que es mejor ensayar varias en lo que los hindúes llaman "posición de testigo", saliéndose fuera del problema y ampliando el campo de conciencia, disminuyendo así la angostura (angst)  y obteniendo de este modo una panorámica más amplia.  

Pániker continúa exponiendo  que se presta atención plena a todo lo que se presenta, fuera y dentro de uno, sin juzgarlo, sin aprobarlo ni desaprobarlo, simplemente observándolo, cobrando conciencia del carácter efímero de todo lo que fluye por la mente, lo cual remite a la vacuidad del ego, incluso a su irrealidad.

La curiosidad intelectual es terapéutica ampliando el marco conceptual cuando nos inscribimos y bloqueamos en ideas obsesivas. Es esa pasión por el saber en lo que se ha denominado como "libido sciendi" o sed de saber y con ello la perspectiva de revolucionar el conocimiento humano y quizás cambiar el mundo. 

Como concluye el científico Steven Weinberg: la idea de la curiosidad intelectual que empuja a tratar de entender el mundo es una de las pocas cosas que elevan la vida humana por encima del nivel de la farsa... "Libido Sciendi".




miércoles, 10 de mayo de 2017

El sentido en una sociedad sin trabajo: la Nueva Normalidad


¿Qué pasará si el individuo pierde su sentido económico? ¿Cuál será el sentido de la vida en una sociedad sin trabajo? La Nueva Normalidad en la que parece que nos adentramos puede provocar que una gran parte de población sea considerada, como expuso Zygmunt Bauman, como "Vidas superfluas": no necesarias para el desarrollo productivo de los países. Una población que no tendría el trabajo como elemento central de su configuración identitaria y de posicionamiento social y que se vería expulsada o arrinconada del bienestar social.

La Nueva Normalidad, de la que comenzamos a percibir sus características, se puede describir por:
  • un bajo crecimiento, 
  • una desigualdad creciente, 
  • la disfunción política, 
  • y las tensiones sociales populistas. 
Las tres figuras arquetípicas de la modernidad han explosionado en nuestra reciente evolución económica y social:
  1. La clase media que asumía el protagonismo de la historia se ve cada vez más reducida y precarizada.
  2. El ciudadano como poseedor de derechos inalienables se está viendo superado por una ciudadanía de tipo económico donde solamente la población con capacidad económica  es incluida en los estados, dejando al resto de población a la deriva en mares turbulentos.
  3. El sujeto autónomo que elige su manera de ser feliz se ve manipulado por demandas neoliberales  de autoexplotación que nos llevan a una sociedad del cansancio.
Ante esta Nueva Normalidad que rompe con el contrato social, las personas tendrán que buscar un nuevo sentido a su vivencia individual y en sociedad en  el cual la profesión o su trabajo no sea el elemento central de su identidad como hemos expuesto. El principal problema en el futuro, que ya se observa, es la desigualdad en el reparto del crecimiento económico que puede darse en las próximas décadas por las innovaciones tecnológicas. 

La mayor divergencia en el rendimiento económico de los países y ciudadanos va a amenazar la estabilidad de los países y los mercados por la amenaza del populismo, de ahí que se este generalizando el debate sobre la posibilidad de una renta básica universal que garantice la supervivencia vital y cierta paz social. ¿A qué se dedicara esta población superflua para el sistema productivo? Las respuestas no son fáciles de dar, porque van desde una explosión de creatividad de individuos que podrán dedicarse a lo que realmente les apasiona hasta a población alienada en adicciones a fantasías y realidades virtuales como los videojuegos. 

Los retos para el pensamiento social comienzan a ser ingentes: la aparición de una  posible clase superflua requiere de una reconsideración de las estructuras económicas y sociales macro, porque sino parece que la cacareada postverdad y la alienación en ficciones escapistas se van a imponer sobre la verdad y una deseable realidad de progreso personal y social compartida. 





domingo, 4 de septiembre de 2016

Los siete continentes del pensamiento



En el libre ejercicio de nuestra imaginación, que es una de las características positivas que pueden aportar los filósofos, podemos pensar nuevas clasificaciones que aborden un mismo concepto.

La revista francesa "Philosophie Magazine" para celebrar sus 100 números ha realizado una original clasificación de la historia de la filosofía en siete continentes del pensamiento interrelacionados, lo cual nos puede permitir tener un mapa  de ruta que nos oriente  en el camino en este, a veces, espinoso mundo en que se convierte la filosofía como forma de conocimiento de todo lo que nos rodea, pero que bien estructurados nos puede abrir nuevos caminos a habitar.


1) Continente SISTEMA: en la tierra de los topógrafos y los arquitectos 

Esta familia reune a los metafísicos de alto vuelo. La ambición de estos topógrafos es la de encontrar puntos de anclaje para el pensamiento y trazar líneas, delimitar fronteras del conocimiento. Estos también arquitectos, edifican verdaderos sistemas, algunos de ellos son capaces de contener la totalidad de lo que existe.

Filósofos del continente Sistema son entre otros: Platón, Spinoza, Kant, Hegel o Wittgenstein.

2) Continente SOFÍA: en la tierra de los buscadores de la sabiduría

Vivir es una cosa, vivir bien es otra: en esta tierra se interrogan por las condiciones de la felicidad o, al menos, de la serenidad. Llegar a la verdad, estar en armonía con el mundo y los otros, preocuparse de sí mismo para perfeccionarse: cada uno tiene su receta, su brújula para orientarse en la existencia.

Filósofos del contiene Sofía son por ejemplo: Confuncio, Epicuro, Seneca, Marco Aurelio, Montaigne o Camus.

3) Continente MOLOTOV: en la tierra de los subversivos 

Con ellos el escándalo llega seguro. Con un agudo sentido de la provocación, estos elementos subversivos desafían el orden establecido, derrocando las ideologías dominantes. Muchas veces solitarios, dinamitan el tiempo y su sociedad proponiendo maneras diferentes de actuar y pensar.

Filósofos del continente Molotov serían algunos como: Rousseau, Marx, Nietzsche o Sartre.

4) Continente PISTA: en la tierra de los investigadores


Su pasión es conocer, desencriptar lo real. Los sujetos o los enigmas de los que los investigadores se apoderan, son muy diversos, así como su forma de tratarlos: por un desvío de la historia o yendo directamente al terreno. Pero, siempre, es necesario imaginarlos como reporteros con un bloc de notas en la mano.


Filósofos del continente Pista serían Aristóteles, Maquiavelo, Hume, Foucault o Arendt.

5) Continente MORALIA: en la tierra de los críticos de las costumbres humanas


Fundar una moral no es realmente su tarea. Estos pensadores son más bien los cronistas de las costumbres y los valores de su tiempo, que  ellos auscultan. Señalar las concepciones artificiales de la vida, localizar las hipocresías sociales: este es su credo, expresado con mucho estilo, ácido o desencantado.


