Si buscamos algo que tengamos todos en común como personas lo que podremos afirmar con cierta seguridad es que todos somos Seres Narrativos: desde muy pequeños nos embelesa que nos cuenten historias. La construcción de un sentido compartido de la realidad desde el lenguaje y las palabras es algo que es común a todas las culturas que han sido siempre antes orales que escritas y de cuya tarea creadora de sentido todos formamos parte de alguna forma: ya sea como lectores u oyentes o como a veces pacientes conversadores.
Nuestro Ser lo constituye el lenguaje algo que ya afirmaba nuestro estimado filósofo Wittgenstein. Y en esta tesitura el domino de nuestra propia lengua como límite trascendente del mundo, de lo que podemos conocer, es una tarea en la que deberíamos poner el máximo empeño no sólo en nuestro sistema educativo sino también a nivel personal. Una lengua es una visión particular y de valor intransferible del mundo. La pérdida de una, nos resta un valor interpretativo de la realidad irreparable.
El lenguaje tanto puede usarse para afirmar el mundo como para deconstruirlo y así desentrañar abusos de poder o realidades impostadas. Y, también, como no para destruirlo, eliminando cualquier alternativa lógica al propio sin sentido que a veces nos acecha .
Dentro de la Filosofía existe un figura del lenguaje que hace de la concisión su identidad configuradora: el aforismo. Podemos definirlo como una oración o declaración concisa que pretende expresar un principio de manera coherente, concisa y en apariencia cerrada. Algo que con el reciente Twitter parece que vuelve a renacer.
Y en la filosofía encontramos dos grandes maestros del aforismo: Nietzsche y el menos conocido filósofo rumano Cioran: éste era un persona que como filósofo amaba el saber y era afirmador del Ser en el lenguaje dado que trataba éste con rigor a pesar de su escepticismo radical para rechazar un mundo del que nada en esencia podemos saber de verdad.
Era un merodeador del abismo del vacío con una visión trágica de la vida donde el libre albedrío, la libertad, la salvación o la redención no tienen cabida sino como mera ilusión para esconder nuestra realidad sujeta a una inapelable lógica determinista contra la que nada podemos hacer.
Admirador del Quijote cuyo personaje muestra como la razón al final acaba necesariamente en locura, pero que mantiene la ilusión de pensar por uno mismo y no obedecer. En él ve el destino del Ser humano individual sometido a una Sociedad que le impone una razón a todas luces delirante. Algo que sin duda nos resulta familiar a todos nosotros como sufridos habitantes de este mundo moderno que nos ha tocado vivir.
Pero Cioran nos legó algo de una utilidad y valor incalculabre: la lucidez. Esa conciencia de saber que aunque nadie se libera de sí mismo sí podemos tomar la actitud consciente de afirmar la vida, aceptándola lúcidamente como es: con su dolor intrínsenco y destino trágico. Pero que a su vez podemos sacralizarla proclamando también sus alegrías y momentos placenteros escribiendo nuestra propia historia personal como acto de fe en una razón y una vida que aunque convulsa y a veces desencantada, merece sin duda la pena de ser vivida y contada como construcción de un valuoso e intransferible sentido individual, que no debe perderse en los abismos de la inacción.
"Compendio de reflexiones sobre las Humanidades y las Ciencias con vocación expresiva integradora"
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domingo, 9 de octubre de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
La necesidad de redención: haciendo el mundo habitable
Si nos paramos a pensar que hace para nosotros habitable el mundo a nuestra pequeña escala personal quizás descubriremos que gran parte de esas cosas con las que en ocasiones contamos están íntimamente relacionadas con la necesidad que todos los seres humanos tenemos de liberarnos muchas veces de nuestras restricciones o cadenas.
Esta necesidad de redención es algo intrínsecamente humano: esa capacidad de aceptar las cosas que no nos salen bien e intentar cambiarlas a mejor. Muchas veces es una liberación del dolor o intentar volver a adquirir algo que se había perdido pero sin duda el sentir esa necesidad de liberación y demandar ayuda en ese cambio o catársis nos define como personas y da sentido y habitabilidad a nuestro mundo.
A pesar de existir desde el punto de vista físico una única realidad externa las visiones de la misma son tan diversas como habitantes tiene la tierra. Como decía el filósofo vienes Witggenstein con nuestro lenguaje creamos nuestra propia y única visión del mundo y es esta perspectiva que, en algunos momentos nos parece gris o desesperanzada, la que necesitamos calibrar y ajustar mediante la ayuda de los demás a modo de redentores y también conjuntamente con el poder sanador de las palabras.
