jueves, 10 de mayo de 2012

El directivo ilustrado: liderando el futuro


Por las propias características de la época en la que vivimos estamos orientados casi exclusivamente hacia la acción. Necesitamos seguramente un contrapeso que nos haga más reflexivos y críticos con las multitud de actividades que desarrollamos sin aliento diariamente. Es aquí donde surge sin duda la necesidad de tener una amplia formación en diversas materias como forma de tener una perspectiva lo más global posible del mundo que nos rodea.

En el mundo empresarial  y ante la velocidad de vértigo que están adquiriendo los cambios y los recientes y lúgubres acontecimientos económicos por todos conocidos, se está repensando seriamente qué formación deben tener los directivos que deben liderar el futuro. Así en las principales escuelas de negocios españolas como IE, ESADE o IESE se habla de la necesidad de incorporar a sus planes de estudio disciplinas de carácter humanístico y hacer de esto un valor diferencial en el competitivo mercado de la enseñanza de dirección de empresas.

Si se quiere formar directivos globales que se sientan cómodos al trabajar en diferentes culturas, formas de actuar y pensar, que sepan captar y dar soluciones a las necesidades, aspiraciones y sueños humanos no hay mejor escuela que la literatura, el arte, la historia o la filosofía. Se habla de la necesidad de formar directivos ilustrados, expertos en gestión empresarial pero también familiarizados con disciplinas humanísticas.

Y no se trata sólo de incluir conocimientos de Humanidades, sino también de desarrollar nuevas formas de pensar y razonar como manera de diseccionar las cosas de forma distinta y creativa, sin esa inmediatez y pragmatismo imperioso al que a muchas veces nos vemos abocados, buscando conscientemente ganar ese tiempo de calidad conceptual para ser más reflexivos y valorar lo que realmente nos importa a nosotros y a los demás, que suele no estar únicamente relacionado con un balance de coste-beneficio.

Los directivos deben tener una competencia técnica o funcional, autonomía, dar seguridad y estabilidad pero también deben poder identificarse con las emociones, pasiones, miedos,deseos y sueños de los que le rodean. Y van a entender mejor los problemas de una organización si leen a Shakespeare en lugar de libros de autoayuda. Conocer el pasado es una buena forma de explicar el presente y pensar en una buena estrategia para el futuro.

Introduzcamos entonces sin miedo en las organizaciones el gran lema de la Ilustración: sapere aude (atrévete a saber) y hagamos de ampliar las perspectivas a los futuros directivos una palanca de cambio a un mundo que necesita de nuevos ilustrados.

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