Filósofos del continente Moralia fueron Gracián, Pascal,Voltaire, Diderot o Cioran.

6) Continente EUREKA: en la tierra de los creadores de conceptos


A veces es una palabra del vocabulario común, a veces se trata de un descubrimiento terminológico: en todos los casos, el nombre de cada uno de estos filósofos está asociado a una noción que ellos han forjado o impuesto, sea metafísica, ética o política. Es su logo, su firma.


Filósofos del continente Eureka serían Demócrito, Bergson, Derrida, Deleuze, Lyotard, Bauman o Habermas.

7) Continente INCOGNITA: en la tierra de los exploradores


Detrás de las apariencias y de las evidencias se esconde un sentido: es por eso que los exploradores se lanzan a su descubrimiento con la voluntad de abrir una luz inédita sobre las cosas. Sumergiéndose en territorios desconocidos, encuentran nuevas vías para comprender lo que somos y lo que nos rodea.


Filósofos del continente Incognita serían Descartes, Kierkegaard, Freud, Husserl , Heidegger o Lacan.



domingo, 31 de enero de 2016

La filosofía como actividad práctica de cuidado del mundo


¿Para qué puede servir la filosofía? ¿Cuál es su función? Una posible respuesta es que cómo entiende el filósofo Francesc Torralba, la genuina función del filósofo es doble: el cuidado del alma (cura animae) y el cuidado del mundo (cura mundi). 

Para Torralba, el cuidado del otro exige,  como condición de posibilidad, el cuidado de uno mismo. Sólo si el ser humano tiene cuidado de si mismo, de su ser corpóreo y de su ser espiritual, de su exterioridad y de su interioridad, si cura sus heridas, es capaz de tener una relación nueva consigo mismo y, consecuentemente, con el mundo, podrá contemplarlo con otros ojos e interacciones con el de una manera nueva.

Entiende la filosofía no como un ejercicio críptico reservado a una élite académico sino como una actividad vital necesaria para construir una ciudadanía global responsable. La filosofía no es solamente un saber teórico, un cuerpo de conocimientos, sino una actividad que tiene como fin el pleno desarrollo de la persona y de sus horizontes profesionales y sociales.

Francesc Torralba propone así siete movimientos inherentes a la actividad filosófica y que pueden ayudarnos en nuestra discurrir cotidiano:


  1. Sosegarse: Lo que aprendimos de los estoicos. Buscar la paz interior, lo que los estoicos latinos llamaron como la tranquilitas animae fruto de una ascética espiritual y física y como condición necesaria para la contemplación.
  2. Maravillarse: Las lecciones de Aristóteles. No hay filosofía sin el acto de maravillarse ante el enigma de la vida. Somos extraños en el mundo y, por eso, nos admiramos de lo que hay en él. El enigma de la vida, no del mundo sino del rostro de nuestra vida, es el objeto de la filosofía.
  3. Indagar: La audacia de Sócrates. La indagación como
    expresión de la curiosidad humana, responde al deseo de saber, al anhelo de conocer lo que se ignora. El sosiego es la condición de posibilidad de la admiración y la admiración es la fuerza motriz de la indagación. El por qué de las cosas es el fundamento de la actividad filosófica: al filósofo no le interesa cómo es el mundo sino por qué hay mundo.
  4. Dialogar: Lo que hemos heredado de Platón. Filosofar es, esencialmente, dialogar. Es un diálogo con uno mismo y con los otros. Un diálogo que conduzca al examen de conciencia, a dirigir la atención sobre uno mismo, a conocerse a uno mismo. Un diálogo es auténtico cuando no se limita a intercambiar información sino que sirve también para aproximarse al otro y estar más cerca de él.
  5. Criticar: Lo que Immanuel Kant nos ha enseñado. La crítica es el arte de discernir, de separar lo esencial de lo accidental; es la capacidad que posee todo ser humano de distinguir y priorizar. La  actitud crítica es necesaria para sopesar la consistencia racional de lo que se comunica, la validez de los argumentos, la cualidad de la persuasión.
  6. Decidir: El vértigo de Soren Kierkegaard. La crítica es la condición necesaria para tomar decisiones. La filosofía articula una metodología para tomar decisiones libres y responsables. Saber decidir es abrirse paso entre la disyuntiva y asumir las consecuencias positivas o negativas de los actos. Es un acto que imprime carácter dado que define un camino dejando atrás un universo de posibilidades que ya no volverán.
  7. Transformar: El legado de Marx. El conocimiento filosófico que se pierda en el universo de las ideas no es significativo para la comunidad humana.  El acto filosófico debe transformar el mundo y tiene como fin mejorar la cualidad de la existencia de todos los seres humanos. No es cuestión de excluirse del mundo sino que hay que orientarse hacía el compromiso de edificar el mundo para que este sea más bello, más verdadero, más unitario, más bueno. Esto es lo que propiamente es la transformación.

Como concluye Torralba, todo discurso filosófico trata de formar y transformar el mundo, de modificar el modo de ver y vivir el mundo. La filosofía no es un simple discurso teórico, sino una práctica, un ascésis, una transformación del ser. Su último objetivo es cuidar del mundo.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

La resistencia íntima ante la disgregación.


Ante una realidad que nos parece incierta, que en ocasiones nos golpea y muchas otras veces simplemente nos sobrepasa, disgregando lo que parece que nos sostiene y nos da fuerza y sentido en nuestra vida: ¿qué acciones relevantes podemos confrontar para  continuar habitando nuestro mundo , integrando, resistiendo y protegiendo a la vez nuestra vida y condición humana?

El filósofo Josep  María Esquirol  en su ensayo "La resistencia íntima" nos propone cuatro acciones relevantes ante esta realidad incierta que parece que disgrega nuestra vida:


  • Cuidar: Presuponiendo la vulnerabilidad de la vida, tener cuidado de nosotros mismos desde la humildad y de los otros, convierte esa vulnerabilidad en firmeza personal y armonía social.
  • Formarse: educarnos y formarnos presupone que podemos ser más. El sentido de la mejora puede ser una guía vital sólida
  • Resistir: presupone que la vida no solamente ha de ser proyección, sino que también se enfrenta a fuerzas disgregativas de cualquier forma. Existir es también saber resistir.
  • Pensar: es una responsabilidad que nos abre a nuevas posibilidades que cada vida humana siempre puede tener.

Esta resistencia íntima se revela como sentido de la vida dentro de una filosofía de la proximidad y que tiene como elemento central el sentido de la resistencia con las acciones relevantes enfocadas a: el prójimo, la cura, el conocimiento y la reflexión.  Sin duda, vale la pena resistir.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Festival Filosofía "Barcelona Pensa": Macrofilosofía del presente.


Esta próxima semana, del 17 al 22 de noviembre, se realiza en Barcelona el primer festival de Filosofía "Barcelona pensa" organizado por la Universidad de Barcelona (UB) y coincidiendo con el día mundial de la Filosofía, que se celebra el jueves 20 de Noviembre.