Y no sólo habitar sino repoblar espiritualmente el mundo en estos momentos de redención es una de las grandes ayudas que puede ofrecernos la poesía ya que con sus palabras salidas de la íntima convicción de Ser el lenguaje nos toma a nosotros y nos abre nuevos caminos inexplorados para nuestra conciencia produciendo ese efecto catárquico o de cambio que tanto necesitamos a veces.
Escuchar al poeta Pablo Neruda en el video recitado de su poema Me gusta cuando callas es una de las mejores formas conocidas de redención y con el que os dejo para vuestro calibraje y ajuste fino con vuestra propia visión del mundo.
Esta necesidad de redención es algo intrínsecamente humano: esa capacidad de aceptar las cosas que no nos salen bien e intentar cambiarlas a mejor. Muchas veces es una liberación del dolor o intentar volver a adquirir algo que se había perdido pero sin duda el sentir esa necesidad de liberación y demandar ayuda en ese cambio o catársis nos define como personas y da sentido y habitabilidad a nuestro mundo.
A pesar de existir desde el punto de vista físico una única realidad externa las visiones de la misma son tan diversas como habitantes tiene la tierra. Como decía el filósofo vienes Witggenstein con nuestro lenguaje creamos nuestra propia y única visión del mundo y es esta perspectiva que, en algunos momentos nos parece gris o desesperanzada, la que necesitamos calibrar y ajustar mediante la ayuda de los demás a modo de redentores y también conjuntamente con el poder sanador de las palabras.
Y no sólo habitar sino repoblar espiritualmente el mundo en estos momentos de redención es una de las grandes ayudas que puede ofrecernos la poesía ya que con sus palabras salidas de la íntima convicción de Ser el lenguaje nos toma a nosotros y nos abre nuevos caminos inexplorados para nuestra conciencia produciendo ese efecto catárquico o de cambio que tanto necesitamos a veces.
Escuchar al poeta Pablo Neruda en el video recitado de su poema Me gusta cuando callas es una de las mejores formas conocidas de redención y con el que os dejo para vuestro calibraje y ajuste fino con vuestra propia visión del mundo.
sábado, 12 de febrero de 2011
El lenguaje que nos habla: de la genética a los memes
"El Ser que puede ser comprendido es lenguaje"
H.G. Gadamer
A veces uno tiene la desosegada sensación cuando escribe o habla de que en vez de redactar o pensar ideas propias u originales, de hablar un lenguaje individual dentro de la Torre de Babel de los lenguajes, es en el fondo el lenguaje el que le habla a uno.
Nuestro admirado filósofo vienés Wittgenstein ya nos decía que el límite del mundo es para nosotros el de nuestro lenguaje: lo que no se puede nombrar o decir en el fondo no existe para nosotros. El hablar un lenguaje determinado crea una visión del mundo y condiciona una identidad personal y vital. Es por esta razón que la perdidas de lenguajes en el mundo suponen un empobrecimiento cultural, de visiones diversas de la realidad y vivencial que debe evitarse a toda costa.
Dentro de la Ciencia y en concreto de la Biología hay diferentes investigaciones como la que se expone en el libro "El gen egoísta" del etólogo Richard Dawkins que vienen a confirmar la inquietante idea de que quizás todos nosotros no seamos más que meros cuerpos de receptáculos para los genes:
"Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células."
Pero también una de las cuestiones más novedosas del libro es que va más allá de la biología y entra en el ámbito cultural para introducir la existencia de los denominados memes: son a imagen de los genes, que transmiten caracteres biológicos de generación en generación, unidades de transmisión cultural o de imitación. Éste es un nuevo replicador que se reúne en un “acervo de memes” y se propaga de un cerebro a otro mediante un “proceso de imitación”, ejemplos de ello son las ideas, las modas, las formas de fabricar, o la idea de Dios. Así como los genes saltan de cuerpo en cuerpo utilizando como vehículos a óvulos y espermatozoides, los memes hacen réplicas de sí mismos mediante la imitación. El meme "parasita" al cerebro, por lo cual el mismo pasa a ser vehículo transmisor del meme en cuestión ,de manera análoga a como un virus parasita el mecanismo genético de la célula anfitriona. Estos nos crean un acervo, una visión del mundo, de lo que se debe hablar y transmitir y que nos es introducida en nuestras mentes y lenguaje sin que seamos conscientes. En definitiva nuestro gran y soberbio concepto de individualidad o ego quizás empieza a tambalearse como idea válida al ser el lenguaje quién en el fondo probablemente nos utiliza para hablar en cada uno.
Y llegados a este punto las preguntas que todo esto no deja son, si más no, inquietantes: Esta entrada del blog ¿La he decido voluntariamente? ¿Nos estamos inconscientemente infectando en este momento culturalmente...?
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