Es una semana de Filosofía para todos que acogerá diferentes acontecimientos filosóficos gratuitos y abiertos: conferencias, exposiciones, cineforums, conciertos, cafés filosóficos, actividades para niños, etc y que tendrá lugar en diferentes espacios de la ciudad de Barcelona.

Se trata de sacar la Filosofía a la calle, una disciplina que parece meramente académica y solo para unos pocos, para acercarse a las preguntas que en el fondo nos atañen a todos y por las que deberíamos preguntarnos para intentar dar nuestras propias respuestas: ¿Cómo queremos ser gobernados?, ¿Cuales son las características del presente que afectan a mi desarrollo vital o profesional?, ¿Cómo quiero vivir mi vida?, ¿Qué relación hay entre la filosofía y artes como la pintura,  la música y el cine?... Se pueden consultar las diferentes actividades en su web (www.barcelonapensa.cat).



  • Uno de los actos abiertos recomendados, organizados dentro del festival por el profesor Gonçal Mayos, director del grupo de investigación GIRCHE  de la Facultad de Filosofía de la UB, es:


Macrofilosofía del presente: el miércoles día 19 de Noviembre a las 19 horas en el Ateneu Barcelonès. (http://www.barcelonapensa.cat/Acte:Macrofilosofia_del_present)


Macrofilosofia del present

Gonçal Mayos (UB), Ginés Navarro (UNED), Martha Palacio (UB)
Ateneu Barcelonès (Sala d'Actes Oriol Bohigas) | dimecres 19 de novembre, 19:00

En este acto se intentará pensar las características de la realidad presente desde una perspectiva de pensamiento macro y multidisciplinar, para dar de este modo herramientas para cambiarlas.








Como expone el pensador Giorgio Agamben: "la filosofía no es una disciplina, la filosofía es una intensidad, que, como sucede en un campo magnético o en un campo eléctrico, puede atravesar cualquier disciplina. Algo estético, algo religioso o económico puede resultar filosófico en la medida en que se aborda y se carga de una intensidad más fuerte." Pensemos pues públicamente para aumentar la intensidad de este mundo y hacerlo mejor.


lunes, 6 de octubre de 2014

De la Biopolítica a la Distopía: la Sociedad Normalizada


Soñamos paraísos y acabamos construyendo mundos de pesadilla. Vivimos una época de realidad distópica en la que todo es posible. La distopía de hoy se rebela contra las utopías ultraliberal y tecnocientífica. Cuando se promete la felicidad a todos y se anuncian placeres en cada esquina, la vida cotidiana es una dura prueba. ¿Quién iba a pensar la victoria de lo peor de los dos sistemas: mercado incontrolado y partido único?.

Asistimos a la prolongación de la lógica del Capitalismo terminal y la conversión del individuo o bien en consumidor sin derechos, trascendencia, ni destino, o bien en mercancía. La revolución digital también ha traído consigo un arsenal de posibilidades, que tanto tienen que ver con lo utópico (el ciberactivismo) como con lo distópico (la pérdida de intimidad, la videovigilancia extrema).

Con la aparición de la dominada Biopolítica, expuesta por el filósofo Michel Foucault en los setenta, el poder comienza a mirar la vida como algo a colonizar y gestionar para aumentar la productividad. ¿Cómo hacer con las personas para que sean más productivas?. Interesa controlar más el conjunto que al individuo. Es el nuevo gobierno de las almas orientado a la producción y la responsabilidad personal. Las políticas tratan de normalizar las poblaciones (la demografía, la salud, el trabajo o las emociones) para que produzcan más.

Entramos en la sociedad de las probabilidades con el dominio de la estadística poblacional. Ser normal significa adaptarse. Hay que autorregularse para ser un miembro normal y productivo de la sociedad.  La educación parece que solo trata de hacer individuos competentes. La Psicología se hace dominante para controlarnos con un discurso que se basa en una normalización ideológica que nada tiene que ver con la Ciencia. Hemos pasado del Gobierno de las almas por la Religión, al Gobierno de las mentes por la Psicología y más recientemente al Gobierno del cerebro con la Biomedicina y el control de la vida con la genética y la medicalización de la sociedad.

Ya no creemos que somos un sujeto; creemos más bien que somos un proyecto que debemos optimizar. La ideología propia de la Biopolítica es el neoliberalismo. El Estado solo debe ocuparse de la seguridad. Cada uno debe responsabilizarse de sí mismo. Es entonces cuando las sociedades funcionan realmente bien.

Hay que advertir que el neoliberalismo siempre ha tenido una parte seductora que no ha sido capaz de ser reconocida críticamente por la izquierda: ofrece una vida de responsabilidad propia, una individualidad libre que importa, una vida  que puede gestionarse como una empresa donde cada uno se construye a sí mismo. Esta idea de que uno es relevante, importante y que puede ser reconocido y admirado por sus logros (el nuevo mito del emprendedor) es, en sí misma, una idea seductora y legítima. La crítica al neoliberalismo no debería venir entonces por el lado de la libertad sino por el de la desigualdad que provoca; y que corroe las sociedades haciendo desaparecer el sentido de lo comunitario y del bien común.

Todos sabemos cual es el reverso de esta exigente vida de managers de nosotros mismos: el miedo a la exclusión, a que no se hable de nosotros en las redes sociales, la ansiedad y la depresión en aumento. La falta de un meditado sentido ético personal y comunitario. El cansancio en esta sociedad del rendimiento. Interiorizamos inconscientemente tan bien este discurso del rendimiento y el éxito, que nos automedicamos para no parecer anormales si fallamos.Y como para la industria todos somos individuos potencialmente enfermos desde que nacemos (un mapa genético puede determinar posibles futuras enfermedades), el negocio es redondo.

Es quizás más necesario que nunca buscar, sin miedo, nuevas Utopías personales. Como sabiamente nos decía el poeta Fernando Pessoa: "Llega un momento que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos".


domingo, 31 de agosto de 2014

Ética empresarial: ¿grado cero de la moral?


¿Es ético que empresas con beneficios despidan empleados en países con gran número de desempleados, colaborando así a añadir nuevos dramas personales? ¿Hasta dónde llega la tan publicitada, con orgullo por las empresas, Responsabilidad Social Empresarial? ¿Cual es el papel qué deben jugar los directivos y responsables empresariales en estos procesos: rechazo y objección ética personal, colaboración y servidumbre voluntaria callando ante el miedo a la pérdida de status y represalias o negociación y gestión comunitaria del proceso?.

Parece que estamos en una época en que hemos asumido dócilmente que nos quedan sólo los valores frente a los hechos (que suelen ser truculentos...): diversos discursos ideológicamente interesados han conseguido que dejemos de lado la realidad de las cosas y cómo cambiarlas, porque "el mundo empresarial es como es"; y que únicamente nos centremos en gestionar  pasivamente la reacción de cómo nos afecta esos hechos inamovibles mediante los valores, las nuevas modas de coaching de emociones y la sobrevalorada inteligencia emocional.

Cualquier tipo de  negociación y estrategia diferente que represente mejor el bien común, queda enterrada bajo conceptos interesadamente aprendidos por directivos sin escrúpulos, que miran hacía otro lado ante el sufrimiento que provocan, mientras cacarean  incrementos de productividad, reducción de costes, sinergias y mayores retornos al capital de sus acciones, en reuniones  cuya única utilidad es obtener su ansiada y necesitada autoafirmación personal, desgraciadamente muy propia del neoindividualismo en el que vivimos.

Como expone el pensador francés Gilles Lipovetsky, la ética empresarial resulta en un instrumento de valorización de la empresa: es un hecho de carácter instrumental dónde la moral se ha transformado en medio económico, en herramienta  técnica de gestión de empresas. Los valores empresariales se han labrado en el mercado para promover una imagen de marca.

Aunque pueda parecerlo, no nos encontramos en un grado cero de moral, no hay que indignarse: no se puede pedir a una organización como una empresa una ética desinteresada; pero sí en cambio el respeto a los principios del humanitarismo moral: un trato digno a sus empleados y la mayor colaboración en el desarrollo de sus proyectos profesionales y personales cuando la empresa tiene recursos para ello. Pero, para llegar a estos principios, se necesitan directivos y responsables empresariales que sean capaces de ir más allá de ciertos conceptos de rentabilidad económica y ambiciones, seguramente mal entendidas, para aprehender la complejidad del entorno humano en el que desarrollan su función y que es en el fondo la esencia de la gestión empresarial.

Se necesita seguramente un nuevo tipo de directivo ilustrado: la Cultura introduce complejidad en nuestro pensamiento, expande nuestros puntos de vista y nos aporta posibles respuestas ante las variadas situaciones humanas con las que nos vamos a encontrar en el arte que es la gestión empresarial . No basta con el dominio de ciertos instrumentos  financieros y conceptos de management a la última moda. La Cultura evita el pensamiento lineal y plano, basado en simplificaciones conceptuales y aspiraciones personales depredatorias y socialmente inasumibles.

Finalmente hay que ser conscientes que la respuesta a estos dilemas siempre acabará en un lucha ética personal, dónde lo importante seguramente sea "hacer lo correcto" (menschkeit), "hacer las cosas bien", aunque vaya en contra a veces de la línea dictaminada. Defendiendo siempre nuestros principios personales, aceptando lúcidamente y sin miedo que estamos en un siglo XXI dónde las victorias son pírricas y las derrotas devastadoras.


martes, 19 de agosto de 2014

El nuevo realismo: conociendo la realidad


¿Podemos realmente conocer nuestra realidad? ¿Podemos describir los hechos tal como son? Existen en filosofía y en la ciencia grandes discrepancias a la hora de determinar qué podemos realmente conocer. Últimamente en cambio, ha aparecido una nueva corriente de pensamiento optimista denominada Nuevo Realismo y propugnada por el filósofo alemán Markus Gabriel, que nos exponen que podemos conocer los hechos tal como son. La vida cognitiva, nuestra vida como seres humanos, no es una ilusión. Podemos conocer la cosa en sí, como decía Kant y hay además verdades éticas evidentes (no matar niños por ejemplo).

La realidad se nos aparece a cada uno como campos de sentido, como sitios en los que estamos a lo largo del día. Nuestros sentidos no nos engañan. Podemos reconocer la realidad de los productos humanos (arte, pensamiento, democracia...). Esta denominada ontología de los campos de sentido habla de cosas que no son físicas pero sí reconocibles: gobiernos, sueños, amor... Todo existe porque aparece a los seres humanos en un campo de sentido. La democracia no es un objeto espacio-temporal, pero en cambio se nos aparece y tiene sentido en nuestro día a día.

Ser realista en filosofía no significa necesariamente fundar todos nuestros pensamientos en la naturaleza. La Ontología simplemente significa que el mundo tiene sus leyes y las hace respetar (el agua moja y el fuego nos quema más allá de que podamos conceptualizar al agua por ejemplo como H2O). Lejos del irrealismo de la postmodernidad que afirma que "no hay hechos sino sólo interpretaciones", el Nuevo Realismo lleva la crítica incorporada al partir de describir "así son las cosas", para después intentar cambiarlas. Podemos finalmente reconocer la realidad de los gobiernos, de los pensamientos de la filosofía, el arte. Los hechos consisten en conceptos que expresan propiedades. El mundo sería entonces la totalidad de los hechos pero sólo existe lo que se nos aparece en nuestro campo de sentido. El mundo como concepto aglutinador no existe. El todo no puede ser parte de sí mismo. Lo revolucionario es la afirmación que, a pesar de las corrientes de pensamiento predominantes actuales, puede que no todas las cosas estén conectadas unas a otras por una especie de supraestructura. Afortunadamente no hay determinismo sino libertad humana con infinitas posibilidades a explorar (como decía Sartre: estamos condenados a ser libres).

Existir puede tener dos variantes principales: 1) La de la ciencias físicas: que determinan lo existente solo en lo que se puede mesurar (numéricamente) a modo de objetos en el espacio-tiempo y 2) la filosófica: para la cual lo existente son los hechos que aparecen en un contexto. La Física es la disciplina que más está intentando describir toda la realidad llegando a hipótesis y tesis que contienen un alto valor a la hora de intentar reconocer esa realidad física en la que también vivimos:


  1. ¿Y si el tiempo fuera una ilusión? El físico británico Julian Barbour cree que el universo no es otra cosa que una gran colección de momentos (lo que el llama el montón) y cada uno de ellos, una colección de cosas. No tiene sentido querer ordenar cronológicamente esos diferentes momentos. Simplemente están y punto. Haciendo una analogía, es como reproducir una película en DVD que aleatoriamente salta hacia adelante o hacia atrás. Los protagonistas no encuentran ningún problema: ellos hacen lo que tienen que hacer, y siempre lo hacen. Así cada instante del espacio-tiempo es como una secuencia de una película, que en esencia consiste en nuestra memoria y recuerdos, es como un conjunto de diapositivas  que provocan la sensación de paso del tiempo. Esa sensación no requiere la existencia de escenas previas, de momentos previos: todo está contenido en esa diapositiva (DVD) particular del Universo. Hay "ahoras", nos movemos a través de una sucesión de ahoras que son las configuraciones de todas las cosas en el Universo, unas con respecto a otras, en cualquier momento, por ejemplo, ahora. El  espacio y tiempo absoluto sería como un bloque de vidrio traslúcido que se extiende desde el infinito hasta el infinito; es un marco de referencia fijo en el que todo sucede. El problema es que no podemos ver ese marco invisible; todo lo que vemos son cosas que se mueven unas con respecto a otras y es lo que utilizamos para medir el paso del tiempo. No existe un marco de referencia absoluto sino relaciones de unos objetos con otros.
  2. ¿Es el Universo cíclico? La teoría de cuerdas nos expone que cada partícula que vemos es en realidad un pequeño trozo de cuerda. Hay objetos llamados branas, abreviatura de membranas, que son básicamente versiones de cuerdas en dimensiones superiores. Algunos físicos sugieren que el cosmos surgió cuando una brana o membrana de cuatro dimensiones chocó con otra paralela. Si dos branas colisionan podrían haber sido el Big Bang y este accidente podría repetirse cíclicamente. El modelo cíclico surgió de la idea que cada Bang fue seguido por otro, y esto podría haber existido durante toda la eternidad. El Universo entero podría haber existido siempre, y habría habido una serie de Bangs, que se extienden hasta el pasado infinito y se extenderían hacia el futuro infinito.
  3. ¿Existe un Universo elegante? Una teoría unificada de un universo elegante que haga predicciones únicas y verificables ya no parece posible. La teoría de cuerdas admite un gran número de versiones ( o soluciones 10^100) diferentes, cada una de las cuales describe un universo con diferentes leyes de la física. Las propiedades básicas de un Universo, como su dimensionalidad, la naturaleza y las intensidades de las diferentes fuerzas y las masas de las partículas elementales varían de una teoría de cuerdas a otras. El principio antrópico no se puede refutar: afirma que ante la existencia de un conjunto de Universos posibles (mutiuniversos), al menos uno de los cuales tiene las propiedades que ya se han observado como ciertas en el nuestro y que permiten nuestra existencia como humanos.
  4. ¿La imagen que tenemos del Universo cambia en cada época? En efecto, cada época utiliza la tecnología predominante como una metáfora de la naturaleza y el universo:
  • En Grecia: se apreciaban los instrumentos musicales, la regla y el compás. La cosmología griega fue estructurada a partir del número, armonía, proporción; formas tomadas de la matemática.
  • S.XVIII: con Newton la fascinación eran los mecanismos de relojería. El Universo fue concebido como mecánico con todas la partes interconectadas y marchando con precisión infinita. 
  •  S. XIX: la máquina de vapor supuso la principal innovación. El universo era representado como una enorme máquina térmica o máquina termodinámica, deslizándose hacia la muerte térmica. El Universo empieza con una baja entropia y al final tiene una entropia muy alta.
  • S.XX-XXI: los ordenadores y computadoras son la máxima innovación. La naturaleza se entiende como un proceso computacional de procesamiento de información que un ordenador cuántico puede procesar. Se extiende la idea de que podríamos estar viviendo en una simulación (Matrix). El proceso de información aumenta de forma exponencial a nivel subatómico y cuántico y es quizás aprovechado por la naturaleza en una búsqueda cuántica en el árbol de decisión química, en donde la vida evolucionada es "el ganador".

Parece pues que nuestra mejor descripción de la realidad implica la necesidad de varias perspectivas: la realidad física (de objetos en el espacio-tiempo), solo discernible a través de la realidad mental (o consciencia) construida por nuestro cerebro y solo puede describirse si utilizamos los conceptos de la realidad matemática y social que existen en paralelo a nuestro mundo físico. El Nuevo Realismo no es determinista: la infinitas posibilidades de la libertad humana nos hacen afortunadamente libres para elegir y cambiar nuestra realidad dándole el sentido que nosotros personalmente elijamos.




martes, 22 de julio de 2014

La gran conversación clásica: la mirada Griega.



Caminar, dar un paso tras otro paso es en sí mismo ya una manera de avanzar. Iniciar un recorrido es una forma de movimiento. La estática está ligada al inmovilismo, la conservación y el estancamiento; la dinámica del caminante es, en cambio, la que realmente va definir nuestro periplo vital: lo que queremos ser, donde queremos llegar y lo que deseamos para nosotros y los demás. Un recorrido no exento de riesgos, complicaciones o malos momentos, pero donde con seguridad lo importante radica en saber hacia que lugar fijar la mirada para no perder la referencia o constante que guíe nuestros pasos y nos de el impulso que a veces necesitamos para continuar.  Y es en el espacio que nuestra Antigüedad Clásica nos legó, donde podemos encontrar esa patria de sentido que llene de serenidad, templanza y sabiduría esta acelerada, estresada y vacía vida postmoderna que por momentos nos sobrepasa, desconcierta y nos deja exhaustos.

Caminar pausadamente por el ágora de Atenas o su Acrópolis fijando la mirada en sus construcciones, en sus templos, esculturas y espacios de civiles  que se mantienen allí resistiendo el paso del tiempo, nos permite participar de esa Gran Conversación que iniciaron los filósofos y artistas griegos y que aún nos sirven de referencia para tratar de entendernos a nosotros mismos y mostrarnos como debemos actuar. Grecia creció con el diálogo frente a la dictadura de la imágenes actual; en la conversación como forma de entendimiento conjunto de lo real frente al monólogo ideológico direccional de nuestra contemporaneidad.

En la nueva mirada de la ciudad con la creación del ágora como lugar de reunión cívica e intercambio de bienes e ideas frente al aislamiento individual de nuestras pantallas  y la mercantilización de toda nuestra vida actual ; donde aparecieron nuevos valores a compartir entre todos como la ciudadanía política democrática, la educación ciudadana (paideia) ,la paz, la justicia o la prosperidad frente al la cultura del éxito individualista apropiativo y la creciente desigualdad actual.

Lo más meritorio es que Grecia nos proporciona una mirada teórica al Cosmos que no renuncia a la valentía de intentar dar sentido al Todo: defiende que todo lo que existe es un Cosmos, y no un Caos. Que ese Cosmos surge de un principio o de varios; que hay una razón que ordena el Todo y que esta razón puede ser comprendida. Donde el héroe ya no es el más fuerte de los hombres, sino aquel que no teme a la muerte y no la rehuye.

Cambiaron el enfoque hacia el interior: dirigiendo la mirada hacia la persona y el alma, la preocupación por el conocimiento y el cuidado virtuoso de sí mismo y los demás (el cuidado o epimeleia del alma). El hacer que el bien supremo radique en la mayor posible cultivación del alma, mediante el ejercicio de la sabiduría y el conocimiento y la búsqueda de la prudencia moral, es otro de esos legados de esa Gran Conversación en la que podemos participar frente al sinsentido y Caos actual, los discursos de éxito egoísta individual o la dinámica de consumo compulsivo y acumulación de objetos y gadgets externos como forma de llenar fallidamente y tratar dar sentido a nuestras atribuladas vidas.

En las diferentes miradas griegas, hacia el Cosmos, la ciudad o la persona y el alma, pasamos de un Mediterráneo explicado a través de los viajes míticos de los héroes y dioses comunes como  Ulises, Jasón y Heracles a la ordenación del espacio humano, la urbanización del mundo y la aparición del ágora como centro de la vida compartida, propia de las ciudades  y colonias griegas, y a una concepción del hombre como ciudadano, dotado de alma, que asume las virtudes y las vicisitudes de los antiguos héroes y que se preocupa por el conocimiento y cuidado virtuoso de si mismo y de los demás.

En el suave movimiento del caminar sosegadamente por Atenas es cuando aparece ante nuestros ojos con claridad, fijando nuestra mirada en las diferentes miradas griegas, este fascinante referente próximo del paso del Caos al Cosmos ordenado por el diálogo y la Gran Conversación que iniciaron nuestros antepasados griegos como una Patria de sentido al alcance de todos mediante el lenguaje. Que nos orienta firmemente y nos ofrece un sentido contenido en sus monumentos y obras artísticas y de pensamiento, ante el desconcierto y nuevo caos actual, en un reflejo extraordinario de los anhelos, contradicciones y combates del hombre de hoy. Como decía sabiamente Aristóteles: allí donde haya un combate, hay también una victoria.




domingo, 11 de mayo de 2014

Breaking Bad: la moral como opción personal


¿Estamos solos ante nuestras decisiones? ¿La responsabilidad de nuestras acciones es una cuestión únicamente de conciencia individual?. Ante un entorno de crisis como el actual: ¿hasta que punto no tenemos la sensación de ser todos héroes solitarios que debemos luchar en una realidad verdaderamente adversa, intentando proteger a los nuestros pero sin saber si lograremos mantenernos en pie?

Breaking Bad, una de las mejores series televisivas de la historia, ofrece interesantes puntos de análisis que muestran la condición actual a la que se enfrenta el sujeto moderno. La serie cuenta la historia de la transformación de un anodino profesor de instituto de química norteamericano, que tras ser diagnosticado de un cáncer agresivo toma la decisión de convertirse en un narcotraficante, con la intención inicial de ganar dinero para asegurar el futuro de su familia una vez él fallezca.

Desde diferentes perspectivas como la Filosofía, la Sociología o la Psicología se han realizado análisis que pueden verse condensados en el libro: Breaking Bad: 530 gramos (de papel) para seriadictos no rehabilitados. Las conclusiones que pueden sacarse de estos análisis son realmente interesantes para intentar delucidar cual es la condición del sujeto moderno, a la que todos en el fondo estamos expuestos:


  • Breaking Bad no plantea una situación en la que la moral de los personajes sea estática, contradictoria o teñida del espíritu de la época. Otras series crean realidades en las que se prescinde de la actuación individual. Los actos de los personajes no expresan quienes son: en gran medida son una reflexión sobre una época determinada; en lugar de ello en Breaking Bad se apunta que la moral es, siempre, una opción personal. ¿Qué convierte a un hombre en  "malo"?, ¿sus actos, sus motivos o la decisión consciente de ser una mala persona?. Lo bueno y lo malo no son más que opciones complejas, para nada distintas de cualquier otra.
  • El personaje principal de la serie, el químico Walter White, es visto a modo de un Fausto moderno que intenta trascender la realidad mediante el conocimiento pero que su insatisfacción y su codicia le llevan a crear un imperio de las drogas. En la actualidad, al contrario del Fausto histórico, el protagonista no debe rendir cuentas a un ente superior por su codicia o ambición, sino que el castigo se experimenta de una forma personal, en un constante dilema moral. ¿Por cuanto tiempo logrará convivir con su demonio interior?.
  • La serie es la puesta en escena de la complejidad del sujeto contemporáneo y el proceso de atracción hacia lo "monstruoso": es el despertar de la conciencia individual del profesor de química de instituto acerca de la precariedad del mundo actual, ante una crisis que cortocircuita el tejido social, con el deterioro de alguna de sus instituciones como la justicia o el sistema sanitario que no se distribuye equitativamente o una ética provisional desprovista de moralidad. En el personaje de Walter White se caracteriza el propósito heroico del sujeto moderno, en su firme decisión de emprender la acción individual en pos de una resolución justa del conflicto material que se le plantea ante su probable próxima muerte, lo cual compromete gravemente el futuro de su familia. Lo que le contradice son los medios empleados y las consecuencias trágicas que provocan dicha acción.
  • Existe en la serie una concepción dialéctica de los conflictos individuales: la idea de límite parte de la conciencia de la temporalidad y el frenesí de la huida de la muerte descolocando el orden natural de la existencia y la temporalidad con su acción de héroe trágico en su transformación de profesor de instituto a narcotraficante sin escrúpulos (apodado Heisenberg). Se relata el itinerario hacia lo monstruoso con una pérdida de la moralidad, la transgresión de los límites últimos en una pura y llana acción depredadora mostrando al mismo tiempo otro lado oscuro: el de la lógica capitalista sustentada en el individuo y el derecho inalienable a la propiedad. 
  • Como expone Gil Calvo se muestra la realidad del desamparo, el del sujeto del mundo en crisis del nuevo siglo que constituye el territorio y el tiempo para "el regreso de los monstruos" depredadores (capitalistas). Supone ésta una realidad que brota de un modelo social desgajado y sometido a los designios de destinos ya no plenamente humanos ni trascendentes, sino reflejos banales de la lógica pragmática e instrumental, y de los atavismos de un individualismo extremo.
  • ¿Cómo podemos distinguir entre lo bueno y lo malo?. Spinoza nos decía que distinguir lo bueno y lo malo no es una cuestión relativa a juicios morales o a recompensas y castigos, sino es una cuestión relacionada con la química, con la composición o descomposición de los cuerpos. La verdadera alegría, el aumento de la potencia de existir, procede únicamente de cada uno. No existe el Mal (en sí), ni el Bien (en sí) sino solamente lo bueno y lo malo (para mí). Como expone el químico Walter White a sus alumnos, en su filosofía, similar en este aspecto a la de Spinoza, los remordimientos y la tristeza son una pérdida de tiempo porque disminuyen nuestra potencia de existir y nuestro único objetivo es sobrevivir, perdurar, pasar página.
  • Finalmente como nos expone  el escritor Enrique Vila-Matas la serie Breaking Bad es un reflejo magistral de nuestra condición humana: White es un químico y modesto profesor que pierde el mapa de su vida cuando le anuncian una enfermedad terminal. La ciencia nos dice que el Universo es aleatorio, un caos donde partículas  subatómicas sin fin colisionan sin rumbo, pero lo que no nos dice la Ciencia es porque un hombre es capaz de actuar de esa manera. 
Nos rescata afortunadamente en este punto el arte de Gonçalo Tavares con su poema El mapa:
"Entre la posibilidad de acertar mucho, existente en la matemática, y la posibilidad de errar mucho, que existe en la escritura (errar de errante, de caminar más o menos sin una meta), opté instintivamente por la segunda. Escribo porque perdí el mapa"

¿Quién no ha perdido nunca el mapa de su vida? Escribámoslo de nuevo sin miedo ya que siempre estamos a tiempo mientras estemos vivos, confiando en esa instintiva potencia de existir que todos llevamos dentro.







miércoles, 12 de marzo de 2014

La buena vida y la felicidad: la autodeterminación como libertad


Cuando nos preguntamos sobre qué significa llevar una buena vida o ser feliz damos por descontado que ambos términos tienen el mismo significado o son equivalentes pero es quizás importante distinguir entre la Felicidad como algo privado y psicológico y los elementos básicos que permiten llevar y construir una buena vida, los cuales deberían proporcionarlos nuestro entorno y el sistema económico, normalmente a través del Estado.

El sociólogo Richard Sennett nos convulsiona al decirnos que el Capitalismo en los últimos veinte años se ha hecho completamente hostil hacia la construcción de la vida. Así, en el antiguo Capitalismo corporativo de mediados de siglo XX podías sufrir injusticias pero construirte una vida. En los últimos veinte años el Capitalismo se ha convertido en algo inhumano destrozando en sus crisis recurrentes miles de proyectos vitales, que quedan difuminados en una precariedad que acaba corroyendo el carácter de los trabajadores ante una falta de perspectiva de carrera profesional o las nuevas formas de temporalidad y flexibilidad salvaje.

Desde una visión que ahora se antoja utópica, la buena vida que debería proporcionar el Estado estaría basada en elementos básicos como:
  • la salud, seguridad física y económica: la renta básica adquiriría aquí un sentido de mínima, seguridad vital ante los golpes que nuestro sistema económico recurrentemente nos va a  ir dando,
  • libertad para actuar con autonomía,
  • lazos afectivos con los demás y ocio.

Con seguridad lo importante actualmente es volver de nuevo hacía lo que verdaderamente vamos a poder controlar: que es nuestra propia Felicidad. Como nos expone sabiamente el filósofo francés Michel Foucault debemos ocuparnos de nosotros mismos: entender lo que pensamos, sentimos o hacemos como elementos de la comprensión global de la que formamos parte. Entender la vida como una obra de arte, como un estilo de existencia, como un trabajo sobre uno mismo. El yo es una invención. El sujeto debe construirse, no descubrirse.

Vivimos en una sociedad de logros: pretenden que seamos lo que tenemos, parece que somos lo que nos pasa exteriormente pero la felicidad debe ser una construcción de uno mismo desde el interior. Esto nos ayudará a ser libres en el sentido de no esclavizarnos a nuestras pasiones. Nos permitirá distanciarnos de ellas. No nos miramos a nosotros mismos, miramos el mundo para conocerlo y así conocernos. De esta manera construimos una identidad, un estilo de vida, una estética de la existencia que podemos compartir con los demás.

Como exponen algunos filósofos como Lluís Roca: la base de la libertad no es la indeterminación sino la autodeterminación. Es libre el que se autodermina, el que se determina por sí mismo. No deben determinarnos los otros cuando nos intentan dominar decidiendo por nosotros a través de la servidumbre voluntaria, ni tampoco las pasiones cuando nos dejamos llevar por los impulsos. 

Para Lluís Roca la libertad interna implica un trabajo en tres aspectos:
  • El primero es la consciencia: saber lo que nos pasa y porque nos pasa, saber lo que queremos y porque lo queremos;
  • El segundo aspecto es la voluntad: es poder hacer. Es la capacidad de transformar la intención (acto mental) en decisión (acto físico);
  • El último aspecto es el autodominio: no ser un esclavo de uno mismo, de las propias pasiones.

Capacidad de consciencia, voluntad y autodominio conforman nuestro trabajo para autodeterminarnos y forjar un carácter que nos haga felices. Y este trabajo es una cuestión que depende de nosotros a pesar de que en algún momento las circunstancias externas no nos permitan llevar una buena vida. Marco Aurelio ya sabiamente nos recomendaba: "Talla tu máscara": construye tu yo, tu carácter y hazlo de la mejor manera posible. Eso afortunadamente siempre estará en nuestras manos como artesanos de nosotros mismos.



domingo, 27 de octubre de 2013

Construir mundos mejores:ejerciendo nuestra libertad positiva

Aunque vivamos en un mundo donde las referencias han desaparecido necesitamos articular cuales son las cuestiones a las que vamos a dar importancia para poder no sólo enfrentarnos a nuestro día a día sino también intentar tener una cierta perspectiva de futuro. La historia Occidental siempre ha basculado entre la tragedia y la revolución: entre un conformismo y aceptación de la dureza con la que a veces nos golpea la realidad y una ansia interna de intentar cambiar las cosas a mejor a través un cierto soplo de esperanza que llamamos Utopía.

Hemos empezado a aceptar que no hay unos fundamentos objetivos ahistóricos que nos guíen y den sentido. Vivimos en un juego lingüístico cuyas reglas pertenecen a él mismo y las vamos descubriendo a medida que jugamos. No hay nada o nadie externo a ese juego que nos ayude o que podamos tomar como referencia para dilucidar un sentido. A pesar de que hay muchas reticencias quizás la solución que tengamos es intentar ser pragmáticos: ser prácticos y sabiendo que estamos inmersos en un juego, intentar vivirlo de la mejor manera posible.

El pragmatismo es una escuela de pensamiento que enfatiza la investigación y la práctica en lugar de buscar los fundamentos o criterios históricos absolutos. Es así una teoría deflacionaria que no busca construir grandes conceptos o entelequias abstractas sino que nos ayuda a enfrentarnos directamente a la realidad. Las palabras no nos hacen estar más cerca de la realidad. Las palabras adquieren sentido cuando las usamos. No hay nada trascendente, no hay una perfección fundacional del mundo. Solo en el juego que jugamos el mundo adquiere sentido.

Creemos en la pragmática, en la práctica, no porque esté más cerca de la realidad, sino porque es el juego en el que estamos dentro desde que nacemos. No hay una fundación, una verdad absoluta  para darnos una respuesta. No hay telos para la práctica política. Sólo existe la posibilidad de reenmarcar el modo en el que pensamos siendo más conscientes de los marcos que actualmente existen.

Debemos quizás practicar una libertad entendida  como positiva: al contrario de la libertad negativa que propugna el liberalismo donde el Estado no se debe meter en los asuntos de la individualidad, la libertad positiva se crea cuando tenemos más posibilidades y solo dentro de una comunidad podemos desarrollarla mediante la participación de cada uno en el poder colectivo compartiendo la potencia que deriva de la convivencia. Las personas solo tienen sentido dentro de la comunidad con la ilusión que el propio concepto de comunidad lleva implícita la noción de solidaridad.

Muchos pensadores postmodernos han sido críticos, deconstructivistas, antifundamentalistas. La propia realidad se nos ha vuelto adversa y dura,  dejándonos a veces ante un vacio en cuya aridez debemos intentar orientar nuestras vidas. Y quizás no haya fundamentos pero si hay instituciones (la familia, la comunidad,amigos…) a las que debemos cuidar y que el constructivismo prágmatico intenta rescatar de esta deriva actual.

En lugar de intentar objetivar, describir o cuantificar el mundo debemos preocuparnos por él. Necesitamos describir las cuestiones que nos importan y debemos cuidarlas y protegerlas.  Hay que pasar del matter of fact al matter of concern. Hay que conscientemente construir en lugar de únicamente criticar y deconstruir.

¿Qué debemos buscar o querer? La única forma de contestarlo es a través de más conversaciones, mayor interacción, más prácticas comunitarias en lugar de pretender buscar un fundamento objetivo. A veces aceptamos algo como verdadero porque no queremos seguir investigando o discutiendo, pero afortunadamente la historia continúa y ya habrá otros que sin duda lo harán.

Es importante tener el ethos de alguien que añade realidad a los problemas de hechos y que no substituye la realidad por entelequias sino que une piezas y construye desde su práctica diaria. Ser aquel que construye un nuevo juego del lenguaje con las cosas, personas y las instituciones que nos importan y debemos cuidar. Además con la globalización tenemos nuevas oportunidades de construcción: la heterogeneidad es una fuente de inspiración y una condición de nuestros juegos lingüísticos contemporáneos. 

Quizás no tengamos fundamentos sólidos en los que apoyarnos pero si existen por el contrario instituciones que funcionan y debemos cuidar y que nos permiten enfrentarnos a la realidad y al juego en el que estamos inmersos, no ya para salir indemnes sino para poder construir las reglas que nos hagan vivirlo mejor y con intensidad. Afortunadamente podemos confiar que más allá del destino (fatum) está el deseo humano de mejorar y construir mundos mejores, porque a lo mejor vivir se trata de eso: Utopía





domingo, 20 de octubre de 2013

El poder del lenguaje: la acción como construcción personal


El mundo social es conflictivo por naturaleza: dado que vivimos en la postmodernidad sufrimos el hecho de que no haya una síntesis o esencia absoluta para tomar como referencia. Podemos intentar concebir una totalidad pero esta debe ser siempre abierta. Al no haber una esencia todo se convierte en relacional: las redes sociales se han convertido ya en un nuevo tipo de capital económico denominado social. Además quizás hemos dejado de lado construcciones como las culturales que podían llegar a ayudarnos a vivir  y relacionarnos mejor intentando superar el conflicto. En la actualidad entendemos que el conocimiento viene dado en exclusividad por el avance de la ciencia y sus diferentes disciplinas como la matemáticas, relegando las manifestaciones culturales al ámbito del ocio o meramente lúdico.

Debemos seguramente volver a repensar que papel podemos dar a la Cultura en una nueva realidad en la que ya no hay objetos fijos sino relaciones: La Cultura introduce en nuestra vida complejidad, nos hace más capaces de responder con instrumentos complejos a la complejidad de la existencia. No por ello seremos más felices, ni mejores personas, porque sabemos que la cultura puede ser edificante o perturbadora. Pero ante la unidimensionalidad en la que a veces se convierte nuestra vida: trabajar, consumir, tener éxito, ser feliz...la Cultura nos da la oportunidad de abrir nuevas posibilidades en nuestras actuaciones, encontrar relaciones donde no las había y desde allí poder construir una identidad elegida por nosotros.El filósofo Zizek nos dice que en el totalitarismo democrático en el que vivimos, ser feliz se convierte en el nuevo mandamiento y el seguirlo no es sino una nueva forma de conformismo; por tanto, debemos ser capaces de encontrar nuevos enfoques a una vida que, desde la permisividad y hedonismo actual, se convierte en una forma de opresión cuando nos obligan a ser felices a toda costa.

Una de las formas para reaccionar ante el conflicto y aprovechar la apertura relacional en que puede convertirse nuestra vida puede ser reformulando la forma en que actuamos mediante el uso de la cultura: para el filósofo Sloterdijk  la esencia del hombre no se encuentra en el trabajo como pensaba Marx, ni en la comunicación, como afirma hoy Habermas, sino en el ejercicio. En el siglo XIX estuvo en lo cognitivo, bajo el signo de la producción y en el siglo XX bajo el de la reflexividad, el futuro debería ser presentado bajo el siglo del ejercicio. La vida humana puede convertirse en una ascesis artística, un resultado de ejercicios y elementos de un modus vivendi que podemos desarrollar en la cuerda floja de la improbabilidad. La acción humana es algo indeterminado al contrario de la acción animal que viene determinada por su naturaleza biológica. Y una de las características que nos diferencian del mundo animal es el uso que damos al lenguaje para creativamente abrir nuevas posibilidades.

El filósofo francés Paul Ricoeur nos introduce el término de identidad narrativa: todos nosotros somos una serie de características (hombres, mujeres, blancos, negros, con una condición social) pero la suma de todo ello no implica lo que seremos o podemos Ser. Nacemos dentro de un lenguaje institucionalizado y con reglas definidas pero a su vez podemos hacer un uso creativo del mismo como capacidad de fundar o refundar nuevas instituciones y formas de vivir. La vida humana es una poética de sí mismo, la unidad narrativa de la vida con el tiempo: el ser humano es una ruta y con el lenguaje vamos interpretando el pasado y construyendo creativamente lo que queremos Ser en futuro. El lenguaje se explicita en los textos,en los libros y con su lectura podemos entrar en mundos diferentes y vernos reflejados en ellos y así poder llegar a Ser nuevas y diferentes personas que no siguen la unidimensionalidad del éxito hedonista y consumista en la que se ha convertido nuestra actualidad. Aquí radica el verdadero poder del lenguaje y la cultura. Como decía Ricoeur: no somos idem sino ipsem.

Finalmente debemos ser conscientes de la capacidad perlocutiva de hacer que tiene el lenguaje: cuando hablamos cambiamos el mundo, hablar es producir efectos. El lenguaje constituye el discurso de la acción humana y tiene el poder potencial del cambiar el mundo. Además el lenguaje es intersubjetivo: pone en relación sujetos negociando conflictos y nos hace salir de nuestras limitaciones internas llevándonos trascendentemente hacia la verdad y nuevas formas de ver nuestra realidad. De aquí la importancia de nuestra formación cultural como forma de creativamente construirnos a nosotros mismos.

Estamos en un mundo donde aunque  nos lo parezca no existen identidades esencialistas ya construidas para nosotros (hombre, mujer, ejecutivo, científica, ama de casa...) sino identidades nómadas que tenemos la oportunidad de improvisar y mediante la acción creativa y el uso del lenguaje y la cultura construir con esa afortunada indeterminación que tiene la acción humana, como forma de mejorarnos a nosotros mismos y al mundo en que vivimos que, como sabemos, necesita urgentemente de nuevas miradas.